No hace ni una semana escribí aquí algo sobre "aquellos maravillosos años" en los que, junto con dos colegas, me colaba en un cuartel de artilleria medio abandonado para jugar al futbol. En aquella epoca cada año salía un nuevo modelo de balón de fútbol y "el chico popular" lo compraba. Así había questras, etruscos y no recuerdo cuales más, en función del campeonato de turno. Copa del mundo, Eurocopa... y como buenos niños, jerarquizabamos todos y había balones buenos y balones malos. Recuerdo que al principio el cuartel no estaba abandonado del todo y una vez tuvimos que salir corriendo de unos soldados que nos preguntaron que puñetas haciamos ahí. Nunca explorabamos el cuartel, por miedo a que nos encontraramos con alguien, pero un día nos vinimos arriba y caminamos entre cristales rotos, piezas de mamposteria tiradas y metales oxidados de aspecto sospechoso. Una vez me corté una rodilla escalando una valla de unos tres metros que cubría el campo de futbol, valla que competiamos a ver quien era capaz de subir y bajar más rapido. Alguna vez cazamos lagartijas. Robabamos revistas pornograficas y las escondiamos allí, aunque como en ese cuartel entraba ya cualquiera no duraban mucho hasta que alguien las robaba a su vez.
También recuerdo que había un campo de futbol siete donde jugabamos algunos sabados con niños de toda la zona. Un poco más allá del campo había unas antiguas trincheras, medio derruidas, y nos arrastrabamos como lagartijas para entrar en una zona subterranea donde podiamos contarnos nuestros secretos de niños, seguros de que nadie nos escucharía. No me acuerdo de lo que hablabamos, así que tampoco debía ser muy importante.
Hace un buen montón de años tiraron los restos del cuartel y construyeron un parque y unas cuantas casas. Donde antaño estaba el campo de futbol siete ahora hay un colegio. Es un parque bonito, aunque está algo abandonado, y en una de las pocas ocasiones en que me he liado con una chica de Cádiz fue allí. No creo que yo hubiera aprovechado los restos del cuartel para hacer algo mejor que lo que hay, que ya os digo es una zona de la ciudad que me gusta mucho.
Hace un rato un compañero me comentó que querían prohibir jugar al futbol en los colegios, por la connotación violenta que tiene y que puede provocar traumas en los enanos. Claro que provoca traumas. Mis colegas y yo eramos marginados. Yo porque tenía una personalidad muy extraña, mi amigo porque era demasiado agresivo para ser tan pequeño, Falele supongo que porque él mismo quería. Estaba más comodo con nosotros que con otra gente, supongo que porque a nosotros no nos importaban las cosas que a otros chicos y eramos felices inventando historias y contandolas, preguntandonos cosas. Supongo que era un futuro alternativo y ahora será un gafapastas modernito en algún lugar del mundo. Y me alegro por él. Lo que quiero decir es que el futbol es violento, como lo es tirarse por una pendiente, como lo es escalar una pared o tirar piedras a los pajaros. Y eso es parte de tu educación como ser humano, porque te enseña a ser jerarquico, te enseña a cuidar a los compañeros, te enseña a hacer sacrificios. Conoces la frustración y la soledad, la tristeza y la marginación, pero también conoces la gloria de superarte a ti mismo, a observar tu entorno y adaptarte, aprendes a relacionarte. Todos los deportes de equipo son ejercicios de socialización muy intensos, especialmente valiosos en este mundo asocial, solitario y triste que nos estamos creando, cada vez más dependiente y oscuro, cada vez más frío. Recuerdo que cuando yo era niño, en el patio de mi colegio jugabamos al futbol cincuenta o sesenta niños y en el mismo campo tenían lugar tres o cuatro partidos, sin que nadie supiera quien iba con quien. Había peleas, discusiones, gente que se conocía (oh, ¿tu eres nuevo?). En las gradas más allá del campo las niñas jugaban con muñecas, se peleaban o tenían sus historias. En el artículo que me comentó mi colega acusan esa distribución espacial de marginar a las niñas, pero eso es absurdo. Las niñas que querían jugaban con nosotros, pero ninguna quería salirse del grupo. ¿Creen que por cambiar de actividad van a cambiar los grupos? Realmente creo que no tiene sentido prohibir el futbol. Mejor sería animar a que todo el mundo jugara al futbol y compartiera. No consiste en volvernos cada vez más sumisos e idiotas, sino en volvernos cada vez mejores.
Ahí os dejo el artículo de la noticia
http://noticias.lainformacion.com/espana/el-gobierno-vasco-busca-prohibir-el-futbol-en-los-colegios-por-ser-una-actividad-sexista_5X1YiPC4QASsNkCcCiFsm4/1
No hay comentarios:
Publicar un comentario