miércoles, 26 de agosto de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (XXX)
La desidia es un sentimiento extraño. O en mi caso, la sensación de alejamiento. De darme igual. Hoy venía del curro pensando "debería sentirme preocupado." A estas alturas del mes suelo estar escribiendo correos a unos y a otros, arreglando calendarios, pendiente de actualizaciones. Pero me quedan diez días para irme de aquí o por ahí. ¿Para qué preocuparme? En lugar de estar pensando en lo que debo hacer, en mi trabajo, estoy pensando en lo que quiero hacer. Pedir vacaciones. Ir a mi casa. Ver a mi familia. Quedar con amigos. Pintar muñequitos. Dormir en una cama comoda. Comer lo que me apetezca. Mentalmente hace unos días que estoy fuera de aquí. Así que me levanto del ordenador y me pongo a charlar de política china con Simon, o de historias de España con Liam.
Mentalmente estoy casi de vacaciones. Y me las he ganado. El otro día le decía al jefe que estoy contento con mi trabajo, cumplo con mis tareas y doy un poquito más. Y estos días, cuando mentalmente me estoy yendo, pienso que está bien pensar en mi. Irme al gimnasio sin sentirme culpable, ir al curro cuando debo... pero no cuando creo que debo estar. Sin miedo. Me hace más libre y más feliz y es una de esas cosas que quiero agradecer a este pais. Hoy, he empezado a tomarme una pausa cada hora. Me levanto de la silla y voy a coger el movil. O me hago un té. Cada hora estiro las piernas y así soy un poco más yo, un poco menos "lo que debo". Y me gusta. Está bien aprender a no tener miedo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario