jueves, 6 de febrero de 2014

Juegos

Hace tiempo leí que los juegos empiezan en la Antigua Grecia como una forma de instrucción. La gente, al igual que los cachorros de los animales, encontraba el ocio en formas de practicar otras disciplinas, para poder ejercitarlas con naturalidad cuando llegara el momento. El ajedrez era una forma de ejercitar sistemas logicos. Los duelos dialecticos eran una forma de practicar la capacidad de expresión. El ocio se entendía como instrucción y todo tenía una aplicación practica. No creo que fuera algo tan estricto, pero si es cierto que el uso del juego como tecnica didactica es algo sumamente importante en mi vida. Curiosamente, existe otro tipo de ocio. El ocio "opiaceo" como lo llamo yo, consistente en vaciar tu mente y anestesiarte. En mi caso eso sucede casi siempre con juegos de ordenador. El tiempo pasa y yo no me doy ni cuenta. No aprendo, no me instruyo. Al final, como todo en la vida, la clave es el equilibrio y la iniciativa. Saber distribuir mi tiempo, mi voluntad y mi esfuerzo. ¿Obtener resultados? ¿Por qué descartarlo? Ayer leí una tira comica muy buena en la que un personaje reflexionaba sobre lo complicado que era pintar miniaturas, pero lo gratificante que resultaba en cuanto a obtención de resultados y paz mental. A lo que su compañero preguntaba "estoy de acuerdo pero... ¿por qué estás tan tenso?" y el otro le contestaba "porque tengo que pintar un condenado montón de miniaturas". Al fin y al cabo, aquello a lo que juguemos será un reflejo de aquello que somos. Y está bien que sea así.

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