viernes, 21 de febrero de 2014

Ahí abajo

Una vez leí una descripción de las agujetas que me impactó. Como el acido lactico, segregado por los musculos, se te metía en los huecos de unión entre ellos, provocando dolor y tensión y falta de elasticidad. Es curioso pero me parece que eso define mi estado actual. Tengo acido lactico emocional. Durante la semana voy arrancando días, a veces más bajo y a veces un poco menos, pero no acabo de levantar el vuelo porque siento como si algo me lastrase. Y es ese cansancio que me quita elasticidad y me provoca dolor y tensión. La pulsión sexual está ahí, claro. Podemos resumirlo en "te hace falta mambo". Pero el aspecto fisico es solo una de las facetas de una actividad que es, al menos en mi caso, sobre todo emocional. El contacto fisico como intimidad compartida, la confianza desplegada como una forma de acuerdo con el universo. Es una de las mayores formas de relajación que existe para mi, abandonar la actitud defensiva con la que me muevo siempre y permitirme ser vulnerable.
Por eso es algo tan extraño. Porque para mi es un compromiso muy grande. Me expongo a la critica, a la burla, a un daño emocional terrible. Y no me gusta exponerme, soy muy cuidadoso. No quiero problemas. Y menos cuando, como ahora, estoy pasando una mala epoca.


- A editar: la frase de Sophie " el sexo como gimnasia ". -

Y sin embargo, como escribió Douglas Coupland, cuando más solo te sientes es cuando más ganas de gente tienes y cuando menos te conviene. Esa paradoja. Porque el sexo entendido como necesidad, como camino de satisfacción, como droga que permite olvidar, no sirve para nada. Es un engendro que cria más engendros, porque todo dolor trae consigo más dolor. Un niño maltratado maltratará cuando pueda. Hay que evitarlo y encontrar una cierta paz, un equilibrio, y dejar que las cosas surjan naturalmente. Por eso los impulsos del vientre deben ser controlados, aunque ese acido lactico se te meta entre los musculos y busques el camino facil. Cuando estás en una carrera y te cansas, tu primer impulso es pararte. Pero si sigues, si continuas, tu cuerpo se endurece, aprende, mejora. El acido lactico, ese cansancio, debe ser convertido en victoria.
Al fin y al cabo es lo que le decía el otro día a Damian y a Edu. La vida es como un barco atado al muelle por una estacha. Si la tensas demasiado, rompe. Tienes que tirar y soltar, tirar y soltar, hasta que encuentre su propio equilibrio. Y en mi caso, aprender a ser un lobo solitario. O un cuervo. 

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