lunes, 31 de agosto de 2015

Un hobbit ario en Inglaterra (XXXI)


Este ha sido mi ultimo fin de semana de este Tour en Inglaterra. Y no ha estado nada mal. Le debía a Dominik una escapada desde hace casi un mes y nos fuimos de mercados. Empezamos en Borough, donde hay una pizarra y una tiza con "antes de morir quiero...", comimos pan recien hecho y zumo recien exprimido, paseamos entre tiendas. Luego ibamos a Candem pero, de camino, nos recorrimos toda la City de Londres entre rascacielos y calles desiertas (era sabado). Fantástico. Como diría él, Perfekt. No pensé que me fuera de aquí sin haber visto los rascacielos de cerca pero, casi sin querer, lo hice. Luego buceamos en Candem entre tiendas, comida, canales... llovía y hacía un día horrible pero compramos algunas cosas interesantes. A la vuelta cena en el Willy Jolly en Northwood Hills y a la resi. Realmente, un día fantástico. Muy bueno.
¿Y el dominguito? El dominguito ibamos a Notting Hill a ver el carnaval, que terminó siendo una rave en medio de la calle con puestos de comida. No exactamente lo mío, pero podía pasar. Como me rayaba y Domi tampoco es que estuviera como loco con ello, fuimos al Imperial War y estuvimos viendo la Ashcroft Gallery y despidiendome de esa forma que tienen de hacer las cosas aquí. A la noche, me asomé a la noche en la escalera de incendios, en pijama y con mi chupa de cuero, a escuchar musica en mi cabeza, ver las luces de los aviones alejarse y despedirme mentalmente de aquí. Ya voy camino de otro sitio.

Esta mañana he ido a recoger a mi relevo al aeropuerto. Y ahora me siento genial, deseando moverme y hacer cosas, deseando viajar a España, deseando arrancar. Hablando con Ralitsa, que siempre me hace sentir fuerte y poderoso. Rali, que es un regalito de Dios, con su lunar mistico y su fuerza y su carisma. Con Guille que dice que me recoje en el aeropuerto el sabado, con Marc y los colegas. Tengo ganas de despedirme de aquí. Ha sido un tiempo maravilloso... y ahora a por lo siguiente. Adelante.

jueves, 27 de agosto de 2015

Una idea un tanto absurda sobre el colonialismo


Hoy estaba viendo entrevistas a sirios que vienen a Alemania y a Suecia buscando asilo. Día sí día no leo noticias sobre Somalia y pirateria, Donald Trump amenaza con echar a once millones de inmigrantes de EEUU. Hay dos fuerzas opuestas, una muchedumbre de millones de seres humanos que quieren vivir en condiciones de primer mundo y otra muchedumbre de millones de seres humanos que quieren conservar sus privilegios. Unos tienen hambre. Otros tienen miedo. Son dos fuerzas que han dirigido a la humanidad durante toda su historia, y entre una y otra normalmente ha podido más la desesperación que el miedo. Pero ya se verá.

Y yo me pregunto. ¿No existe una responsabilidad supranacional? Volviendo al concepto de ciudadania racial del siglo XIX, si en mi país habitan ocho millones de irlandeses... ¿no tengo una responsabilidad hacía Irlanda? Quizás lo mismo sería aplicable a esos países. En el momento que te ves sometido a un flujo migratorio de millones de eritreos, quizás cuentes con una justificación moral para intervenir en Eritrea. Obviamente, algo están haciendo mal en ese país cuando millones de sus ciudadanos eligen irse. Pero son ciudadanos que, en su mayor parte, no quieren acogerse a un modelo de vida occidental. No quieren libertad de culto, derechos humanos, imperio de la ley y división de poderes. Quieren lo que tenían en su país, pero con Tdt's y moviles de última generación.
¿Por qué no darselo? Es obvio que hay países que se liberaron del yugo colonial con gran éxito. Ahora mismo pienso en India, por ejemplo. Países que han encontrado su lugar en el mundo y se relacionan con sus antiguos colonizadores en un mismo lenguaje. Otros paises, en cambio, no lo han hecho. Son países que permanecen en una situación de postración y subdesarrollo, con guerras, hambre, miseria, elites que explotan a sus ciudadanos. Yendome a dos ejemplos que vienen al caso de olas migratorias, Nicaragua es el país con mayor número de asesinatos del mundo fuera de una zona de guerra y Siria lleva tres años inmerson en una guerra civil. Es interesante que las olas migratorias no hayan ido hacía Colombia y Venezuela, ni hacía Rusia, Irán o Egipto, sino hacía Occidente.
¿Por qué? Porque Occidente permite una falsa integración. Occidente, con su defensa de las libertades, permite el abuso. No hay ningún inmigrante que llegue a Rusia gritando "¡tienen que ayudarme!". Y está bien que sea así, porque nuestro modelo de sociedad me gusta. Es un modelo que integra, que da oportunidades y facilidades.
Pero no seamos tontos. Si aceptamos a esa población, impliquemonos en sus cuestiones nacionales. ¿Cuantos ciudadanos de Siria querrían volver a su país si no hubiera una guerra? Vamos a parar esa guerra. Incluso usando a dichos ciudadanos. Está demostrado que las "intervenciones humanitarias" en paises con una cultura de abuso crean vacíos de poder, que a su vez generan más violencia y abuso. Actualmente, están expulsando a millones a sus ciudadanos de esos países.
Colonicemos. ¿Es una ídea muy absurda? No la defiendo con todo mi peso, simplemente me gustaría ponerla en la mesa para debatirla. Si Rusia está en contra de que Occidente intervenga en Siria y detenga la guerra civil, que se haga cargo de una proporción de inmigrantes igual a la de la Unión Europea. Si Irán no quiere que se detenga el conflicto en Yemen, que se comprometa a los gastos de reconstrucción del pais. ¿De qué sirve ser la mayor potencia militar del mundo si no eres capaz de imponer tus terminos?
Quizás sean ideas muy absurdas. Pero soy de la opinión de que, sintiendonos culpables y siendo chantajeados, no vamos a conseguir nada. Y que la unica forma de extraer lecciones positivas de la crisis es actuar como sociedad y como conjunto. No me vale que una empresa de seguridad gane millones en Irak. Quiero que la sociedad española se beneficie en su conjunto. Y si no, ¿para qué puñetas estamos enterrando a tantos soldados? 

miércoles, 26 de agosto de 2015

Un hobbit ario en Inglaterra (XXX)


La desidia es un sentimiento extraño. O en mi caso, la sensación de alejamiento. De darme igual. Hoy venía del curro pensando "debería sentirme preocupado." A estas alturas del mes suelo estar escribiendo correos a unos y a otros, arreglando calendarios, pendiente de actualizaciones. Pero me quedan diez días para irme de aquí o por ahí. ¿Para qué preocuparme? En lugar de estar pensando en lo que debo hacer, en mi trabajo, estoy pensando en lo que quiero hacer. Pedir vacaciones. Ir a mi casa. Ver a mi familia. Quedar con amigos. Pintar muñequitos. Dormir en una cama comoda. Comer lo que me apetezca. Mentalmente hace unos días que estoy fuera de aquí. Así que me levanto del ordenador y me pongo a charlar de política china con Simon, o de historias de España con Liam.

