viernes, 14 de febrero de 2014

El surco de nuestra vida


Hoy me he levantado planteandome hasta que punto nuestro presente está condicionado por nuestro pasado y hasta donde se nos vé venir. Porqué cuando eres un adolescente y estás abriendote camino aun no tienes historias que te pesen en la mochila y te impidan tomar tus decisiones, más allá de las que tu conscientemente elijas meterte allí (el nacionalismo o la religión son ideas que suelen pesar mucho en esas edades). Es a medida que vamos abriendonos camino por la vida que nuestras decisiones nos apuntan en una dirección o en otra. En cierto sentido, es como si la vida fuera un camino de barro, amplio hasta el horizonte, y cuando pisamos fuerte nos hundimos, de forma que lo profunda que sea esa huella marcará nuestros limites a izquierda y derecha a medida que intentemos cambiar de rumbo. Todo hundimiento viene de un esfuerzo excesivo en una dirección o en otra, de tener demasiadas expectativas, de no considerar nuestra naturaleza. Al final, la clave de todo nuestro camino se basa en saber quienes somos, a donde queremos ir y como podemos hacerlo.
¿Y qué pasa con ese surco? Os preguntais. Y preguntais bien. Porque cuando te hundes mucho, parece que no hay salida. Y en cambio otros saltamos de un camino a otro, sabiendo que las eses que estamos dibujando tienen sentido vistas desde muchos kilometros de altura. Porque para algunos, la vida es equivocarse, aprender y volver a equivocarse. Porque el camino es lo que tiene sentido.

Estamos muy mal acostumbrados. Creemos que existe una justificación que nos dé sentido. ¿Por qué iba a haberla? ¿Acaso la lluvia tiene una dirección cuando cae? La vida es lo que nosotros hacemos de ella. Y me gusta esa imagen de poder mirar atrás, ver el camino que hemos hecho y como ese nos orienta a unas elecciones.

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