lunes, 30 de junio de 2014

El escenario


Lo que cambia tu vida en función de tus prioridades. Llevo tanto tiempo sin vida que ahora no tengo prisa ninguna. ¿Qué más me da llegar a casa una hora más tarde o más temprano? ¿Quedarme en el barco un poquito más? Estoy a gusto. Disfruto mi trabajo, me cae bien la gente con la que estoy, aprendo cosas y me divierto. Así que... ¿qué prisa tengo? Hace unos años me habría parecido terrible pasarme una hora en el coche hasta volver a casa. Y ahora no, ahora me pongo musiquita y voy como quien no quiere la prisa, sabiendo que no me espera nada ni nadie sino... a mi ritmo. A mi aire. Que bien me siento, demonios. Y solo porque he renunciado a todo lo que podía exigirme.

Ayer leí algo que me encantó. Alisa me decía que conmigo no ha sentido nada de presión, que era ella misma. Eso es lo más que le puedo pedir a nadie. Que sea él o ella misma y que disfrute. ¿Presión? Yo comparto, no poseo. Yo disfruto de las personas como soy y lo unico que no quiero es forzar nada. Esa es mi forma de vivir. Caminar por la vida a mi aire y el que quiera que me acompañe y el que no, que siga su ritmo. Asumir que todo lo que tienes puede perderse en cualquier momento, así que disfrutalo mientras lo tengas. Sonreír. El problema es que la mayoria de la gente intenta dominar, intenta dirigir. Supongo que en la mayoria de los casos es por miedo a que algo se escape, a que algo se pierda, a que... todo se acaba. Hay que asumirlo. El caracter eventual de la vida no es algo malo. ¿Lo bueno se acaba? Así sabemos valorarlo más cuando pasa. ¿La melancolia nos aflige? Eso es porque tenemos recuerdos que nos alegran, así que sonriamos por ellos. Es aquella frase que nos dijo el comandante aquel "este es el campo, estas son las vacas". Así que a trabajar con lo que tenemos y a construir una diferencia con ello. Que bueno.

Cuanto atrevimiento


Estoy asombrado. He recibido un mensaje que me ha puesto de una mala leche tremenda. Ya llevo un par de días que he dejado de mirar el correo por lo mismo. Me repugna. Me repugna profunda e intensamente encontrarme en el grupo humano en que me encuentro y nada como irte para verlo desde fuera y darte cuenta de cual es el fallo. El problema no eres tu, no. Está bien que dudes, que te lo plantees, pero no. El problema es que estás rodeado de gente inmadura, estupida, arrogante, incompetente, sobre todo egoista e incapaz de ver a medio largo plazo. Gente que llora por tonterias, gente que hace un escandalo por tonterias, gente que te deja en ridiculo a cada paso que da.
Y luego, de repente, te piden un favor. A ti. Después de dos años de lucha, depresión, soledad y tristeza. Después de que cada examen sea una crisis, de que cada suceso sea una protesta, de ensuciar las aguas con los residuos de nuestra alma con miseria, con falta de compañerismo, de empatia, de humanidad. ¿Y ahora me piden un favor?
No es un favor. Uno le pide un favor a un superior o a un igual. Es un intento de aprovecharse de mi y de manipularme, porque es lo unico que entienden esta gente. No me respetan, ¿como van a respetarme? Para ellos solo soy "ese tío raro", y esa herramienta que les sirve para conseguir algo. ¿Cuantos "compañeros" tengo así? Que me han reñido por no sonreir, cuando a la vez estaban gritando y peleando. Que si hablaban era para provocar discusiones, que todo comentario sobre un compañero era para criticarlo o desacreditarlo, que todo circulase en torno a la envidia, la competitividad asesina, el ansia. "Quiero saberlo ya, tengo una vida que planear." Solo tu. Los cuarenta que tienes al lado no. Solo tu.
Y ahora estoy de maravilla. Estoy al sol, con mi familia. Estoy trabajando con compañeros, vestido de azul y odiando la posibilidad de verme de blanco. Voy a la playa, hago deporte, leo. Hasta tengo ganas de hacer cosas, de viajar, de aprender. Tengo una nueva vida por delante y quiero cogerla ya, quiero planearla, quiero hacer cosas. ¿Y ahora me vais a pedir que por favor me eche a un lado y os la deje? ¿A los que os habéis pegado dos años viviendo mientras yo me sacrificaba? ¿A los que todo era un problema, una protesta, una depresión?
Dios. No sé como sois capaces de mirarme a la cara con lo que me habéis hecho, como para encima pedirme favores. Si supierais lo que me habeis hecho sentir creo que os pasariais semanas y meses pidiendome perdón. Así que hacedme un favor e iros a la mierda. De uno en uno y no mireis atrás.

sábado, 28 de junio de 2014

El principito

A veces te sorprendes. Es un libro que he visto montones de veces. Jorge, el fisio al que iba en Ferrol, decía que coleccionaba una edición de cada pais que visitaba. Se lo regalé al hijo de Victor por Reyes de 2013. Inna me llevó al parque del principito en Kiev. Incluso de pequeño me hicieron ver la obra de teatro. Pero nunca me enganchó, nunca lo entendí. El principito era una de esas novelas que uno decía "sí, tiene que ser genial, pero no tenemos feeling".
Y de repente me encontré esa frase.
"No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo."

