lunes, 17 de febrero de 2014
A veces la infancia te toca en el hombro
O la adolescencia. Las formaciones militares son un lugar fantastico para dejar que tu mente vuele. Estás ahí, parado, repitiendo movimientos mecanicos y dejando que tu cuerpo siga su ritmo. Yo soy una persona de transiciones. Soy más creativo cuando estoy a punto de cambiar, en los crepusculos. Hoy era lunes. Acababa mi vida libre y empezaba mi vida "cedida". Y allí en formación, repitiendo el día de la marmota que decía Villegas el otro día, me puse a recordar cuando yo aún jugaba algún deporte para competir.
Creo que tenía unos trece años. Mi colegio, católico, apostolico y romano, para niños bien, era de un clasismo impresionante. Yo había tenido problemas con mis compañeros y solo mis primos, más grandes, habían impedido que me lincharan. De más pequeño había tenido aún más problemas para socializar pero la adolescencia me vino mal. Así que, con trece años, yo no me relacionaba casi con los compañeros de mi clase. Tenía un amigo de antes, un casi vecino que estaba en la clase de enfrente. Mi amigo tampoco socializaba, porque él era "malote" y aquel era un colegio de niños buenos. Cuando la vida fue avanzando y cada uno fue para donde tenía que ir, este amigo y yo nos reiamos de los que en aquella epoca eran "alguien". El caso es que, como decía, mi amigo y yo eramos dos antisociales de la vida, pero nos iba bien. Mi amigo era un picado del futbol y, por estar con gente y hacer algo, yo iba también. Siempre he sido bueno dejando que otros lideren y acaparen la fama, mientras yo me encargo de los detalles y de cubrir las espaldas.Completaba el grupo otro chaval, Falele (Rafael), que debía tener alguna historia rara en casa porque solo iba allí a dormir casi.
Una de las primeras cosas que aprendes cuando eres un "marginado" es a no hacer preguntas.
Como iba diciendo, mi amigo era un picado del futbol. Falele también, así que yo terminé yendo por estar con ellos. A mi me gustaba el baloncesto, pero en aquella epoca los Gasol aún ni se les esperaba y no había manera de convencer a un chaval de coger el balón con las manos.
Al lado de mi casa había un cuartel de artilleria. Por aquella epoca, más o menos año 94-95 empezó todo el jaleo del ejercito profesional. Hubo una reestructuración gorda y aún vendría otra más gorda. El cuartel de artilleria estaba medio abandonado, pero tenía una pista de fútbol (donde iban los chicos del barrio) y una porteria abandonada donde nos poniamos nosotros. Nos turnabamos para jugar de portero, pero como a nadie le gustaba y a mi me daba igual al final terminaba yo casi siempre jugando de portero.
Recuerdo que eran horas y horas. Tanto que yo, que nunca había practicado ningun deporte, cuando me vi obligado a jugar en el colegio sorprendí a propios y extraños siendo un portero bastante competente. Pero no me gustaba. Simplemente era algo que hacía por estar con los amigos.
Esta mañana he recordado eso. He recordado cuando vimos "El exorcista" en casa de mi amigo "malote", él y yo. He recordado la casa de sus padres, que ya no viven ahí, con sus dos neveras, su barra en la cocina, su cuarto lavandero. La salita, donde había una tele viejisima y una master sistem, que a mi amigo le dejaban coger una hora al día. Yo en mi casa tenía una super nintendo y podía pasarme el día entero jugando, pero si había hecho los deberes. Siempre los hacía, eso no era problema. Por aquella epoca nació Jose y yo tuve que aprender muchas cosas muy rapido.
El caso es que esta mañana mi infancia me ha tocado en el hombro y he vuelto a ver esa casa. Ya nadie tiene salitas donde ver la tele y reunirse en torno a una mesa para fumar y charlar. Ya no hay niños marginados que se pasen toda la tarde jugando al futbol con sus amigos en un cuartel abandonado. Realmente, este no es el mundo en el que nos criamos, mi amigo y yo. Pero desde tantisimos kilometros de distancia y tantisimos años, cada vez que nos vemos y nos abrazamos recordamos. Porque somos quienes fuimos y hay muchas cosas que te hacen. Y no creo que todo tiempo pasado sea mejor y que hoy vivamos peor o mejor que entonces. No. Solo que, mirando atrás, me gusta recordar esa casa y esa familia que es un poco la mía y que siempre lo van a ser.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario