martes, 21 de julio de 2026

Sobreestimulación y pantallas

Siempre me pasa igual. Empiezo a trabajar y, de repente, no tengo tiempo para nada. Así que, para aprovechar, saco de donde no hay y optimizo al máximo. A tal hora me despierto, a tal hora me cepillo los dientes, a tal hora voy al WC. Suena loquísimo, pero es la única forma que tengo de funcionar, cuando de 24 horas, hay entre 11 y 12 que no son tuyas.
Luego acabo y, el primer día, mantengo la inercia. Y quiero hacer muchísimas cosas y las hago. Normalmente entreno, desayuno, voy al supermercado, pago facturas, resuelvo cosas... a tope. Luego de repente paro, me relajo y me pongo a hacer cosas que me gustan. Pero mantengo el ritmo. Y llega la noche.
Dado que estoy acostumbrado a tener que estar siempre haciendo algo, no sé parar. Miro el movil cincuenta veces. Y llegamos a la situación actual. En la que, estoy jugando a algo, y dado que no puedo esperar, mientras el ordenador pasa un turno de unos seis segundos, me pongo videos. Porque esperar 1/10 de minuto mirando una pantalla es desperdiciar el tiempo.
No es sano. No es bueno. Y afecta a mis niveles hormonales y a mi vida en general. Tengo el vientre hinchado. Se me cae el pelo. Hoy dormí tres horas, entre las 22 y la 1. Y lo más curiosoe es que no sé como pararlo, o quizás no conozco una herramienta que sustituya a la que suelo usar para reiniciar.
Socialización. Hace como veinte años que vengo diciendo que, si me ves conectado, malo. Porque eso significa que no he encontrado otro plan mejor. Yo cuando estoy con gente, haciendo deporte... no miro ningún aparato. Los aparatos son "a falta de algo mejor". Lo triste es que, de un tiempo a esta parte, cada vez hay menos "algo mejor". Y la vida se llena de trabajo y reinicio, de tal forma que hasta para ver una serie me come la pantalla, las notificaciones, los "ti tin".
Hay que salir de ahí. Hay que hacer lo que nos gusta, y hacerlo más. Y hay que dejar que eso nos ayude a reiniciar, calme nuestros nervios y nos deje vivir. Porque sino, petamos de puro agotamiento. Hay que distinguir medios y fines y, simplemente, disfrutar más de la vida. Hay que parar.

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