miércoles, 5 de julio de 2017
Problemas de comunicación
Ayer el tema de la tertulia fue "problemas de comunicación". Hoy por la mañana, me he encontrado con un posible problema de "misfire" terrible. Sobre el problema matutino, os diré que siempre he estado en contra de las sorpresas por el mismo motivo por el que temo y odio el fuego amigo; como persona muy orgullosa, me parece peor la humillación que el fracaso. Y creedme, se me ocurren pocas cosas menos humillantes que decir "la cagamos. Y por no hablar claro, nos hemos cargado a un compañero".
Aplicado a las sorpresas, se dan las siguientes situaciones. Uno no dice nada. Prepara una fiesta. Comienza el secretismo. Habla con todos sus amigos menos con la persona implicada, que se inquieta y se pregunta que pasa con él, que nadie le habla. De repente hay dias marcados en el calendario. Se encuentra notitas. ¿Qué demonios está pasando aquí? Hasta que llega el día que le meten en una habitación y le gritan "¡sorpresa!". Pero para ese día, la persona ha jurado odio eterno a sus antiguos amigos, tiene otros planes y está buscando nuevos compañeros de piso. En este mundo que se mueve tan rápido y donde circula tanta información, "cortocircuitar" a alguien puede tener consecuencias imprevisibles. Por no hablar de esos regalos que, oh mierda, esto mismo me lo compré yo hace una semana.
Hay que hablar. Hay que hablar mucho y comunicar constantemente. Pero para ello hacen falta varios requisitos. A saber, como le dije ayer a mi madre y mi hermana. Hay que confiar en la otra persona y entender que es lo suficientemente madura y adulta para asumir y entender todo lo que le digamos. O no, pero hay que darle todo. Si empezamos con filtros, la cagamos porque con la desconfianza empiezan a surgir los problemas.
Más cosas. Hay que respetar y tratar a la otra persona como nos gustaría que nos trataran. Hay que dar ejemplo. No se puede exigir algo que no estamos dispuestos a dar. Y hay que dar espacio, ser tolerante, entender que somos distintos y que malos días tiene todo el mundo. Una vez tengamos eso... alcancemos ese estado de "equilibrio" en el cual habla nuestra cabeza y nuestro corazón, y no nuestro estomago ni nuestro higado, podremos empezar a hablar y a escuchar. Sobre todo a escuchar. Porque, aunque a veces hablando se nos ocurren cosas que no sabiamos, la mayor parte de las veces diremos algo que ya teniamos en la cabeza. Mientras que escuchando, al revés, recibiremos nueva información. Así sabremos que le pasa a esa persona que tenemos delante, que necesita, que necesitamos nosotros. Así podremos compartir y entendernos, crear un espacio comun hecho a base de palabras, sentimientos, emociones, ideas.
Como dije en cierta ocasión, algo borracho, el amor es comunicación. Y todos necesitamos un poquito más de amor. Coñe ya.
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