martes, 4 de agosto de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XXIV)
Hoy me he dado cuenta de algo que me ha llamado la atención. Estoy en el JOC, la oficina donde trabajo, y estoy a mi aire. Salgo fuera y compruebo mi uniformidad, reviso que lleve la tarjeta y me pongo a la defensiva, como cuando uno sale de casa y nunca sabe lo que puede esperarse.
También me he dado cuenta de otra cosa. Conozco a todo el mundo en el JOC. Hoy hablaba con Joe, que me decía que se han quedado solo en cuatro chicos ingleses y les puedo poner nombre a todos. Joe, Liam, Mat y David.
Y estas dos cosas son importantes, porque me he dado cuenta que en Madrid no me pasa, pero en el barco sí me pasaba. Es la diferencia entre "ir a trabajar a un sitio" y "ser parte de un sitio". Cuando conoces a la gente de tu entorno, te sientes comodo, sabes lo que esperar... estás bien. Contento. Te sale muy fácil el dar un poquito más, entiendes el porqué suceden las cosas y puedes explicarselo a los nuevos.
Estoy decidido a cambiarlo. Aquí estoy de paso, unas semanas más y volveré al EMA. Pero aunque yo no elegí ir allí, me toca quedarme así que más me vale hacerme al sitio, entender sus mecanicas y empezar a sentirme comodo. Dejar de hurtar el cuerpo, evitar el contacto. Hacerme con el sitio. Ya estoy interiorizando que los comandantes no se comen a nadie, que mi trabajo consiste en hacer cosas y en ayudarles a ellos a hacer cosas... y tengo ganas de volver con lo que he aprendido aquí.
A la vez, me está dando un poco de penita dejar esto. Hoy hablaba con Anthony, el de personal, y flipaba con mi dominio del inglés (Anthony es el equivalente inglés a un tío de la Viña), así como con lo que me va gustando el sonido. Esta semana igual voy a cenar con un par de compañeros, el finde quiero ir a Canterbury, leo y aprendo. Me gusta estar aquí. ¡Y sigo aprendiendo! Que es lo importante. Siempre un poquito más. Siempre un poquito más.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario