domingo, 2 de diciembre de 2012

Enseñame a ser fuerte


Hace un rato he leído algo un poco extraño en el feisbu. Hoy tengo el día raro, estaré con el periodo. Seguramente es por culpa de haber hecho una buena acción ayer, que seguramente pronto será castigada.
A lo que iba. He leido un texto dedicado a los que no están " Ojalá estuvieras a mi lado, enseñandome a ser fuerte como siempre fuiste ". Es curioso. Ayer salió el tema y llevo bastante pensando en ello, malditas navidades. Y yo creo que la cosa más mágica que hacía mi hermano no era enseñarme a ser fuerte, sino a ser mejor. Él me demostraba que si quería, podía. Me obligaba a ser más paciente, a ser más organizado, a hacer un esfuerzo más. Él pensaba que yo podía y, con tal de no decepcionarle, yo hacía lo que fuera necesario, incluso superandome a mi mismo.
No es cuestión de ser fuerte, ni dedicado, ni intenso. Es cuestión de saber apreciar las cosas en su justa medida. Valorarlas. Darse cuenta de que ese niño que te mira con ojos brillantes espera que seas superman y no puedes decepcionarlo. Porque él es todo lo que tienes. Es el Alfa y el Omega, el abrazo que te dan cuando te despiertas y el beso de buenas noches antes de irte a dormir.
Como dije antes, no hay ninguna buena acción sin su castigo. Pero en mi caso, vamos a dejar clara una cosa. Yo no estoy haciendo buenas acciones. Estoy manteniendo vivo el legado de la persona más maravillosa e increíble que he tenido la suerte de conocer en mi vida. Y además tengo el orgullo de que esa persona fuera mi hermano.

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