lunes, 30 de junio de 2014

El escenario


Lo que cambia tu vida en función de tus prioridades. Llevo tanto tiempo sin vida que ahora no tengo prisa ninguna. ¿Qué más me da llegar a casa una hora más tarde o más temprano? ¿Quedarme en el barco un poquito más? Estoy a gusto. Disfruto mi trabajo, me cae bien la gente con la que estoy, aprendo cosas y me divierto. Así que... ¿qué prisa tengo? Hace unos años me habría parecido terrible pasarme una hora en el coche hasta volver a casa. Y ahora no, ahora me pongo musiquita y voy como quien no quiere la prisa, sabiendo que no me espera nada ni nadie sino... a mi ritmo. A mi aire. Que bien me siento, demonios. Y solo porque he renunciado a todo lo que podía exigirme.

Ayer leí algo que me encantó. Alisa me decía que conmigo no ha sentido nada de presión, que era ella misma. Eso es lo más que le puedo pedir a nadie. Que sea él o ella misma y que disfrute. ¿Presión? Yo comparto, no poseo. Yo disfruto de las personas como soy y lo unico que no quiero es forzar nada. Esa es mi forma de vivir. Caminar por la vida a mi aire y el que quiera que me acompañe y el que no, que siga su ritmo. Asumir que todo lo que tienes puede perderse en cualquier momento, así que disfrutalo mientras lo tengas. Sonreír. El problema es que la mayoria de la gente intenta dominar, intenta dirigir. Supongo que en la mayoria de los casos es por miedo a que algo se escape, a que algo se pierda, a que... todo se acaba. Hay que asumirlo. El caracter eventual de la vida no es algo malo. ¿Lo bueno se acaba? Así sabemos valorarlo más cuando pasa. ¿La melancolia nos aflige? Eso es porque tenemos recuerdos que nos alegran, así que sonriamos por ellos. Es aquella frase que nos dijo el comandante aquel "este es el campo, estas son las vacas". Así que a trabajar con lo que tenemos y a construir una diferencia con ello. Que bueno.

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