jueves, 27 de julio de 2017

Una sociedad de niños


Ayer, en dos conversaciones distintas con dos amigas, ví claro el motivo del título. Es la consecuencia natural de vivir bajo un estado que te protege ampliamente: no asumes tu parte de responsabilidad. En cierto sentido siempre hay alguien a quién puedes acudir, y lo haces.
Pero lo veo en todos los sentidos de la vida. Nos mentimos con promesas absurdas para establecer nuestras relaciones. "Nunca te abandonaré" se escribe en los candados que se cuelgan de los puentes. Como si la vida te fuera a permitir elegir. Y a eso le vamos añadiendo otra pila de mentiras e irresponsabilidades, estereotipos y prejuicios. "Un padre normal no haría..." "Si me quieres..." "De ti se espera..."
Nosotros solos, en privado y en conjunto, nos creamos unas reglas del juego que nos impiden ser felices. La mujer tiene que ser super mami, trabajar, cuidar de la casa, de los hijos y tener hobbies y actividades. El hombre tiene que estar siempre activo, siempre dispuesto, ser ambicioso y agresivo y vivir toda su vida como si tuviera veinte años. Tenemos que estudiar, trabajar, viajar, tener vida social (vuelvo a "Requisitos para ser una persona normal"), una casa fantástica, un cochazo... . Tenemos que estar jovenes y guapos siempre.
Y lo asumimos. Y vivimos entre frustrados (pero consumiendo, siempre consumiendo) e ignorantes de la realidad. No asumimos responsabilidades. Conducimos como si las normas no fueran con nosotros pero, como niños, cuando el profesor (o la Administración) nos pone una multa, le echamos la culpa al que corrige. Porque nosotros no nos equivocamos. Nosotros tenemos una justificación, somos perfectos, la culpa es de los demás, del entorno, de las circunstancias. Tenemos siempre una excusa en la recamara.  Y así van pasando días, meses, años de infelicidad, de frustración, de envidia, de tristeza. Drogandonos con la familia, mirando la hierba crecer más verde al otro lado de la valla, soñando con el milagro que nos sacará de la infelicidad.
Porque, como cuando eres un adolescente, sabes (no lo piensas, lo sabes) que en cuanto tengas dieciocho años y salgas de casa de tus padres serás libre, independiente, feliz y podrás hacer lo que te dé la gana.
¿O no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario