sábado, 15 de diciembre de 2012

Otro día gallego


Hoy el mundo es gris acero y yo miro la ventana y pienso en ti. Pienso en tu cara de elfa, tus ojos oscuros y profundos y lo que esconde tu sonrisa. ¿ Por qué siempre tiene que haber mínimo dos incognitas en un sistema ? ¿ Por qué tengo que usar a otra gente para hacerme daño a mi mismo ? Pero las palabras del ayer nos arrastran a la inexorabilidad del mañana, y yo hace demasiado que dejé de luchar contra la marea y empecé a surfear el viento. Esa distancia imposible, cuatro pasos en una clase, medio metro en tu habitación, que no me atrevo a cruzar. ¿ Miedo por ti, miedo por mi ? ¿ De qué sirven los heroes ?
Pronto. Pronto. Pronto volverá la acción y el movimiento, la rutina y la pose, la vida en todo su atronador esplendor a saturarme, a derribarme, a hacerme olvidar. La bici que deja de pedalear se cae, así que sigo adelante hacía... ¿ importa hacía donde ? Deja que el paisaje te sorprenda. Contempla la vida con una ceja arqueada y una sonrisa en el corazón. Porque quizás, sobre las colinas y más allá, encuentres algo que merece la pena.
Y si no, al final del camino te espera el abrazo más dulce del mundo.

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