lunes, 28 de octubre de 2013
Red social
Uno de los aspectos de la revolución de las telecomunicaciones en el que vivimos que más nos está afectando es las redes sociales. Facebook funciona basandose en la propiedad transitiva de las relaciones humanas, el hermano de mi colega puede ser mi colega. La cuestión es que esto, que ha existido desde siempre, se desvirtua en tiempo y espacio al existir la posibilidad de comunicarse en tiempo real con alguien que vive a 12.000 kms. De repente, el mundo se ha hecho muy pequeño. Los viajes son más baratos, las comunicaciones más fluidas...
Pero las necesidades humanas siguen estando ahí. Marslow situa en primer lugar las necesidades físicas (hambre, sueño... ), en segundo lugar las de seguridad y en tercer lugar las de valoración. La gente necesita sentirse importante. Existen muchas formas de hacer sentir importante a alguien, las obvias como la gratificación económica, las demostraciones de aprecio o la valoración de las acciones, y las negativas como el chantaje emocional. En cambio, una cosa está clara en todas estas valoraciones: sin interacción, una comunicación desaparece. Es parte fundamental de toda relación humana el que debe existir "contacto".
Y aquí entro en un aspecto curioso de las redes sociales. La sensación de seguridad. El invento de las redes sociales que hace que todo el mundo las use con asiduidad es la comodidad. En tu casa sentado, con tu musica, tus series, tu lo que sea. Estás tranquilo. No tienes que desplazarte a ningún sitio, puedes interrumpir la comunicación en cualquier momento, no estás "expuesto". La timidez es una realidad humana, como parte de ese rasgo de miedo a lo desconocido que comporta nuestra personalidad. Pero precisamente ese riesgo es lo que da forma a nuestras realidades.
Si algo he aprendido con el tiempo es que estar rodeado de gente no significa estar acompañado. De hecho a veces sucede todo lo contrario: hay cincuenta conversaciones a tu alrededor y ninguna te interesa lo más minimo, con lo cual te sientes doblemente solo. Pues con las redes sociales pasa una cosa parecida. Tienes quinientos contactos y nadie con quién tomar un café. ¿Qué demonios? Obviamente, es señal de que algo va jodidamente mal en tu vida.
El objetivo de este artículo era reflexionar sobre el aspecto neural de las redes de comunicación humana. Sobre como la estructura atomica de las mismas hace que, eliminando un elemento, los demás puedan caer en cascada. Pero finalmente he terminado reflexionando sobre el aspecto de irrealidad de nuestras sociedades, como tenemos amistades y relaciones cada vez más superficiales, basadas en nuestra idea de algo que no se comunica con la idea del otro, ni falta que le hace porque no queremos arriesgar nada. No sé. Estoy un poco espeso.
domingo, 27 de octubre de 2013
Niebla de guerra
Para cualquiera que haya jugado a un juego de estrategia de estos rollo command and conquer, warcraft 3 o similar, el concepto de niebla de guerra no merece una explicación. Para los que no, os comentaré en que consiste. En esos juegos, que no sé porque se llaman de estrategia porque son brutalmente tacticos, tu tienes un mapa donde se despliegan tus unidades y las de el o los rivales. Al principio no ves nada, y a medida que vas avanzando tus unidades se va aclarando el mapa. Pero si no tienes a nadie que cubra un area, al cabo de un rato ese area empieza a ponerse de un color gris. Eso significa que tienes una visión del elemento geografico, con sus valles, sus colinitas, sus bosques, pero no tienes ni idea de si precisamente en este momento hay doscientos hoplitas griegos avanzando por ahí para darte la del león. Sí, me estoy refiriendo al Age of Empires, malditos roedores clasicos.
¿Qué por qué os cuento esto y de qué va toda esta pelicula? Pues estoy hablando de amistades, claro. Esta semana ha sido bastante dura y he tenido un poco de todo, crisis nerviosas incluida. Y reflexionando un poco sobre con quién puedo contar y con quién no, me he dado cuenta de que en mi vida hay muchisima niebla de guerra. Tanto así, que como ahora no me muevo, practicamente todo es niebla de guerra. Hay gente a la que conocí... y ahora tengo un perfil geografico de su vida. Pero no sé lo que pasa ahí. Y ahora, ante situaciones de crisis, cada vez me importa menos. Ese gris se va volviendo perenne, y ya no es que no mande allí a mis unidades, es que pongo una muralla para que no me vengan los doscientos hoplitas y me voy a hacerme un bocata de tortilla. Porque es obvio que, si de esa zona gris no ha venido nadie en semanas o meses, tampoco va a venir ahora. O si viene, poco interesante es.
¿Qué esto es evitable? Claro. No tienes porqué tener unidades allí destacadas, puedes poner una torreta de centinelas en la zona de niebla de guerra. O una atalaya, que me gusta mucho el nombre. Había un grupo de Cádiz que se llamaba así, aunque el grupo no me gustaba tanto.
A lo que iba. Que uno puede tener ese contacto ahí, remoto, al que acudir en determinados momentos. Por ejemplo, Vicen. Gente que sabes que, si tienes un problema, descuelgas el teléfono y está ahí. A eso me refiero. Pero hay otra gente con la que no tienes esa seguridad. Esa gente, que se perdió en la niebla de guerra, poco a poco va pasando del "archivo reciente", donde guardas la documentación de hace uno o dos años y a la que puedes tener que acudir en cualquier momento, al "archivo historico". Donde si acudes es por una cuestión excepcional porque... sinceramente, no te interesa. Y ojo, el matiz importante que quiero aclarar en este artículo es que en este caso viene de la otra parte. Que puede que yo también me haya perdido en la niebla de guerra de otra gente, en ese area difusa donde uno no sabe si son amigos o... o qué.
Pero ahora mismo se me ocurren muchos nombres, muchos. Casi cualquier nombre femenino que haya aparecido citado en este blog en los ultimos años, ha desaparecido. Gente que en su momento me aportaron grandes cosas o que me formaron... ya no están. Y otros se irán perdiendo. Pero eso no es ni bueno ni malo. Al fin y al cabo, cuando te estableces tu mundo empieza a encogerte y te cabe menos gente. Quizás por eso me siento mal y añoro volver a estar en movimiento. Para acercarme a esas zonas grises y disiparlas. Para elegir yo mi soledad.
P.D: Aunque el agua siempre sea agua, no sabe igual en el desierto que en tu casa, ni hace la misma falta a cuarenta grados que a quince.
Lo que callas
El otro día me comentaba una amiga que soy una persona muy inteligente, no por lo que digo sino por lo que callo. Eso, fuera de contexto, significaría "vete callando campeón, que vaya tela, que cada vez que abres la boca sube el pan. " Pero yo me entiendo. Lo que viene a decir mi compañera es que, en un mundo en el que todos estamos deseando decir lo primero que se nos pase por la cabeza, para recibir atención, yo sé callarme. Tampoco es un gran talento. Yo pertenezco a esa generación en la que, cuando decías una tontería, la gente se reía de ti o te mandaba callar. O las dos cosas.
Como decía Galadriel en "El señor de los anillos": el mundo ha cambiado. Tanto así que ahora mismo nadie te puede mandar callar, independientemente de la estupidez que digas, porque tu tienes derecho a expresarte.
Creo que hay algunas cosas en las que no voy con los tiempos. ¿Anacronismo? Vuelvo a pensar en mi abuelo, y como él elegía que aspectos de los tiempos actuales adoptaba y cuales no. Hasta cierto punto, claro, hay cosas que te vienen impuestas. Pero si tienes la personalidad suficiente, así como la formación y cultura, el hecho de que todo el mundo se tire por un precipicio no te obliga a hacerlo. Poniendome un poco hiperbolico, creo que era a eso a lo que se refería mi compañera. A que cuando callas, decides. Hace muchos años escuché a un hombre mayor decirle a un chaval "piensa antes de hablar, porque si la palabra es plata, el silencio es oro. " Y curiosamente vuelvo al tema del aprendizaje, y como las mejores formas de aprender que yo conozco son mediante la observación, la reflexión y la acción. Que exceptuando la ultima, todas deben hacerse poniendo en "off" el botón de expresarse. Así que, volviendo al tema inicial, no creo que sea inteligente por lo que callo. Soy inteligente porque aprendo, y para aprender me callo. ¿Uds qué pensáis ?
sábado, 26 de octubre de 2013
Recursos humanos
Hoy venía andando para casa y estaba reflexionando sobre el enfoque que se da a los recursos humanos, y el escaso aprovechamiento que se hace de los avances en este campo por parte de mi empresa. Para los que no lo sepais (si hay alguno que haya caido aquí por error), yo soy marino. En mi empresa, como en la mayoria de empresas españolas, se considera que el trabajador es un recurso más, destinado a cumplir determinadas tareas. Una vez cumplidas esas tareas, se considera el recurso amortizado.
¿Y el enfoque por parte del empleado? En la mayoria de los casos es similar. Se entiende el trabajo como una labor penosa, a realizar a cambio de una gratificación económica. Todo esfuerzo más allá de "lo establecido" se percibe como una agresión al estatus personal, que se subraya en privilegios perfectamente triviales, como la preferencia en una cola o un lugar de aparcamiento. A su vez, la movilidad geografica o la promoción son entendidos como procesos lamentables, una especie de penitencia o exilio que debe ser superada para volver al estado habitual del menor sufrimiento posible.
Esto no es extraño dentro del entorno laboral español. Es parte de nuestra cultura, asumida probablemente desde hace una generación y media. La generación de mi madre, Dios los bendiga, pensaban que el trabajo conllevaba sus recompensas y que uno debía trabajar mucho para poder aspirar a conseguir cosas. Una casa, una familia, un coche. El estatus no venía "per se". Uno no nacía con el carnet de español y una serie de derechos asociados, sino que tenía que esforzarse por conseguirlos. El enfoque era distinto, uno no pensaba "ya tengo esto, ahora a dormir", sino pensaba "tengo esto y quiero esto otro, así que a por ello". En ocasiones uno daba con un techo social -conflictos de clase, necesidades familiares- y se estancaba, pero no perdía de vista que su dignidad social iba directamente asociada a su dignidad profesional. En no pocas ocasiones he intuido, por referencias de mi madre, como la poca profesionalidad individual era asumida como vergüenza corporativa por parte de la empresa y el responsable, castigado socialmente.
Me parece positivo. Considero que una cierta ambición es sana, pero sobre todo considero que la satisfacción profesional es una virtud que debe alentarse y animarse. No consiste en "hago mi trabajo, ¿qué más quieres?" sino en "muy bien hecho. Gracias a ti, todos somos un poco mejores". Esto, que suena cursi, ridiculo y fuera de lugar, me gusta. Y lo veo. El cambio está en nosotros y el hecho de convertir nuestro puesto de trabajo, nuestro barrio, nuestro pais en un lugar mejor consiste en eso. En dejar de lamentarse y empezar a sentirse satisfecho, feliz, orgulloso. Quizás no me dé para el ferrari o las vacaciones en el caribe, pero a mi familia no le falta para comer y mi sacrificio tiene su recompensa en mi orgullo. Y así se cierra el circulo. Así, la movilidad geografica es una oportunidad, los cursos de promoción una experiencia, las tareas extraordinarias algo que entendemos y asumimos como parte de nuestro compromiso. Y por parte de la empresa, yo no soy un numero. Soy un activo util e importante, mi promoción y mejora es su aspiración y trabaja activamente para aprovechar mis habilidades y talentos de la forma más provechosa, para mi y para todos. El objetivo es dejar de perder, sino empezar a ganar, haciendo lo mismo. La actitud es la clave.
Aprendizaje cognitivo
Hoy he tenido un interesante debate con un colega sobre la reforma educativa. Una de las cosas que más noto yo a mi alrededor, tras casi veinte años de reformas educativas, es la ausencia de espiritu critico y el excesivo adoctrinamiento de la gente de mi edad. Que ojo, no digo que el espiritu critico haya sido parte fundamental de la cultura española en ningun momento de su historia, con grandes hitos historicos como aquel "que vivan las caenas" o aquel grande "¡muerte a la cultura!". Pero si bien siempre ha sido achacable a la falta de cultura, hoy eso es poco asumible como excusa, teniendo en cuenta la absoluta alfabetización de la población, la cantidad de bibliotecas publicas y la existencia de internet.
Entonces, ¿de donde sale ese espiritu critico mío? Hoy dandole vueltas he recordado algo curioso. Cuando yo era pequeñito, en esa edad que te pasas la vida preguntando "¿Y por qué?" tuve la suerte de tener a dos personas ahí, mi madre y mi abuelo, que nunca se cansaban de responder. Y que, más mi madre que mi abuelo, casi nunca me daban una respuesta, sino que me guiaban para que yo solo la obtuvieran. Exceptuando cosas muy criticas -no metas los dedos en el enchufe-, que precisamente por ser tan poco comunes me resultaban muy reseñables, para casi todo confiaban en mi inteligencia. Mi abuelo no me daba sermones. Me contaba historias y luego que yo obtuviera mis propias conclusiones, que luego comentaba con él. Con diez años yo y ocho mi hermana, nos quedabamos por la noche viendo un documental sobre la transición politica con mi madre y luego lo comentabamos. En ningún momento mi madre nos adoctrinaba, sino que nos escuchaba, nos contaba sus experiencias y preguntaba nuestras opiniones. A mi, desde muy pequeñito, se me enseñó a ser curioso y se me animó a ello. Se me impuso una fuerte disciplina, claro. Yo tenía que cumplir con mi trabajo y aprobar, y aprobar bien. Pero una vez aprobara, en mi tiempo libre podía explorar lo que quisiera, leer, dibujar, crear.
Ese es el aspecto que quería reseñar hoy. Que el espiritu critico se forma animando a la gente a creer en su propia inteligencia, a preguntar porqué, a ser inquieto. Decía Churchill que una de las obligaciones de todo patriota es poner en duda la labor de su gobierno, porque así es como se mejora. Y la actitud correcta de todo estudiante, tal y como yo la veo, es la de desconfiar del sistema, plantear su mejora, pero no basado en el "queremos más", sino en el "queremos aprovechar mejor lo que tenemos". Que es, al fin y al cabo, una de las caracteristicas fundamentales de los pueblos que han conocido necesidades y penurias. Que parece que en este pais nunca hayamos sido pobres, coño.
P.D: Quería comentar que todos los niños son curiosos por naturaleza. Y que esa curiosidad es un rasgo netamente positivo, pero si no se disciplina, se disgrega. Si uno se pasa la vida preguntando ¿por qué? a todo, nunca aprende nada, porque no existe un periodo de reflexión y aprendizaje tras la pregunta. Pero si se concentra tanto en algunas cosas que no pregunta ¿por qué?, es como si no percibiera un color, pierde una gran parte de percepción vital. Lo idea es encontrar un equilibrio, que en cada persona es distinto, y mediante un proceso personal de "viaje" que te permita alcanzar tu propia optica desde la que aprender.
jueves, 24 de octubre de 2013
Solución dictatorial
Llevo toda la semana discutiendo sobre politica, cuando yo de uniforme NO hablo de politica. Pero uno de los rasgos identitarios españoles, tanto como el hablar a gritos, la tortilla de patatas, la siesta o la generosidad natural, es la capacidad para discutir y porfiar hasta el infinito aunque no tengamos ni puñetera idea de lo que estemos hablando. Cumplimos a rajatabla esa ley de Murphy que dice que "un hombre está dispuesto a morir por una idea, siempre y cuando no la tenga demasiado clara. " Y el derecho, que es un tema que parece sencillo y está al alcance de todos, no lo es. Como tampoco lo es la economia, ni la medicina. Me sorprende como, carreras enormes a la que la gente dedica montones de años y esfuerzo, son comentadas por gente que está "fuera". A mi no se me ocurre decir, no sé "este puente está mal planteado, esas columnas distribuyen muy mal la carga". ¿Verdad que no? En cambio cuando un juez toma una sentencia, todos opinamos. Supongo que será porque Ingenieria es una carrera de ciencias y a casi todos nos asustan las matematicas.
Pero bueno, volviendo al tema del asunto. Europa tiende de forma natural a la extrema derecha cuando las cosas se ponen feas, y estamos viendolo otra vez. Es nuestra forma de ser. Mientras que en el mundo anglosajón, desde las invasiones de las tribus germanicas se considera que el Thig, el consejo popular, es la institución natural y que, dentro de una serie de normas sociales, el interes publico es eso, publico, en el continente tendemos a solucionar las cosas "por la calle de enmedio". Y eh, a pesar de ser un tío bastante socialista y tolerante, no me parece mal. Pero ojo, con matices. Yo soy de la opinión de que la politica, como las relaciones humanas, tiene que ser positivista. No consiste en buscar responsables y castigarlos, consiste en buscar soluciones y aplicarlas. ¿Qué por el camino alguien se llevará algún palo? No puede hacerse una tortilla sin romper huevos. Pero estamos hablando del importante matiz de convertir mi ideologia en "voy a arreglar esto, esto y esto y, ah, por cierto, voy a por esos cabrones " a "¡yo os salvaré, dividiré las aguas y acabaré con los soldados de Faraón!". Que pobrecitos míos, la mayoria serían reclutas forzosos, digo yo.