Mentalmente estoy casi de vacaciones. Y me las he ganado. El otro día le decía al jefe que estoy contento con mi trabajo, cumplo con mis tareas y doy un poquito más. Y estos días, cuando mentalmente me estoy yendo, pienso que está bien pensar en mi. Irme al gimnasio sin sentirme culpable, ir al curro cuando debo... pero no cuando creo que debo estar. Sin miedo. Me hace más libre y más feliz y es una de esas cosas que quiero agradecer a este pais. Hoy, he empezado a tomarme una pausa cada hora. Me levanto de la silla y voy a coger el movil. O me hago un té. Cada hora estiro las piernas y así soy un poco más yo, un poco menos "lo que debo". Y me gusta. Está bien aprender a no tener miedo.

lunes, 24 de agosto de 2015

La legión de honor francesa


Este fin de semana he estado perdido del mundo. A la vuelta, tenía trabajo para aburrir así que no me he conectado a las noticias. Curiosamente Domi se acordó de mí, porque en la exhibición aerea a la que pensaba ir murieron casi veinte personas en un accidente. El caso es que, en un hueco entre una tarea y otra, le pegué un vistazo a los periodicos españoles.
Que cosa. Por si alguien estaba tan perdido como yo, este viernes un marroquí en un tren en Francia decidió llevarse por delante a un montón de gente. Así que sacó un kalashnikov y se lió a tiros. Quiso la casualidad que en el tren fueran dos soldados americanos que venían de Afganistán y estaban de vacaciones. Ellos dos, un colega suyo cívil y un espontaneo se tiraron contra el marroquí. No fue fácil, uno de los cuatro está en el hospital tras recibir una puñalada muy poco agradable, pero consiguieron reducir al del fusil. Final feliz.
Hoy, el Presidente de la Republica Francesa les ha dado la Legión de Honor, una medalla al valor francesa, por salvar un montón de vidas, pero sobre todo para que sirvan de ejemplo. Para que la gente vea que, la forma de enfrentarse al terror es ponerse de pie y derribarlo. Porque por cada animal que crea que está justificado coger un fusil y descargarlo contra todo lo que tenga a mano, tiene que haber uno de nosotros que dé un paso al frente y le quite el arma.
¿Y sabéis una cosa? Todas esas discusiones sobre si eran soldados o no, sobre si eran americanos o no, sobre si eran blancos o no... solo demuestran que el mundo está lleno de gente pequeña y miserable. De gente incapaz de admirar a un heroe. ¿Cuando mataron a vuestro niño interior que pensaba que su padre era Superman? ¿Cuando dejasteis de poder admirar honestamente a otro ser humano?  "Oh sí, la violencia es mala, sobre todo cuando salva vidas". ¿Como se puede estar tan imbuido por un dogma como para ser incapaz de reconocer una realidad objetiva?
Para mi, lo de los chavales que pararon a ese criminal me parece heroismo, negro sobre blanco. Es el mismo heroismo que el que se tira al río a salvar a alguien que se está ahogando, que el que se mete en una casa ardiendo a rescatar a alguien. Hace falta Valor, con mayúsculas, para ver a un tío montar un arma y tirarte a por él, en vez de levantar las manos y pedirle por favor por favor que no te mate. Y lo que debería darnos es vergüenza de no estar a la altura de gente como ellos.

Así que, para terminar, diré una cosa. Si las medallas existen para recompensar a aquellos de nosotros que sobresalen, me parece totalmente justa y merecida la de estos chavales. Y ojalá, cuando vuelvan a su casa, se les trate como a heroes, y se les dé el recibimiento que se da a unos futbolistas cuando ganan una liga o alguna otra hazaña de ese estilo.

P.D: Actualización. Estoy flipandolo. Hoy he leido que el britanico tenía 66 años. Y que se tiró contra el tirador pensando "si voy a morir, al menos que sea haciendo algo". Joder.

domingo, 23 de agosto de 2015

Un hobbit ario en Inglaterra (IXXX)


Hasta pronto Brighton. Hasta pronto Leti, hasta pronto Cris. Hasta pronto días de sol -el cuarto desde que estoy aquí-, hasta pronto comer hasta hartarse, hasta pronto conversaciones interesantes junto al mar. Hasta pronto seagulls, tiendas "alternativas", horas de tren, capuchas, historietas.
Ha sido un gran fin de semana. He dormido y he descansado, he contado historias, he visto cosas que me han gustado. He dejado el movil de lado durante mucho tiempo, no he visto cosas en internet, no he buscado algo que comprar, no he tenido prisa, ni ansiedad, ni nada. Así deberían de ser los fines de semana, una desconexión real. Ahora estoy descansado, con ganas de empezar otra vez, relajado.
Y sé que se acaba. No puedo evitar sentir el "tic tac" del reloj y mis prisas. Odio las despedidas. Sigo estando a gusto aquí, disfrutando de la tranquilidad, de que la gente hable flojito, de leer libros, de las conversaciones educadas, de la sensación de estar lejos de todo. Pero también echo de menos una cama de verdad, sentarme en mi sofá con Marc, llamar por telefono a mi familia. Echo de menos estar más cerca de los míos y construirme un hogar.
Así que adios, Brighton. Y muchas gracías. Ya queda menos.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Un hobbit ario en Inglaterra (XXVIII)


