martes, 11 de agosto de 2015

Sobre el Imperio de la Ley y Rusia


Ayer estaba leyendo un debate en internet sobre Crimea y me llamó la atención algo que leí a uno de los participantes. "Los rusos no somos dados a seguir la ley al pie de la letra, cuando encontramos una forma más eficaz de hacerlo". El mismo usuario posteriormente justificaba que, por cuestionar las cosas, ha sido ascendido en su trabajo por emplear enfoques diferentes y originales.
Estamos hablando de cosas diferentes. Pero es muy significativo de la cultura rusa eso, el concepto nietzscheniano de que el marco de la ley es para "el debil", y que el realmente dotado encuentra formas de conseguir sus medios fuera de ella.
No. Estoy en contra. El respeto a la ley marca los límites dentro de los que se puede jugar. Las leyes, en un sistema que funciona, nos las damos nosotros para nosotros mismos. Si no nos gustan, las cambiamos. Lo que es injustificable es entender que la ley, si en un momento dado no me conviene, me la salto y listo. Porque yo lo valgo. Eso crea un clima de inseguridad, al no saber cuales son las reglas del juego en cada momento, y premia al leguleyo, al que busca como torcerlas, en vez de al que emplea su esfuerzo y talento en mejorar de acuerdo a las normas contenidas para todos.
Ojo, tampoco creo en la prisión de la ley. Como he dicho antes, si una regla no es buena para el grupo, se cambia. Y debe ser posible hacerlo, a pesar de la resistencia de parte del grupo. Siempre y cuando la resistencia sea menor que el apoyo, se tiene que poder avanzar. Pero sobre eso hablaré luego.
No es algo extraño a los españoles esa idea de que "la ley sí, peeerooo". Y es un problema. Es un problema porque no se persigue como se debería de perseguir y se vive en una doble realidad, donde existen unas normas para los que no son capaces de escaparse que caen con un peso extra, porque tienen que compensar a todos aquellos que se salen de ellas. El sistema debería funcionar sin excluir a nadie, pero ni para lo bueno ni para lo malo. En eso consiste el Imperio de la Ley, tan bien resumido en aquella anecdota de "no mientras haya jueces en la corte de Brandenburgo".

P.D: No sé porqué se usa "corte" en ese contexto. Es una mala traducción. Sería "en el juzgado de Brandenburgo", pero está muy extendido el uso de "corte" como lugar donde se dictan sentencias jurídicas. Que chorrada. 

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