miércoles, 22 de julio de 2026

Cada uno vivimos en una burbujita

Una de las peores ilusiones que nos genera esta "conexión" en la que vivimos, esta "vida virtual" de la que hablaba Jose Carlos Ruiz, es la idea de que participamos los unos en las vidas de los otros. Y eso es totalmente falso. Sin ir más lejos, la semana que no veo a mí mujer y nos dejamos post-its, me toca "imaginar" como está ella. Porque lo que compartimos es tan poco, que no sé si está agobiada por algo, tiene problemas en el trabajo, la familia... todo eso me llega filtrado, traducido, transplantado.
Ahora vamos a intentar suponer eso con alguien que vive a cientos o miles de kilometros, y con quién interactuo a través de una pantalla. Recuerdo, hace muchos años, cuando charlaba con una persona que ni siquiera sabía si realmente era una persona. Porque lo que conoces, lo que compartes, lo que vives, es ese espacio pequeñito en el que interactuais. Y la vida está llena de cosas. Por ejemplo, yo interactuo con un amigo mío casi todos los días. Nos mandamos algunos audios, qué tal. Lo que yo sé de él es ese ratito que me cuenta, a través de lo que él me cuenta. Si ha tenido un mal día en el trabajo, solo tengo su versión. No solo eso, sino que tampoco tengo contexto. No sé como son las calles por las que camina, no sé como es el clima donde está, no sé como es la gente a su alrededor. Si mi madre, a la que quiero muchísimo, me cuenta que ha discutido con mi hermana, yo soy consciente de que solo tengo una parte de la realidad, la parte que ella me cuenta. Y que, como me la está contando, adapta.
Creo que fue Nietzsche el que dijo que, cuando estamos con gente, siempre actuamos. O quizás fue Mishima. La realidad es que, al igual que sucede con la física cuantica, el mero hecho de observar altera el proceso. Con lo que, al saber que tenemos público, ya actuamos de forma distinta a nuestra naturaleza. Por supuesto, dentro de esto hay grados, desde la gente más necesitada de aprobación pública y más "actor", hasta las personas más indiferentes y naturales. Pero incluso la persona más natural del mundo, cuando tiene gente cerca se vé influenciada por esa presencia.
Así pues, combinando la falta de información y el hecho de que esa información está manipulada, ¿como podemos interactuar con los demás?
Desde un enorme respeto. Desde una enorme tolerancia y comprensión. Como hacemos cuando tratamos un tema que no conocemos, cuando la gente habla de algo de lo que no sé. Escucho y aprendo. Porque muchas veces, desde la certeza de que conocemos algo que no, cometemos errores tremendos.
Recuerdo hace muchos años, navegando, que el Dr Carabot me dio una lección de vida increíble sobre eso. Me dijo que, cuando él llamaba a su mujer, él no sabía si ella había tenido un buen o un mal día. Si estaba preocupada, si había tenido problemas, si no había comido o dormido... así que no podía pedirle atención, ni cariño. Podía pedirle respeto. Lo demás, lo daba ella voluntariamente, y viceversa. Ella tampoco sabía si él llevaba todo el día peleandose con gente, o durmiendo. Me pareció una lección muy bonita sobre lo que es el amor, que consiste en entender al otro, preocuparse porque esté bien (sin que esa preocupación sea empatia suicida) y, sobre todo, comprensión. El amor empieza desde el respeto. Y esto no se refiere solo al amor, vale también para amigos, familia, conocidos, compañeros...
Hay que entender que sabemos muy poquito. Pero que, si entramos en casa del otro, hay que limpiarse los pies en la entrada. Y una vez limpios, entramos para sumar.
Cuidaros mucho.

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