Y me dije: "oye, igual este libro tiene algo". Y tiene muchisimo. Lo metí en el ebook y me lo llevé a navegar. Acabé un libro ayer y, en el hueco, me lo leí. No más de una hora. Y en ese tiempo me dio tiempo a emocionarme, estremecerme, sentir pena, asentir con la cabeza "que sabio", aprender.  Compartí cosas con ese pequeño principe que viajaba por los planetas y encontraba todo curioso y digno de estudio. Me enamoré. Y estoy muy agradecido porque, a través de ese libro, volví a descubrir mi yo curioso. Mi yo que quiere viajar, conocer gente, aprender cosas, hacer preguntas. Dejarse fascinar. Reencontré las ganas de ver a determinadas personas, de creer, de crecer. Es un libro fantastico y se lo recomiendo a cualquiera. De corazón.

Mi primera carrera popular


Y supongo que la ultima. Estoy agotado y ese rollo "somos super colegas, animo! Aquí no pierde nadie. Yupie!" no va demasiado conmigo. Demasiada propaganda wagneriana, demasiada... seriedad. Cuando yo corro, en mi cabeza suenan marchas militares y discurro a un ritmo resuelto, epico. Cuando sonrío es la sonrisa del lobo, que se esfuerza por avanzar contra su cuerpo, contra el clima, contra el mundo. Para mi correr es demostrarme a mi mismo que puedo, y disfrutar haciendolo. Es un desafio a mi salud fragil, a mi cuerpo pequeño, a años de haber sido "ese chico tan listo que es malisimo en deportes". Por eso estoy muy satisfecho. Por eso, aunque haya hecho un tiempo mediocre tirando a malo (38:mucho para 7'5 kms sobre la arena) me siento orgulloso de mi mismo. Sé que debo mejorar, pero este es el camino. ¿Quién sabe? Quizás si encuentro un par de complices vuelva a correr, para evitar la sensación de que somos trescientas personas y el unico que esta solo soy yo. Me gusta ser quien soy. Me gusta lo que hago. Y me gusta como vivo.

viernes, 27 de junio de 2014

What are you looking for ?


En el vientre de metal me retuerzo buscando una postura para dormir. Siento hambre. ¿De qué? De cariño, de viajes, de vida, de experiencias. De repente mi mente se libera, ya no siento la presión del presente. ¿Por qué no ir a... a visitar a...? ¿Por qué no viajar hasta... para descubrir el sitio...? Personas y lugares, sensaciones e inquietudes. Quiero reirme hasta que me duela, quiero volver a bailar, quiero sentirme especial. Quiero acostarme con alguien. Quiero sentir que puedo acostarme con alguien.

Una vez hace mucho tiempo una profesora me preguntó que buscaba viajando. Le dije que no lo sabía pero que, cuando lo encontrara, lo descubriría. Busco un hogar. El hogar es donde quieres y te quieren. Ayer leí por primera vez "El Principito" y quise llorar. Quiero compartir ese libro con Aliusha. Cuando me acosté y las tinieblas rojas lo envolvieron todo, quise que Inna me insultara. Quiero que Rali me cuide. Clemence no va a venir. ¿Por qué? No lo sé, pero quiero volver a contar historias con ella, con Migue, con Román, con Charlie, con Cris. No quiero hacer preguntas. No quiero tener expectativas. Simplemente quiero coger la mochila y ver lo que me sale a la cara en el camino. Me he dado cuenta de que el amor, esa musica hecha de colores, esa sensación de ser entendido, respetado, valorado y compartir, esa... armonia, es algo fantastico. Quiero volver a ver a mis amigos. Quiero volver a sentir que soy más que la suma de mis partes, sino también la suma de las partes de otra gente.

Estaba pensando en ella, mariposa oscura. En como me desnudé ante ella y le conté mis miedos, mis errores, mis dudas. Para que pudiera entender porqué le hice daño aunque no quise hacerselo... ¿o quizás se lo hizo ella usandome a mi? Tanto de una forma como de otra, la responsabilidad es mía. Y me di cuenta de que fue un acto egoista por mi parte. Ella no se ha desnudado. Sigo viendo las burbujas salir del caldero de su alma y adivinando de donde vienen y a donde van. Ella no me ayuda. Pero al fin y al cabo... ¿por qué tiene que hacerlo? Solo lo que se da libremente tiene algún valor. Por eso no quiero promesas, no quiero para siempres, no quiero compromisos. ¿Podrían salir? Un amigo no te dice "seré tu amigo para siempre". Lo tienes o no lo tienes. Una persona rica no necesita decir que es rica. A veces está bien compartirlo, apoyar la cabeza en el hombro de esa persona y sentir ese calor. Pero yo creo que el orden correcto es el contrario. Uno no dice "¿Estarás para siempre conmigo?" y luego lo hace. No. Uno lo hace, y luego lo dice. Pero como pienso así, soy un pobre desgraciadito nomada, con un corazón de plastico porque el de verdad no sé donde lo dejé.

Mi mente vuelve al vientre de metal. La megafonia pita. Zafarrancho de vuelo, zafarrancho de vuelo. Dejadme dormir mi noche sin sueños, o quizás sueño despierto y solo vivo en la cama. ¿A quién le importa? Estoy fuera del cordón umbilical del telefono, el ordenador, los datos los datos los datos... dejadme deshacerme. Y dejadme tener hambre y sonreír a la oscuridad, como el perro que sueña que fue un lobo.

domingo, 22 de junio de 2014

Noche de reencuentros


Hay veces que dejas partes de ti por el camino. Cuando conoces mucho a alguien y compartís determinadas cosas, esa persona se convierte en una parte de ti y tu en una parte de ella. No es algo casual ni aparente... y probablemente ni siquiera vosotros dos sois conscientes de ello. Pero pasa igualmente.
Yo he cambiado bastante. Han sido años muy dificiles. Tengo las manos más suaves, la cara más marcada, el alma más dura. Y tiendo a esperar lo peor de los demás, quizás porque me han acostumbrado al lado oscuro del ser humano. A la debilidad, la intransigencia, la envidia, los celos, la soledad. A la mentira. A esa asesina del alma que te mira a los ojos y te clava un puñal, porque las mentiras son como el miedo, una vez dejes que entren en tu vida lo contaminan todo. La confianza, que se tarda tanto en ganar y tan poco en perder, no puede existir cuando hay duda. O se es, o no se es.

Y entonces aparece ella. Que fuera tan importante y a la vez tan... casual. Una parte de una historia, no una gran historia epica sino una pequeña historieta, casi una nota al margen entre otras historias, que sin embargo cambió todo. Con ella aprendí que la inteligencia puede ser atractiva, que el sentido del humor está hecho de matices, que todas las etiquetas existen para deslizarse entre sus huecos. Y sobre todo, que la belleza no está hecha solo de lo que ves con los ojos, sino de lo que sientes con tu alma, y que la belleza es actitud. Con ella aprendí a no tomarme tan en serio a mi mismo, a aceptar diferencias que parecian insalvables. A que cada tropiezo es una ventaja si sabemos caer bien.
Y bueno, ha pasado. Como todo pasa. Ha sido una noche de pasear, de hablar, de beber, de bailar. Ha sido una noche de compartir, de abrazos, de poner en el regazo del otro algunos de nuestros miedos y nuestras malas experiencias y dejar que la marea se los lleve. Y cuando ha salido el sol aquí seguiamos, con una sonrisa. Agradecidos por las cositas buenas, por lo que me dio y lo que me quitó, porque todo existe en continuo cambio y es parte de un ciclo. Miro al futuro y me pregunto... ¿la volveré a ver? ¿Es esto el comienzo o el fin de algo? ¿Y qué más da? Como dije antes, con ella aprendí a no tomarme tan en serio a mi mismo. Ella fue la aplicación de algo que yo siempre habia sabido, que las cosas hay que dejarlas llevar, que solo con tu voluntad no puedes cambiar la realidad y que, para aprender y para compartir, hay que ser humilde.

Volvió ese pedazo de mi. Nos volvimos a encontrar, nos abrazamos y fue como si nunca se hubiera ido. Y el miedo, la tristeza, los reproches... todo desapareció en un momento. Porque cuando somos sinceros con nosotros mismos, cuando de verdad somos nosotros, no podemos ocultarnos nada. Porque, ¿como te vas a mentir a ti mismo? ¿como vas a dudar de ti mismo? La gente que de verdad quieres, la que supone una diferencia, es esa gente que está dispuesta a creer. Y solo cuando abres los ojos y dejas atras el miedo y tus caprichos, solo cuando te permites a ti mismo ser grande, vuelas. Así que gracías. Muchas gracías por todo.

P.D: No he puesto tu nombre aunque está escrito por todo el texto. No seas egocentrica :-P

jueves, 19 de junio de 2014

Gente curiosa


Esta semana tres personas con perfiles muy diferentes se han acercado a mi para comentarme situaciones que tenían. En parte porque soy una persona estable, en parte porque los conozco muy bien, en parte por mi actitud. Porque yo siempre lucho, porque yo tengo una alegria que se pega. Porque me conformo con poca cosa y porque me gusta que la gente que esté a mi alrededor esté bien.

Pero yo no doy nada que la gente no se gane. Así que que nadie se confunda. Yo le recuerdo a la gente quienes son y me alegro de compartir con ellos. Con Jose, el Maestro Jose, mi compañero español del siglo dieciseis. Con Alisa, esa princesa de Guerra y Paz, imperiosa y arrogante, despiadada. Con Elena, con la inefable Elena, la de los hombros para atrás. En cambio yo sigo solo. Con mi mochila y mis inquietudes, con mis planes y mis aficiones, con mi vida. Me he dado cuenta de que, quizás, mi forma de vida me lleva a esa cierta... distancia. Y en esta distancia encuentro la perspectiva para ayudar a los demás. Cuando me comprometo demasiado, cuando entro en la distancia de cuerpo a cuerpo... entonces la lio. Así que es mejor seguir solo, deambulando por la vida. Lo que me llama la atención es eso, la configuración del tiempo. Probablemente será que aún no me he adaptado a la vida adulta y sus exigencias, así que sigo optando por dedicar mucho tiempo a aquello que me gusta y a aquellos que aportan algo. Pero lo normal parece ser algo más... solitario. Igual que parecen ser algo muy habitual las relaciones temporales, los encuentros, los "a ver si te veo" más falso que nada. Creo que eso es lo que me hace atractivo para esta gente. Que yo cuando digo algo, realmente lo siento. Lo que hablabamos el otro día Elena y yo, citando a Mar: la felicidad es ser consecuente. Sigo siendo netamente liquido... pero me he endurecido un poco. Solidificado. Ayuda el contexto, claro. El entorno. Estar protegido por tu familia te hace sentirte un poco menos solo en el mundo, un poco menos expuesto. Así que tomo mis decisiones y asumo las consecuencias y, en general, estoy feliz. Me gusta el tipo de tío que soy, con todos mis defectos. Y me gusta que esta gente que aparece de repente y, desde lejos, digan que les apetece saber de ti. Como Aliusha, como Vicen, como Roman, que siempre están, aunque no estén. Está bien saber que hay alguien más ahí afuera.

martes, 17 de junio de 2014

VIctimas sagradas


Existe una tradición en la cultura judeocristiana de sacralizar a la victima, "Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo...", que justifica todos los excesos posteriores. Es una varienta cruel del ojo por ojo, que dice que aquel que ejecuta su venganza está libre de ser juzgado. Quien mata a un ladrón...
Y no me parece bien ni correcto. Si creemos que el odio engendra odio, entonces no podemos permitir que la victima decida. La victima debe ser protegida, escuchada, tenida en cuenta. Pero no sacralizada. Porque entonces entramos en un ciclo infinito de abuso y contraabuso.

Ayer discutí con una feminazi. Si eres educado te llaman condescendiente, porque tratar de señorita a una desconocida se vé que está mal visto. También decir que todas las discriminaciones son malas y que el maltrato psicologico por parte de las mujeres existe y está aceptado socialmente en determinados entornos. Decía Arias Cañete que si demuestras que una mujer es tonta eres un machista. Quitando el contexto de la cita, está claro que para un sector de la población todas las mujeres son listas. O como poco, yo, como hombre, estoy incapacitado para señalar a una y llamarla tonta. Aunque sea obvio. Porque como hombre, soy responsable personal e intransferible de los siglos de marginación y maltrato que han sufrido y sufren las mujeres.
Ok. Acepto mi parte de culpa. O no. Porque por un lado no acepto culpas historicas. Yo soy responsable de mis actos, no de los de mis abuelos. Y por otro lado, como ya dije antes, si para compensar que las mujeres sufrienron abusos les dejamos abusar esto no acaba nunca.
Yo creo en la igualdad de verdad. Creo que una mujer puede (y debe) llegar a ser lo que quiera y dar el maximo de su potencial. Pero si le pones rueditas, si le das una ayuda, si... estás desvirtuando el resultado, dando por hecho que sin esa ayuda no sería capaz. Y entonces todo triunfo se vuelve sospechoso, toda victoria se consigue a medias. Así no salimos del circulo.

Así que ud me perdone. Señorita. Pero SI creo que existen hombres controlados por sus parejas y me parece mal. Y ud quizás sea afortunada y en su entorno no pase, o quizás su paradigma mental le impida verlo. Pero hagame el favor de no ser tan intolerante y no se ponga a la defensiva ni entre en lo personal con cuestiones que son muy generales. Será mejor para ud y, esto si que se lo digo condescendientemente, le quitará el estreñimiento mental y las ansias de odio y de venganza. Si para ponernos a la altura de gigantes tenemos que cortarles las rodillas, todos perdemos.

Un ultimo comentario. No recuerdo quien fue el que dijo que la mayor muestra de inteligencia que existe es el sentido del humor. Creo que Aristoteles, notable machista por cierto. Le permito que me asocie a él si quiere. Porque no sé en que momento de nuestra historia hemos perdido el norte y hemos decidido que no se puede uno reír de casi nada, porque todo es serio, trascendente y definitivo, y todos somos importantes, y toda vida es sagrada, y... y mientras hacemos eso y nos vamos estrechando el cerco y secando vamos dejando de ver lo que existe y nos empeñamos en ver lo que queremos ver. Así que contra la intolerancia, sentido del humor. Por favor. Rianse un poco. Que lo ultimo que me esperaba es que me echaran en cara que llamase a alguien "señorita". Pero está claro que en la sociedad española la educación y el respeto pasaron a ser cosas anacronicas hace bastantes años. Cosas que pasan.




domingo, 15 de junio de 2014

Perspectiva


Ayer hablaba con una amiga que me recordó algo importante. Lo que digo siempre de "cuando el sabio señala la luna, el tonto mira el dedo". Una discusión por una tonteria se convierte en una discusión importante en el momento en que dejamos de lado el sentido del humor, la capacidad para contextualizar las cosas y la objetividad. Eso es algo que Carol admiró bastante de mi, ese sentido de "eh, un momento. Voy a poner mis emociones en pausa y voy a ver esto desde fuera". Y así te das cuenta de que determinada cosa es... una tonteria. Y que determinada tonteria... oculta algo importante. Así que a la hora de analizar cualquier cuestión donde estén envueltas nuestras emociones y nuestros puntos de vista, es interesante el esfuerzo de empatizar, ponerse en el papel de la otra persona y verlo de otra manera.

jueves, 12 de junio de 2014

No land for pussies


Llevo unos días haciendo limpieza karmica de agendas. Largando gente del facebook, del movil, de todos lados. ¿Y cual es el criterio? Principalmente la reciprocidad. Gente con la que puedo contar y con la que no. ¿Y como lo sé? Facil. Yo solo pido ayuda a quien me puede ayudar. Y claro, si sé de alguien que no me puede ayudar... cuando yo les ayudo empieza a ser algo parecido a la limosna. A la compasión. Que feo suena.
Ayer quedé con una amiga y me resultó muy inspirador. Sobre todo en un momento dado, que le dije "te creas que no, eres un montón de fuerte" y ella apuntó "eso es porque tengo los hombros muy echados para atrás". Fue gracioso. Porque realmente esa es la clave de ser fuerte, poder reirse de uno mismo y de lo que la vida te eche. Apretar los dientes y pelear, pero sin necesidad de levantar ninguna bandera. Simplemente porque es lo que uno es.
Me gustan las guerreras. Será porque mi madre es una de ellas, aunque sea del tipo "me lamento a casa paso que doy". Seguramente porque yo también soy así. Reconozco, a regañadientes, que las princesas están muy bien. Sobre todo porque nunca he tumbado a una y me gustaría hacerlo. Pero a la hora de la verdad, cuando suenan los clarines, lo que quiero yo a mi lado es una tía con la que sepa que puedo contar.
No tengo ningun amigo que sea un debilucho. ¿Suena muy cruel? No sé. Yo no hago castings. La gente va cayendo en mi vida y tengo la suerte de poder elegir. Y puestos a elegir, me relaciono con gente con la que me siento identificada. El problema es que hay muchas formas de ser fuertes y una de ellas consiste en apoyarse en los hombros de otra gente. O en ver el mundo desde una optica extraña. No todas las guerreras pueden ser amigas mías. Hace tiempo leí en una novela que la diferencia entre un soldado y un luchador es que un soldado responde ante algo. Una bandera, una paga, una causa. Algo. No es totalmente libre. Yo tampoco soy totalmente libre, aunque presuma de ello. Creo que esa es la clave para ser amiga mía. No basta con ser fuerte, hay que ser honorable. Y ser honorable, como he dicho alguna vez, es una mezcla de respeto hacia uno mismo y respeto hacia una forma de ver la vida. Una causa que elegimos, personal e intransferible, pero a la que nos mantenemos fieles.
Por eso ultimamente sobra tanta gente. Porque falta compromiso, porque dejamos que los arboles nos impidan ver el bosque, porque confundimos el fin con los medios. No. Yo no voy a vivir así. Y quien quiera estar en mi vida, tampoco.

miércoles, 11 de junio de 2014

¿Qué buscas?


Ayer tuve una conversación muy interesante con una amiga en la que mencioné a otra. Dependencia. Hace muchos meses, un día hablando con una compañera me comentó que yo dependo demasiado de la gente. Que mantengo relaciones por miedo a estar solo y tengo que aprender a ello. He trabajado en eso. Me han obligado a trabajar, claro, pero ahora veo los resultados. Igual que de tanto nadar mi pecho ahora es más ancho, de tanto estar solo he aprendido a soportarme a mi mismo. A no depender tanto. Curiosamente, años después de esa conversación, el otro día comenté con esa misma chica que ella no debería depender de la gente. Tal y como viene, va. Así es la vida.
Pero no hablé solo de eso ayer. También hablé del tipo de relaciones que mantenemos con los amigos remotos. De como en algunos casos existe una cierta dependencia, una tensión, una... adicción. Quizás un deseo. Y como eso no es sano, como impone unos ritmos que te dominan y eliminan tu libertad, te encogen. Hay que cortar eso. Y es mucho más facil hacerlo cuando uno se encuentra a gusto consigo mismo y con lo que hace. Al fin y al cabo, como decía aquel profesor, siempre sabemos lo que queremos y como lo queremos.
Hay un limite. Hay un limite a cuanto drama, sufrimiento, decepción, a cuanto estar atento, a cuanto dar más de lo que recibimos. A cuanto ponerse en el lugar, a cuanto tener empatia, paciencia, apoyo. A cuanto ser el que está detrás empujando. Y entonces, uno simplemente se encoge de hombros y deja que la vida siga su curso. Deja de intentar detener el río y, cuando la violenta ola le pasa por encima, se encoge de hombros y disfruta de la avalancha, antes de verse enterrado por la historia. No vamos a vivir para siempre. Pero vamos a hacer que lo que viamos mientras tanto merezca la pena.

lunes, 9 de junio de 2014

Hazlo tu mismo


Me sorprende la gente que dice "habría que hacer algo" y se queda esperando a que pase algo. Será porque me han enseñado desde pequeño que si quiero algo tengo que conseguirlo yo, pero en el momento en que deseo algo de verdad me pongo a ello. Empiezo a planear y luego a ejecutar. ¿Como se puede ser de otra manera? Me sorprende. Si quiero viajar, si quiero viajar de verdad... empiezo a moverme. Y si no, ¿para qué molestarme en expresar deseos que no quiero convertir en realidad? Es lo que decía mi abuelo. Si realmente quieres algo, lo consigues. Pero tienes que ir a por ello. Y si no, nunca conseguirás algo que merezca la pena.

domingo, 8 de junio de 2014

Sobre el esfuerzo (articulo del 21 de mayo)

Curiosamente, en unos  días vengo viendo dos situaciones paralelas en mi trabajo que me han hecho reflexionar. Tengo un compañero, grande, al que el otro día le conté que quizás vaya al Castilla y me dijo que él montó la primera guardia del barco. Y que mientras todo el mundo estaba hartándose de gambas, él estaba arreglando un ascensor. Por otro lado, está una compañera mía del curso posterior que me ha pedido los libros. Estas dos situaciones, que en teoría no tienen nada en común, comparten el entorno, y con él comparten una serie de asunciones sobre el mismo. Existe una mentalidad muy española, que alcance su culmen en el siglo de oro, que penaliza el trabajo como algo eminentemente negativo. Eso hace que una persona que trabaja duro y honesto sea “un pringado”. A su vez, otro factor a tener en cuenta es como el entorno militar es mucho más “crudo” que otros. Es un entorno de verdades desnudas y realidades contrastadas, de necesidades inminentes. Como los barcos o las instalaciones, es feo porque debe ser práctico. No tiene tiempo para ser sutil ni para jugar con las expectativas. Eso elimina el factor contraste y hace que cosas que nuestro entorno social no nos permitiría, por considerarla groseras o violaciones a la privacidad sean consentidas. Por ejemplo, uno puede preguntar “¿y qué gano yo?” en una situación en la cual se da por hecho que la cortesía implica dar o recibir gratuitamente. Y curiosamente, eso nos hace más libres, más auténticos, más reales. Me da igual. No voy a negociar. No tengo interés real, doy lo que me sobra. Pero sí reconozco esa pulsión a no ser manipulado, a no dejar que se aprovechen de mí. Y es algo sorprendente porque muestra mi actitud defensiva, mi incapacidad para disociar mis relaciones personales, mi forma de ver el mundo, del entorno.
Seguiré en otro momento, ahora tengo clase.

El hogar es donde te quieren


Y donde tu quieres. Es una cosa complicada de explicar. Os voy a contar una historia. Cuando yo tenía catorce años, en el ultimo año de escuela, nos llevaron de visita a un centro para chicos con sindrome de down. Mi hermano tenía siete meses de aquella y yo estaba muy sensibilizado con el tema, porque sabiamos que Jose tendría un retraso pero no como sería, así que fui entre otras cosas a aprender. Nos llevaron por todo el centro y luego, casi a la hora de comer, nos llevaron a hacer talleres con ellos. Casualidades de la vida, a mi primo y a mi nos tocó ponernos a jugar a un puzzle con los niños. Recuerdo que nos picamos, como nos hemos picado siempre a todo, pero lo dejamos estar porque era un juego para ellos. Eso dice mucho de como somos, tanto mi primo como yo, el que aunque compitamos tenemos la suficiente empatia y humanidad como para saber dejar de lado nuestras emociones por algo más importante. Después de aquello yo me sentí muy afectado, me dio un ataque de nervios y me fui a casa llorando. Paquito me acompañó cuando se enteró, aunque yo le dije que me dejara. Los amigos son los que hacen lo mejor para ti, aunque tu no lo quieras.

Las vueltas que da la vida. Ahora voy a un barco nuevo y mi jefe es mi primo. El otro día le contaba a su novia que estamos juntos desde la guarderia. No sé si se acordará de esta historia. Yo la recordé el otro día cuando chicos de este colegio vinieron de visita al barco en el que estoy.
En el mismo barco al que voy, se encuentran varios cursos míos. Gente que me quiere y me cuida. Gente que, aquel día, habría dejado lo que estaba haciendo para llevarme a mi casa. Aún así, ellos no son mi primo. Lo que quiero decir con todo esto es que uno conoce a la gente en los momentos malos. Y que, quien te cuida y se preocupa por ti en los momentos malos, es aquel a quien te merece la pena tener cerca.
Y bueno, esto no viene al caso pero lo pongo aquí. Invito a mi entrega de despachos antes a Paquito que a mi primo. Que una cosa es una cosa, y otra cosa es otra.

jueves, 5 de junio de 2014

Libre de mi


Ahora mismo me siento como si viviera a través de los ojos de otra persona. Todo me da igual. Estoy en 65 pulsaciones y no me altero. Y en ese estado, sabiendo que todo lo que hago es para bien, positivo, fuerte, sin prisa, voy disfrutando de lo que me viene. Tomo decisiones porque quiero cambiar cosas. Si salen mal, corto y sigo por otro lado. No me empeño en chocarme con las paredes de mi frustración.
A la vez, recojo lo que siembro. Estoy fuerte en mi mismo. Esa politica, la de "evitar frustraciones", hace que no le dé importancia a cosas que no la tienen. Si alguien me quiere, me cuida. Si alguien me cuida, me quiere. Decía antes a una amiga que no basta con ser, también hay que hacer. Las intenciones... que clasico, ¿verdad? Las intenciones son cosas hechas potencialmente. Solo eso. Si no se convierten en realidades caducan al cabo de un tiempo. Hay un limite a cuantas desilusiones está cualquiera dispuesto a aguantar. ¿Cuantas cargas colina arriba, solo para llevar a la cima de la colina y verte solo? Y allí a lo lejos, otra colina. Hasta que la espada pesa en el brazo y uno se para. Y decide que quien quiera algo, que venga. Que es colina abajo, cojones. ¿Qué más facilidades quieren?
Y te queda la musica. Y la gente buena. Y la tranquilidad. El placer de una ducha caliente, de una risa con compañeros, del sol que brilla fuerte, de las lagrimas que te corren por las mejillas con un buen libro.
¿Y mi vida? Estoy en un parentesis. Mi periodo mordoriano acabó. Mi proximo periodo empezará en unos meses y ahora no estoy yendo a ningun lado porque tampoco puedo. No soy dueño de mi mismo como cuando estoy de vacaciones y dirijo mi vida. Pero tampoco sufro una insoportable presión que me dirije en ningun lado. Así que me dejo ir, a la deriva, y sonrio al sol. Ya habrá tiempo para correr, para estresarse. Ahora voy a dormir unas horas.

martes, 3 de junio de 2014

Persona de extremos


Soy una persona de emociones fuertes. Lo reconozco y no como una virtud. Odio muy poco, pero cuando lo hago no tengo piedad. Me enamoro constantemente... y aunque me gusta jugar, una vez doy un paso al frente de verdad no retrocedo. Y como sé como soy, intento domesticarme. Tener paciencia, dar un rodeo. Dar mucho espacio a la gente para, por así decirlo, dejar que este margen determine si son impresiones mías o realmente hay algo objetivo ahí. Eso hace que pierda algunas oportunidades pero... ¿no es esa una de las bases de nuestra sociedad? La idea de que es mejor que se libre algun culpable a castigar a un inocente.
Así que intento no juzgar. Dejo que sea el tiempo el que tome sus decisiones por mi. Pero incluso a veces me veo obligado a dar un paso al frente, porque la vida no coge determinadas indirectas y mucha gente confunde intenciones con hechos. Ojo, ya he escrito sobre este tema en otras ocasiones. Yo valoro mucho las intenciones. Pero cuando no se concretan en hechos, cuando son disparos de fogueo... no valen. Porque existe un tiro de advertencia, pero el siguiente ya va en serio. Y si no, si va a haber otro tiro de advertencia, y otro, y otro... llega un momento en que deja de cumplir su función. Y lo lamento mucho por aquel jefe que me dijo eso, pero no consiste en aparentarlo. Consiste en serlo.
Por eso a veces tengo que soltar la rienda y dejar que mis emociones me dirijan. Porque si no, no estoy siendo honesto conmigo mismo. Puedo ser paciente, puedo domesticarme, puedo... pero a la hora de la verdad, soy lo que soy. Y si eso significa que mucha gente en mi vida se va a ir a tomar por saco, sea. Sobre todo, tengo la obligación de ser fiel a mi mismo. Porque si no, ¿qué soy?

¿De qué va realmente todo esto? De fechas. De actitudes. De que la vida pasa, aunque no nos demos cuenta, y de repente un día esa persona que era tu gran amigo, o eso creía el/ella está fuera. Vivimos en una epoca de intercomunicaciones. Hace años tenías trato con la gente a diario en persona, o no lo tenías. Ahora con internet, el movil y demás todo parece más facil. Pero es mentira. Vivimos en un mundo de apariencias y eso no alimenta el alma. Muchos de nosotros elegiremos engañarnos a nosotros mismos y pensar que chatear es lo mismo que hablar, que un simbolito en una pantalla es lo mismo que un gesto. Pero es mentira. E incluso ese contacto, vacuo y casi transparente, si se descuida se desvanece. Yo no voy a perseguir a nadie. Mi vida es bastante complicada como es... y si quien sea no quiere saber de mi, ya me encargaré yo de decirle que hasta luego. Y entonces es cuando hay sorpresas porque, como decía antes, al no protestar ni enfadarme parece que no me importa nada. O la gente elige creer eso porque es más comodo.
Aunque esto que voy a decir no le guste a mucha gente, todo lo que tenemos en nuestra vida lo ganamos con esfuerzo y lo mantenemos con esfuerzo. Y el que crea otra cosa está dejando la puerta abierta para que se pierda todo.

La honestidad como forma de vida


Existe un pequeño problema con las mentiras. No hay mentiras pequeñas. Las mentiras son como el miedo, una vez uno empieza no hay forma exacta de parar. Una vez alguien te mira a los ojos y re dice algo que sabe que no es cierto, está cruzando una barrera. Confianza. La confianza se cimenta en una forma comun de ver el mundo, una serie de pequeñas normas compartidas sobre las que se construyen experiencias y caminos. La confianza es una serie de lineas que trazamos inconscientemente "de aquí no pasamos". Y para que esas lineas puedan ser reales, no estén borrosas, debemos ser honestos. La honestidad es una actitud. En "Algunos hombres buenos" hay una frase que me apunto: "el honor no es una pegatina que se lleve en el hombro". Si quieres merecer respeto, lo primero que debes intentar es ser consecuente. Y si no mereces respeto... ¿cuanto vales como persona?

domingo, 1 de junio de 2014

¿Como de grande es tu mundo?


El otro día reflexioné curiosamente sobre ese tema. A pesar de que la matriz social humana basicamente sigue siendo la tribu, el uso de las nuevas tecnologias y el cambio de las relaciones hace que vivamos en mundos muy amplios y conectados en muchos niveles. Lo que no ha cambiado es el aspecto que nuestra matriz personal tiene. Existe gente que tiene una paleta con pocos colores. Existe gente que mezcla todo tipo de formas.
Hace un rato comentaba con una colega sobre como yo no puedo tener una sola cara. Mi profesión es una parte de mi vida, no es mi vida. Y eso que es una profesión muy exigente en lo personal. Pero no quiero conformarme con ser lo que hago, no quiero conformarme con ser lo que sueño. Y el truco pasa por tener un mundo muy amplio, en el que quepan gente con ideas enfrentadas, con actitudes distintas, con experiencias diferentes, pero siempre dispuestas a aportar algo.
No quiero un mundo uniforme. No quiero un hogar que sea una ciudad, un pueblo, un pais. Quiero que mi hogar sea actitud. La gente que me quiere y la gente a la que quiero. Una forma de hacer las cosas. Tener siempre una sonrisa a mano, un hombro en el que apoyarse el que me necesite, una salida. Y me parece que aquellos que dejamos que nuestro mundo se limite por miedo a que nos hagan daño... estamos perdiendo una oportunidad maravillosa de aprender. De mezclarnos. Al fin y al cabo, da igual si la persona a la que conoces es de aquí al lado o de Sri Lanka, da igual si es hombre o mujer, da igual su religión, su raza, su.... es una historia. Con conocimientos, puntos de vista, origenes y destinos. Al fin y al cabo, quizás os cruceis durante treinta años o durante una tarde... pero eso no es lo importante. Hay que entender que existe tanto mundo en una particula de ADN como en todo el universo, que la escala es algo importante pero solo como referencia. Y que nuestra existencia, siendo como es un pequeño punto en un enorme mar de otras existencias, está conectada con otras. Que hay mundos superpuestos a otros mundos pero, si eres una persona generosa y abierta de mente y espiritu, toda esa vastedad que no alcanzamos a comprender será algo positivo. Así que a por ello.