lunes, 10 de diciembre de 2012
Back in grey
Here we are again. En las sombrias colinas de Mordor, cerca del agua pero no tanto como para poder tocarla, cerca del bosque pero no tanto como para caminar bajo su sombra. Con la espalda dolorida por mantenerla tiesa, con la cabeza cargada por el ruido que hacen innumerables bocas moviendose sin decir nada.
Ya tenía ganas de volver a la oscuridad de mi octavo, con vistas al infierno.
Dicen que la nostalgia es el precio que pagamos por la felicidad pasada y yo he comprado mucho de eso en el poco tiempo pasado. Ahora tengo que enterrarlo en presente, en acciones continuas, en entrenamiento, estudio, esfuerzo. Tengo que dejar que el tiempo pase y volver a la carretera y soltarme el pelo de verdad. Esto fue un ensayo. Un ensayo hermoso y salvaje en el que descubrí cosas, perdí otras y en general me planteé de pasada si me merezco vivir. Ahora cuando lleguen las fiestas voy a hacerlo. O a intentarlo. Bulgaria queda lejos pero volveré. Y quizás la vida me siga sorprendiendo mientras tanto. Hay gente maravillosa ahí fuera esperando por mi y yo estoy esperando por ellos.
No dejemos que el mero hecho de sobrevivir hasta entonces nos preocupe. Hay una costa más allá de la tormenta, porque si no creyeramos en ella, bajariamos los brazos y yo no sirvo para eso.
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