Que buena noche con los alemanes. Despedida de Jürgen y ya poco a poco nos vamos acercando al final. Me han alcoholizado (culpa mía por hacer un chiste idiota con Ronald) y hemos hablado un poco de todo. Ha venido el Almirante. En verdad ha sido una personajada simpatica, en el Misty Moon. Dentro de una semana extraña, que ya van quedando pocas, entre la resaca del viaje a Madrid, el miedo a la vuelta, las ilusiones por los proyectos otoñales. Tengo ganas de ir. Tengo ganas de empezar una nueva vida.
Y tengo ganas de que esto siga así. Las despedidas son hermosas, auqnue son solo "hasta luego". Ya estoy invitado a Cerdeña. Y gente a Madrid. Curioso como uno hace amigos, casi sin querer. Al final, cada uno da lo que recibe.

martes, 18 de agosto de 2015

Hay cosas que es mejor callar


Yo soy supersticioso. Todo el mundo que tiene algo así, que la sociedad considera "infantil" tiende a ocultarlo o a disminuirlo. Siempre dice "soy x, peeroo". Las justificaciones son un clasico. Yo no soy menos, claro. Mi superstición, que es relativamente reciente pero siempre estuvo más o menos allí, es mezcla de una educación religiosa, un concepto un tanto animista del mundo y mi antigua profesión de marino.
Ok. Ya sabemos que soy supersticioso. ¿Y qué? Bueno, pues que el titulo de la entrada está directamente relacionada con ello. Una de mis supersticiones es que, cuando estoy intentando algo que me parece importante, no se lo digo a nadie. A nadie. Porque si lo digo, lo gafo. Tengo esa sensación, de que cuando uno... no sé, aspira a un trabajo, si se lo cuenta a alguien no sale. O si conoce a una persona especial. Publicitarlo lo destruye.
Pero a la vez, este blog es mío. De mi para mi y a veces alguien que pasa por aquí, se asoma al escaparate y se queda un ratito. Ok. No estorban. ¿Y por qué voy a contar algo aquí? Pues en parte porque lo doy por perdido, y en parte porque necesito hacerlo.
Hace ya un par de años conocí por internet a una amiga de una amiga de una amiga. O algo así. No sé. Fue de esas cosas que comentas una foto que te gusta en facebook, la otra persona te responde cortesmente y, cuando os dais cuenta, estáis teniendo una conversación. Principalmente sobre la visión estética de la vida, algo muy de Oscar Wilde (ya sabéis, la belleza es la única virtud valida, se justifica a si misma, etc). Fue una conversación marcada por unas barreras muy concretas del lenguaje, una forma de español cortés casi del Siglo de Oro. Me pareció curioso y divertido.
Otras veces he hablado con la chavala. Siempre manteniendo un codigo lingüistico parecido. Y lo curioso es que, dentro de esas barreras estilisticas, da pie a autenticas explosiones de emociones y lírica. Uno puede contar que está preocupado por sus examenes, que tamizado a través del filtro del lenguaje surgen conversaciones ciertamente epicas. Es fascinante. También es fascinante el personaje detrás del lenguaje, alguien con una mente afilada y despierta, sin más prejuicios que los naturalmente impuestos por su gusto y criterio, con una sensibilidad exquisita y un carácter noble. Ayer tuve la suerte de intercambiar whatsapps en el metro. Alguna vez he pensado si hacer un cuaderno con algunos de nuestros dialogos, porque la verdad es que da para mucho.

¿Y por qué lo callo? Porque no es una persona real, claro. Yo creo que toda relación tiene una serie de fases. Conoces a alguien, intercambias alguna conversación... y en función del interés que tengáis el uno en el otro, eso evoluciona. Ultimamente existe una barrera que cuando yo era pibe no existía, la barrera entre "personas reales" y "personas no reales". Esto es como las empresas, persona física y persona jurídica. Si no eres "fisico", eres "juridico". Así que, alguien a quien no has visto en persona nunca, ni crees que vayas a ver, no es real. Incluso alguien a quién conoces de hace años, si tienes la certeza asentada de que no os vais a volver a ver nunca, pasa a ser "no real". Habláis por internet durante horas y nunca os veis. Bueno.
Aún así, lo que te hace tan feliz que te da miedo compartir, como uan luz que escondes entre las manos para que no se la lleve el viento, es mejor callarlo. Todo lo que expones está sujeto a analisis, comentario, valoración... hay cosas, momentos, historias, que son solo para ti. Y mejor que sean así.

P.D: Ampliar esto hablando sobre el contexto. 

Un fin de semana excesivo


Dicen que cada uno da lo que recibe. Pero como yo tenga que devolver todo lo que he recibido este fin de semana, voy apañado. Desde la recepción en el aeropuerto con pancarta incluida, el "hacemos lo que tu quieras"... hasta las cosas tan sencillas pero que me hacen extremadamente feliz. Cenar un kebab todos en pandilla en una escalera. ¿Tenemos quince años? ¿Y por qué no? Joder, si algo me gusta no quiero cambiarlo. No quiero tener que irme a un restaurante "porque ya tienes edad de".
Y tengo la suerte de tener gente que piensa como yo. O que directamente no piensa, que siente. Me encanta poder decir lo primero que se me pasa por la cabeza y que nadie se escandalice. Me encanta poder debatir cosas totalmente fuera de la óptica "normal". Me encanta jugar a muñequitos con mis colegas, tomarme una cerveza en una plazoleta, charlar hasta tarde en el sofá de mi casa. Me encanta que me mimen y mimar.

También ha habido luces y sombras claro. El grupo no es como era, como consecuencia de nuestra naturaleza. Volvemos al tema de que cada uno da lo que recibe. Y curiosamente, a la vuelta para aquí me he acordado de Mar. De cuando le dije que solo hablaba conmigo cuando estaba mal con el novio. Ahora parece tener novio nuevo y no me ha vuelto a hablar. Cosas que pasan. En cambio esta mañana otra persona me ha levantado con mucho cariño. Y no es la unica. Estos días me doy cuenta de que hay gente que, parece que nunca está, hasta que tiene un detalle y te alegra la vida. Y es bueno compartirlo con ellos. Vivimos en un espacio tiempo continuo, pero demasiado rapido. Mandas un mensaje a alguien y esperas la respuesta inmediata, más el chantaje de las expectativas. El sexo entendido como narcótico, las emociones como impulsos electricos. El miedo al vacio, al desperdicio de esfuerzos, el ansia de optimizar.
A veces, lo unico que uno necesita es un sofá y unos amigos. Y de repente todo vuelve a tener sentido y todo vuelve a estar bien. Solo eso. Un sofá y amigos. Un exceso.

Nota: Aún no he hablado de lady Gato. Otro día.

martes, 11 de agosto de 2015

Una generación transparente


Esta mañana me levanté y me dolía todo. No era capaz de arrancar. Mientras me dirigía a la ducha, una serie de ideas raras pasaron por mi cabeza. Mi barba. Mis pelos. Me acordé del compañero ese que lleva todo el brazo tatuado. Según me contaron, en las fuerzas armadas britanicas hasta hace poco estaba permitido llevar tatuajes donde fuera, excepto en la cara y las manos. El criterio era "que se pueda tapar con un uniforme". Actualmente también está permitido la cara y las manos, porque dicen que la sociedad lo acepta así que, si a la sociedad le parece bien, ¿quienes son ellos para juzgar?
En España el criterio es "que ningun uniforme lo enseñe". Teniendo en cuenta que hay uniformes de deporte (pantalón corto y camiseta de manga corta) te deja poco margen. Tampoco se permiten los tintes de pelo no naturales. Ni las barbas más largas de tres centimetros. Ni en general, nada que a mi abuela le parecería mal.
A mi abuela. No a mi madre. A mi abuela.
¿Y por qué esto me llama la atención? Porque España, a nivel institucional, está congelada en el tiempo. La generación que hizo la transición es la generación que sigue en el poder. Y son sus criterios, sus decisiones, sus opiniones, las que cuentan. Hay una generación que "creó el país", o ese es el mito fundacional, y ahí siguen. Y en todo este tiempo los cambios han ido entrando poquito a poco, con calzador, más impuestos desde Europa que desarrollados por nosotros.
Eso tampoco es así, claro. Hemos sido de los primeros paises en legalizar el matrimonio homosexual, por ejemplo. Pero eso es parte de nuestra moral mediterranea, de nuestro concepto de la vida. En cambio el ejército socialmente, muy a mi pesar (porque lo amo), está veinte años atrasado con respecto a la sociedad.

Voy a hablar un poco más de esa generación transparente, que no llega a dirigir. De los emigrantes con estudios superiores, de como somos responsables de nuestra situación. Ayer leía sobre Gibraltar y claro, su posición es comprensible. ¿Dejo de ser un paraiso fiscal para ser parte de la provincia de Cádiz? ¿De Cádiz? ¿Una de las provincias con más paro de Europa, donde para sobrevivir tienes que tener contactos? Vivimos en un Estado que carga de presión fiscal a los autonomos y a los asalariados -hace poco leí que, de un sueldo que el empleador paga 1200 euros, al estado le vuelven unos 700-, mientras que buena parte de la piramide social recibe ayudas. Quien se sabe las normas, claro. O como esquivarlas. ¿Cuantos dirigentes de grandes medios tienen menos de 50 años? Y de esos... ¿cuantos no tienen vinculación con la Administración, con los sindicatos, con las grandes fortunas? España está empantanada. Pero porque nosotros elegimos que lo esté. Porque mientras yo esté bien, al de al lado que le den. Porque mientras yo tenga para tirar hoy, mañana Dios dirá. Y mientras nos escandalizamos porque alguien se gaste en un club de alterne 35.000 euros, no nos preguntamos de donde salen esos 35.000 euros y cuanto dinero hay "fuera del circuito". Cuantas cajas en B, cuantos negocios arreglados con sobres.

Cuantas formas de dictadura. De un estado en el que uno sabe que no puede confiar en el Estado, sino en sus intermediarios. Y los que nos hemos criado en otra historia, pensando que en una democracia existe igualdad de derechos, imperio de la ley... a los que nos dijeron "si no estudias, no serás nada en la vida". A los que nos esforzamos e hicimos lo que tocaba, ¿qué nos dan? ¿Donde está la otra parte del compromiso del Estado con sus ciudadanos? La que dice que podrás tener acceso a una vivienda, a una familia, a un futuro. A que te paguen una pensión cuando te jubiles, a que te cuiden en un hospital cuando te pongas malo, a que te den vacaciones pagadas, a que no te exploten. A que no se rían de ti en tu cara.
Que pena de ilusión perdida. Que pena de tanta gente emigrando, sabiendo que no va a volver porque... ¿para qué? Que pena tener un pais del cual otros -Gibraltar, por ejemplo- no quieren participar.  Con lo que somos y podemos ser. Y no nos dejamos. Y seguimos sin tatuajes, con el corte de pelo y la americana, empeñados en mirar el dedo en vez de a la luna, empeñados en discutir de que color es la bandera, en que si tal dice esto o lo otro, en vez de entrar en las cosas realmente importantes, crear cultura de grupo, mejorarnos a nosotros mismos, hacer ese esfuerzo.
Visto desde aquí, casi entiendo aquella frase de "España me hace daño". Ojalá nunca pueda entenderla del todo.

Sobre el Imperio de la Ley y Rusia


Ayer estaba leyendo un debate en internet sobre Crimea y me llamó la atención algo que leí a uno de los participantes. "Los rusos no somos dados a seguir la ley al pie de la letra, cuando encontramos una forma más eficaz de hacerlo". El mismo usuario posteriormente justificaba que, por cuestionar las cosas, ha sido ascendido en su trabajo por emplear enfoques diferentes y originales.
Estamos hablando de cosas diferentes. Pero es muy significativo de la cultura rusa eso, el concepto nietzscheniano de que el marco de la ley es para "el debil", y que el realmente dotado encuentra formas de conseguir sus medios fuera de ella.
No. Estoy en contra. El respeto a la ley marca los límites dentro de los que se puede jugar. Las leyes, en un sistema que funciona, nos las damos nosotros para nosotros mismos. Si no nos gustan, las cambiamos. Lo que es injustificable es entender que la ley, si en un momento dado no me conviene, me la salto y listo. Porque yo lo valgo. Eso crea un clima de inseguridad, al no saber cuales son las reglas del juego en cada momento, y premia al leguleyo, al que busca como torcerlas, en vez de al que emplea su esfuerzo y talento en mejorar de acuerdo a las normas contenidas para todos.
Ojo, tampoco creo en la prisión de la ley. Como he dicho antes, si una regla no es buena para el grupo, se cambia. Y debe ser posible hacerlo, a pesar de la resistencia de parte del grupo. Siempre y cuando la resistencia sea menor que el apoyo, se tiene que poder avanzar. Pero sobre eso hablaré luego.
No es algo extraño a los españoles esa idea de que "la ley sí, peeerooo". Y es un problema. Es un problema porque no se persigue como se debería de perseguir y se vive en una doble realidad, donde existen unas normas para los que no son capaces de escaparse que caen con un peso extra, porque tienen que compensar a todos aquellos que se salen de ellas. El sistema debería funcionar sin excluir a nadie, pero ni para lo bueno ni para lo malo. En eso consiste el Imperio de la Ley, tan bien resumido en aquella anecdota de "no mientras haya jueces en la corte de Brandenburgo".

P.D: No sé porqué se usa "corte" en ese contexto. Es una mala traducción. Sería "en el juzgado de Brandenburgo", pero está muy extendido el uso de "corte" como lugar donde se dictan sentencias jurídicas. Que chorrada. 

lunes, 10 de agosto de 2015

Un hobbit ario en Inglaterra (XXVII)


Quien me lo iba a decir. A veces mi capacidad para adaptarme a un sitio me resulta preocupante. Una cosa es que más o menos me haga al clima, la comida y la gente. Y otra cosa es que hoy encuentre casi razonable lo de Gibraltar. Que ya es. O que David me invite a ir a tomar algo con los muchachos el miercoles, cuando ni sé quienes son los muchachos.
Pero es que hay cosas que me hacen querer este sitio. Antes pensaba que me llaman "Alejandrou", así todo raro. Para ser un país donde hay tantisimo inmigrante, parece que no se han comido el coco en adaptar nombres. ¿Tu como te llamas? Pues así te llamamos. Listo.
Noticias de aquí. Un chaval de catorce años le ha pegado una puñalada a un profesor, le ha insultado racialmente y lo ha publicado en facebook. Ha recibido 76 me gusta antes de que la policia retirara el post. Le han caido once años, entre otras cosas con agravante por lo de facebook (el juez ha dicho que le parece "repugnante"). Se ha disculpado por carta, diciendo que no quería matar al profesor, que siente que hay algo que está mal con él y que espera que se mejore pronto. El profesor ha publicado otra carta, desde el hospital, diciendo que como cristiano le perdona y espera que aproveche las herramientas que la sociedad le dé para reconducir su vida. Pero que la ley debe cumplir su misión para dar ejemplo y un mensaje claro a la sociedad.
Y ahora, la gente se plantea como evitar que vuelva a pasar. Lo más razonable y sensato. Realmente voy a echar de menos este sitio, con sus noticias sin crispación, su madurez, su concepto de democracia y de sociedad. Aunque esté muy solo y eche de menos a los colegas y me duela todo. Pero es que así da para sentirse a gusto.

sábado, 8 de agosto de 2015

Repasando un sueño


Hoy hablé con Dominik un poco de política. De inmigración, de nazismo, de la crisis migratoria en España, de como nos miramos sin futuro. Dominik ha ido una docena de veces a España y conoce (y ama) el país. Eso hace que sea más fácil empatizar.
Mis opiniones, basicamente, se resumen en que España como país es responsable de las decisiones que ha tomado y de estar donde está. Que los emigrantes, en su mayor parte, son asumibles y dirigibles a tareas productivas, y que la integración pasa por la convivencia muy muy cerquita. En la misma casa si hace falta. Que poner tabues y decir "de esto no se habla, caca" solo sirve para hacerlo más atractivo y que ya somos lo bastante mayores como para poder hablar de odio sin convertirnos en odio.  Y que es una pena que no conozcamos a nuestros vecinos, que las iglesias no sean punto de encuentro de comunidades (plazas, ese centro de la cultura mediterranea) y que ya no se cene/almuerce en familia y se haga sobremesa.
Ahora estaba repasando mis cosas y tengo esa camiseta que me regaló Marc, la de "Kremlins", con Gizmo como Papa Stalin (con su pipa y su gorra de marinero) y el gremlin malo con la hoz y el martillo. Y pienso, con cierta melancolia, que el sueño comunista se fue a la mierda, pero que era un buen sueño. Y pienso, ¿qué querían los comunistas? Querían que todo el que estuviera enfermo tuviera un medico que lo cuidara. Querian que todo el que trabajara, cuando fuera mayor tuviera una pensión. Querían que todo el mundo tuviera comida para comer y ropa para vestirse, independientemente de quién o qué fuera. Querían que todo el mundo tuviera acceso a una educación que le permitiera desarrollar su potencial y ser lo máximo posible.
Joder. Ahora parece una tontería, pero hace un siglo y poco más era una utopía. Costó ríos de sangre que se consiguiera, pero en una parte muy pequeñita del mundo se consiguió. Ahora hay quien plantea que no es posible. Que no hay dinero para todos, que no hay comida para todos, que no hay electricidad para todos. Y estamos dando pasitos para atrás, pasitos hacia la miseria, hacia la guerra, hacia el egoismo. Hacia el salvese quien pueda. Quizás sería un buen momento para recordar que, aunque el sueño del comunismo engendró una pesadilla de dictaduras, los ideales siguen siendo nobles. Sigue mereciendo la pena creer en un mundo donde el trabajador, el que produce, esté bien mirado y se le cuide. Donde la familia sea la que protege y provee, y donde el Estado se conciba como una gran familia. Y que determinadas cosas no son negociables. Las pensiones no son negociables. Las ayudas a los minusvalidos -benefits- no son negociables. El pan y la ropa no son negociables. No es caridad; es responsabilidad. Aquí estamos todos juntos, para lo bueno y para lo malo. Para intentar hacer del mundo un lugar mejor. Al menos para intentarlo.
No sé. Supongo que soy un viejo romantico. Pero me gusta creer en la buena voluntad de la gente, en el esfuerzo de los estudiantes, en la pasión de los amantes, en la honestidad. Me gusta creer en el ser humano, con mayusculas, aunque a veces, hay que joderse, eso también parezca un sueño.

Un hobbit ario en Inglaterra (XXVI)


¡Que buen día! Gua estoy reventado. Ayer hice una escapada-salto a Baker Street para comprarle un regalo a alguien. Y de camino me encontré con un par de tiendas guapas y colas y sitios para ver.
¡ Pero hoy ha sido genial ! Le dije al relevo de Paul, que se llama Dominik, que si quería venirse a Londres. Y me dijo que por él genial, porque no ha ido nunca y así le explico como moverse y tal. Pues oye, me lo he pasado de categoria. Hemos andado lo más grande, eso sí. Llegamos a Westminster y de ahí vueltecita por la otra orilla del Tamesis, Parlament Street hasta Trafalgar, de Trafalgar a St James, de St James a Buckhingham, de ahí vuelta a Picadilly, de allí a Trafalgar por Charity parando para comer. De Trafalgar, donde por cierto celebraban una fiesta brasileña, a Embarkment y de allí paseando por toda la orilla del río hasta The Globe. De ahí seguimos hasta London Bridge y ya de ahí, a lo loco, hasta Elephant and Castle donde nos hemos cogido el metro de vuelta. Según el cuentakilometros del colega nos hemos hecho 21 kms a pata, lo que no está mal para tener el tobillo como lo tengo y ser el pedazo de trapo que soy.
¿Y por enmedio? Hablando de todo lo divino y lo humano, como siempre. De trabajo, de familia, de religión, de política, de viajes... De amigos y de parejas, de como organizarse un poco en la vida, de como intentar ser feliz. Me lo he pasado muy bien. Hemos andado mucho y saboreado la ciudad, ese Londres donde de repente hay una iglesia escondida entre rascacielos, donde en el centro hay casas que tienen trescientos años, donde el pasado y el presente se mezclan constantemente, de forma que parece que el tiempo no existe. Me encanta. Me encanta poder saborear la ciudad y poder compartirla con alguien. Y me encanta descubrir nuevos sitios, el HMS Belfast, el Puente de Londres, todo el camino a Elephant and Castle. Me encanta porque sé que pronto me iré, pero aún así es un sitio con el que me voy a quedar por dentro. Me ha gustado.
A la vuelta nos encontramos a unos españoles, gente muy maja, y charlamos un poquito en el metro. Y ya estoy aquí, con mi comida del chino, a punto de pegarle un vistazo al curro, darme una ducha, quitarme los zapatos, dormir horas y horas. Me siento bien y estoy contento de haber vuelto aquí. Ha sido un gran día y me alegro. A ver si mañana voy a Greenwich aunque, si os soy sincero, estoy un poco bastante agotado. A ver como me levanto mañana.

A esas chicas que tanto quise


Hoy venía del gimnasio preguntandome "¿qué habrá sido de Raya?". Estoy en uno de esos "periodos de contracción social" en los que empiezas a echar lastre del facebook, del movil y de cualquier lado. Gente que se te va quedando pegada, como mejillones al costado del barco, que no valen para nada y lo unico que hacen es ralentizarte. No necesito cuatrocientos amigos en el facebook. De hecho, no creo que pudiera ni siquiera manejar a cuatrocientas personas, a no ser que lo hiciera de forma impersonal, gritando en un patio o algo así.
Me sobra gente. Es una especie de sindrome de diogenes social, la incapacidad para decir "pierdete", a gente que solo me utiliza, mientras yo me dejo hacer. Supongo que tengo miedo de dejar de sentir, de cruzar esa linea definitiva que separa al "un poquito raro" del "psicopata" -que no es más que una persona sin empatia, con todo lo que eso conlleva-.
Pero esa no es la forma. Al final llegas al mismo sitio, hagas lo que hagas. Y yo llevo tanto tiempo solo, que creo que me he olvidado de lo que es amar. O más que olvidarme, creo que he renunciado a ello. Creo que el amor es algo que les pasa a los demás, algo fantástico, pero a mi no me sale. Igual que no me sale cocinar pan de ajo o nadar de espaldas, hay cosas para las que simplemente no estoy hecho.
Y es una pena, porque he amado mucho y bien. Muchas veces no ha sido correspondido, pero otras veces sí y ha molado mucho. A veces ha sido correspondido en menor escala, pero incluso así ha sido bonito. Como leí el otro día en un letrero "el sexo es como la pizza. Cuando es bueno, es muy bueno. Y cuando es malo, también es bueno". Pero aquí hablo de amor.
El amor es comunicación. El amor es compartir cosas, crear juntos. El amor es que te pase algo y estar deseando contarselo a esa persona, como cuando eras pequeño y llegabas del cole volviendo locos a tus padres. El amor es echar de menos y querer veros, y a la vez entender que no podéis estar siempre juntos y disfrutar de esa punzada de nostalgia. El amor es pelearos de broma, como se pelean los cachorros, aprendiendo a base de arañazos y caricias donde está el otro y donde estamos nosotros.

Yo estoy solo. Y voy a seguir solo. No tengo ningún proyecto vital más allá de "bueno, pues intentaré irme a currar cerca de mi familia. O al extranjero". Una capacidad definitoria asombrosa la mía, eh? Con delanteros centros como yo se gana una Copa del Mundo. Pero no es solo eso. Es que ya no tengo esa ansia de compartir con nadie. Dicen "ya aparecerá alguien", pero si no socializas es difícil. Y yo estoy cansado de socializar, de empezar de cero, de dar el primer paso. De siempre estar en la casilla de salida.
Así que, bueno. Al igual que me acuerdo de Raya, a la que quise con locura, me acuerdo de Inna, la siempre difícil Inna. Me acuerdo de Elena la griega, a la que durante unas semanas amé con locura. Esa era la epoca después de la muerte de Jose y me enamoraba unas dos o tres veces al mes. Me acuerdo de Vero, mi amor platónico del curso. De My Little Pony, humo y espejos, disonancia existencial. Me acuerdo de Pin, que hace poco me dijo que "le aburro". Me acuerdo de Carol, a la que creo que nunca amé, aunque durante momentos lo pareciera. Me acuerdo de Svetlana, a la que fallé, de Elli, a la que quizás amé, de sita Moe, de Jelly, de Bea. Yendonos al pasado, a historias epicas, de Luz mi archienemiga y de Karen. Nombres. Nombres que se pierden por la popa, recuerdos. Ahora los dejo, voy tirando las cartas (de las que siempre escribí más que recibí) por la borda, voy borrando todo.
¿Y qué me queda? Me queda Aliusha, que me quiere como un hermano. Me queda Alisa (casualidad de nombre), esa amiga que viene al rescate a veces. Me queda la serpiente de Mar, de la que es mejor alejarse pero a veces aparece. Y me queda, por delante, mucha soledad. Con suerte algunos amigos. Pero eso no es malo. Algunos de esos amigos conocerán el amor y me alegro por ellos. Hay mucha gente que vive toda su vida, se casa, tiene hijos... y nunca conoce el amor. Yo lo he hecho y soy afortunado por ello.
A veces, mi vida parece una parada de tren, sentado leyendo un libro y esperando para marcharme. Quizás no esa una mala forma de vivir, siempre y cuando tenga alguna historia interesante que contar a la gente con la que me cruzo. Siempre y cuando me asome a esos paisajes maravillosos. Siempre y cuando haga del mundo un lugar un poquito menos malo. Quizás ese sea el amor que me ha quedado. Quizás, esa sea la carta que dirijo al mundo.

viernes, 7 de agosto de 2015

Tiempo de decidir


Lo que son las cosas. Una semana hablando por teléfono, sintiendo cosas, viniendome arriba... y otro guantazo. Ayer hablaba con un amigo que me decía que "yo quiero algo seguro". Curiosa palabra. Seguro. Yo habría dicho estable pero... me conozco. Quizás lo que busco es seguridad. Pero no seguridad en el sentido de "ever and ever", sino en el sentido de que, cuando me dé la vuelta, no se deshará todo con una nube de humo y un "pof".
Y la verdad, tengo bastante poco de eso. Supongo que porqué conozco con quién me juego los cuartos y sé que, en un momento dado, dicen, piensan, sienten... pero luego llega el sentido común. O el miedo. O el lo que sea.
Creo que voy a pararme a pensarlo despacito. Hacerme una lista, ver pros y contras. Y al final, hacer lo que me dé la gana. Porque solo faltaba, que con lo que me lo curro y valgo (esta feo que lo diga, pero es así), encima tenga que estar a remolque del capricho de turno. Vamos hombre.

jueves, 6 de agosto de 2015

Irse y volver


Es interesante el intercambio de sensaciones y expectativas. De repente, desapareces del mundo. Plof. Y todo el mundo parece darse cuenta de que les haces falta. Llegan mensajes, te escriben por facebook... Es una cosa absurda. Gente con la que hace meses que no hablas, de repente se acuerda de ti. Parece como si lo sintieran o algo. Y claro, tu reaccionas. De repente te sientes querido, especial.
Pero ya has pasado otras veces por eso. Lo reconoces por lo que es. Sabes que, cuando vuelvas, habrá unos días de locura, de abrazos y echarte de menos y bla bla bla. Y luego todo volverá a la normalidad y la gente seguirá con su vida. Todas esas promesas de "voy a irme contigo" se quedarán en eso. En promesas. Igual que la gente que te decía en el barco "ojalá me pegara los viajes que tu te pegas".
El agua tiene una propiedad que creo recordar que se llama "tensión superficial". Esa propiedad es la que permite que, si tiras una piedra con un determinado ángulo, rebote. Los atomos de agua se unen formando una especie de pelicula que hace falta atravesar. Algo parecido pasa con la gente. La monotonia o la vida que tienen contiene una cierta tensión superficial. Hace falta sacar a la gente de esa rutina para provocar algún cambio. Estamos demasiado comodos en nuestra zona de comfort.

¿Y yo? Bueno, mi "tensión superficial" es el cambio. Cada cierto tiempo tengo que resetear y reiniciarme. Para ver las cosas desde otra perspectiva, darme cuenta de lo que es importante y de lo que no, de adonde quiero dirigir mi vida y como. Necesito soledad y silencio y hablar con gente en otros idiomas y mezclarme. Necesito salir de mi zona de comfort. Y, muchas veces, necesito volver. Esa sensación de pertenecer a un sitio, de hogar... Hace falta. Uno no hace un amigo de hoy para mañana. Son procesos, Y como todos los procesos en mi vida, necesitan separaciones y reencuentros.

Y todas esas historias tan prometedoras... veremos en que quedan. Probablemente, como siempre, en historias de distancia. Todos somos muy valientes cuando tenemos tres mil kilometros de por medio. O quizás la palabra no sea valiente. A todos nos gusta, cuando es de noche, hace frío y afuera sopla el viento, que venga alguien y nos arrope, nos diga que todo va a salir bien y que somos geniales. Pero al día siguiente, cuando sale el sol, salimos a la calle y nos olvidamos de todo. Porque algunas cosas se dan por hechas, o porque una cosa que decimos en un determinado momento no se convierte en un compromiso firme. Yo soy el primero que digo cosas que debería callar. Pero al final, lo bueno de tanto irse y volver, es que quién de verdad está para quedarse se queda. Aun sabiendo que estás unas semanas, o meses al año. Y quién no, se lo lleva la corriente. Y eso no es malo, sino natural. Como la vida misma.


Un hobbit ario en Inglaterra (XXV)


Hoy estaba viendo las noticias y me he dado cuenta de dos cosas de este país que voy a echar de menos. Una, el que haya gente "mayor" en la tele. Aquí no tienen prisa en ser jovenes para siempre, supongo que porque es un país muy pegado a las tradiciones. Las presentadoras se ven serias y asexuadas, en las noticias se ve gente "normal" -gordos que hacen deporte para explicar porqué es importante cuidarse-. Quizás será por la presión que existe en España sobre querer convertir el mundo en lo que nos gustaría en vez de en lo que es, pero el hecho de que se dé más espacio a la biologia me resulta agradable.
Y otra cosa, que es una tontería pero para mi es fundamental. No escuchar a gente todo el día quejandose. Me resulta extremadamente sano. Creo que aquí se debe más bien al carácter de la gente, muy dado a hacer sangre (el humor inglés debería ser considerado arma arrojadiza), o a ese sentimiento de aislamiento que hace que, cuando un desconocido nos pregunte como nos va, contestemos "bien bien". No sé, pero vive Dios que lo voy a echar de menos. La alegria que me da sentarme a comer sin escuchar a nadie quejarse de la comida. ¡Alegria!

Lo reconozco, estoy pasando una buena epoca aquí. Aunque protesto y me quejo y me aburro y las semanas no se acaban y ya estoy deseando volver. Pero estoy aprendiendo muchas cosas que me gustaría llevarme. Ojalá me dejen.

martes, 4 de agosto de 2015

Un hobbit ario en Inglaterra (XXIV)


Hoy me he dado cuenta de algo que me ha llamado la atención. Estoy en el JOC, la oficina donde trabajo, y estoy a mi aire. Salgo fuera y compruebo mi uniformidad, reviso que lleve la tarjeta y me pongo a la defensiva, como cuando uno sale de casa y nunca sabe lo que puede esperarse.
También me he dado cuenta de otra cosa. Conozco a todo el mundo en el JOC. Hoy hablaba con Joe, que me decía que se han quedado solo en cuatro chicos ingleses y les puedo poner nombre a todos. Joe, Liam, Mat y David.
Y estas dos cosas son importantes, porque me he dado cuenta que en Madrid no me pasa, pero en el barco sí me pasaba. Es la diferencia entre "ir a trabajar a un sitio" y "ser parte de un sitio". Cuando conoces a la gente de tu entorno, te sientes comodo, sabes lo que esperar... estás bien. Contento. Te sale muy fácil el dar un poquito más, entiendes el porqué suceden las cosas y puedes explicarselo a los nuevos.
Estoy decidido a cambiarlo. Aquí estoy de paso, unas semanas más y volveré al EMA. Pero aunque yo no elegí ir allí, me toca quedarme así que más me vale hacerme al sitio, entender sus mecanicas y empezar a sentirme comodo. Dejar de hurtar el cuerpo, evitar el contacto. Hacerme con el sitio. Ya estoy interiorizando que los comandantes no se comen a nadie, que mi trabajo consiste en hacer cosas y en ayudarles a ellos a hacer cosas... y tengo ganas de volver con lo que he aprendido aquí.
A la vez, me está dando un poco de penita dejar esto. Hoy hablaba con Anthony, el de personal, y flipaba con mi dominio del inglés (Anthony es el equivalente inglés a un tío de la Viña), así como con lo que me va gustando el sonido. Esta semana igual voy a cenar con un par de compañeros, el finde quiero ir a Canterbury, leo y aprendo. Me gusta estar aquí. ¡Y sigo aprendiendo! Que es lo importante. Siempre un poquito más. Siempre un poquito más.

sábado, 1 de agosto de 2015

Un poco de semantica


Hoy voy a hablar sobre expresiones que me gustan más en inglés que en español. Lo bueno de irte a vivir al extranjero es que, durante la fase de transición (cuando estás entre el uso continuo de tu primer idioma y el uso continuo de tu segundo) eres consciente de los contrastes. Uno de los mitos de la traducción es que todo se puede traducir literalmente. Ni de coña. Cada idioma tiene sus estructuras de pensamiento formadas por la tradición, el entorno y la historia, y algunas cosas son directamente intraducibles. Otras, a pesar de dar con formas muy similares, tienen matices importantes.

Antes de liarme más, voy a aclarar que estas me llaman la atención porque suenan mejor que en español. A veces parece que no hago más que apuntar cosas como esa, pero es por un error de percepción. Yo soy español y para mi, el pensamiento circula en español. Tengo ideas en español, defino cosas en español. Pienso en español. Por eso, cuando a veces doy con una expresión en otro idioma que encaja mejor con lo que quiero decir, me sorprendo. Y de esa sorpresa surge el toque de atención. No es "que todo suene mejor en otro idioma", sino que hay cosas que, simplemente, encajan mejor con mi forma de entender el mundo.

Y ya con mi culo legalmente cubierto, voy al lío.
1.- "Every day is a school day" por Toga Loco (el nombre más guay que conozco). En español sería "No te acostarás sin saber una cosa más". Me gusta la expresión inglesa (o de Fiji, ni idea, porque Toga es de allí), porque "cada día es un día de colegio" implica que nunca dejamos del todo la infancia y el pupitre, y a la vez implica que si queremos aprender algo debemos ser proactivos. En la escuela no te regalan nada, te hacen ganartelo trabajando. Me parece importante valorar que el conocimiento, aunque a veces llega de casualidad, no cae del cielo como parece desprenderse del refrán español sino que lo obtenemos mediante nuestro esfuerzo o nuestra oportunidad.

2.- "Benefits". Tengo costumbre de leer "The Guardian" aquí y es una palabra que aparece mucho. Benefits es la pasta que te da el estado si tienes una minusvalía, estás en situación de exclusión... Es una palabra que parece que se usa solo para eso. Yo la traduciría por "beneficencia", aunque en su contexto en español se usa "Ayudas". Aquí hay una trampa lingüistica. Una ayuda es algo que es complementario, "puedo correr pero necesito ayuda", que mejora una situación, pero que no es imprescindible. A su vez, una ayuda es algo voluntario, nadie puede obligar a una persona a que le ayude. Supongo que en español se llaman "ayudas" para quitarle dramatismo social a una situación que ya de por sí es mala, pero la palabra contiene una trampa. Si en lugar de llamarles "ayudas" les llamaramos "subsistencias" -que es lo que son, porque una persona que recibe benefits suele hacerlo porque, sin ellos, tendría muy dificil sobrevivir-, a ver como suena el siguiente titular imaginario:
"La Junta de Andalucia deniega una subsistencia a un minusvalido de Sevilla".
¿A que cambia la cosa? Ya he dicho muchas veces que no soy objetivo con el tema de los disminuidos mentales. Es una de los escasos campos en los que me confieso abiertamente irracional, incluso violento. A pesar de estar en contra de la pena de muerte, mataría con mis propias manos a cualquiera que abusara de una persona con Sindrome de Down o similar, y ardería encantado en el infierno si ese fuera el precio que hubiera de pagar por defender a los que no se pueden defender. El que en inglés exista una palabra para definir esas ayudas le da un campo semantico propio, un significado que hace que todo debate en torno a él no pueda ser matizado. "¿Son necesarias o no son necesarias las ayudas?". Ni se plantea. Lo más a lo que se está llegando aquí es a exigir condiciones o a negociar su administración. Si en España en lugar de "ayudas a la movilidad" hablaramos de "benefits" nos iría de otra manera. Es curioso que, para ser un país al que los turistas tachan de "demasiado sincero", nuestro lenguaje oficial esté tan lleno de trampas. Supongo que será una herencia del legalismo francés, pero reconozco que es un tema que me inquieta.

Como conclusión al tochazo, recordaré el artículo en el que hablaba del "día de la mujer", que realmente es el "día de la mujer trabajadora". Una palabra más o menos convierte una celebración de la igualdad en una obviedad carente de profundidad. Tengamos cuidados con las palabras. La semantica es un campo de batalla donde se deciden muchas cosas, aunque creamos que no tienen importancia.