El caso es que ya los romanos tenían la figura del Dictador. Y en su caso funcionaba más o menos bien durante la epoca republicana. Ellos no tenían un presidente, sino dos, consules. De forma que cuando había guerra, uno se iba a pegar palos y otro se quedaba arreglando el orden civil. Y como eran dos, para hacer casi cualquier cosa seria tenían que ponerse de acuerdo entre ellos. Pero a veces, cosas que pasan, el senado, los consules y todo el sistema democratico se iba a la mierda. Porque los aristocratas, los oligarcas, y yo mismo que pasaba por ahí, iban metiendo cagada tras cagada, hasta que el sistema mismo parecía Ucrania en plena rasputitsa. En ese momento se llamaba a alguien, normalmente un heroe militar y un gestor notable, a ser posible ex-consul, y se le decía "Mira, durante un año, a tu rollo. Haz lo que quieras, todo para ti. Y luego no te podemos pedir cuentas por lo que hagas ".
Claro, ahora piensa un español "este tío se pondrá las botas y se irá corriendo". Pero estamos hablando de heroes militares y ex-consules. Gente que ya habían dado mucho por su pais y sabían lo que su pais esperaba de ellos. Así que se pegaban su año, hacían reformas que nadie tendría cojones de hacer, y se iban. Y no volvían. Sila lo hizo y luego se exilió a un pais calido, no recuerdo si a Africa del Norte o a donde. Una cosa así podría funcionar, si tuvieramos el valor y la vergüenza de aplicarlo, el civismo y, que demonios, la visión de futuro. Todo lo demás, las soluciones de "esto lo arreglo yo en cinco minutos", son bravatas de bar y no tienen sentido enfrentandose a la realidad de las multiples facetas que todo conflicto conlleva.
Y con esto y un bizcocho, me voy a pintar muñequitos. Que os aproveche.
Personaje de dibujos
Hoy me han dicho en dos ocasiones diferentes que soy un personaje de dibujitos animados. No es mentira. Curiosamente no me lo tomo como un insulto, sino como un piropo. Significa que soy alegre, despreocupado, idiota. Que soy veleidoso y absurdo. Lo cual al fin y al cabo es verdad.
Es aquella frase que dijo Karen hace tanto tiempo, lo más bonito que me ha dicho nunca una chica "eres un niñato cuando puedes, y un hombre cuando debes". Pero hay que poder. Hay que saber reirse, ser despreocupado, disfrutar. Y eso es algo que había olvidado durante mucho tiempo y hoy, durante un ratito, he vuelto a ser yo. De repente todo tenía más color, estaba más vivo, y yo me sentía genial de ser yo mismo y de estar donde estaba. Recordaba aquella frase, creo que de Wellington, "un soldado no controla más terreno que el que tiene bajo sus botas", pero lo que yo tenía bajo mis botas era asfalto y la niebla se enrrollaba en torno al cercano monte. El mar relucia grisaceo a mi izquierda y el mundo era una mezcla de gris, verde y azul que se enroscaba en mi pupila y me hacía volar. Supongo que sería la falta de oxigeno por haber corrido más de lo que el cuerpo daba, pero en ese momento me sentía terriblemente agradecido de estar vivo. Y si solo me lio con muchachas que están medio locas y son bastante inmaduras e inseguras, cuando lo que necesito es gente que tenga los pies muy en el suelo, si estoy solo, si tengo frio... que demonios. Tampoco vamos a vivir para siempre, ¿no? Así que al menos vamos a intentar que, mientras estemos aquí, merezca la pena. Maldita sea.
Una pequeña nota sobre la felicidad
Hoy, por primera vez en bastante tiempo, he tenido una conversación interesante, de esas que te deja pensando y te da algunas ideas interesantes. He comentado con un colega algo fascinante sobre la posibilidad de ser feliz, ese equilibrio entre lo que eres y lo que haces que te permite sentirte satisfecho contigo mismo. Porque una cosa influye en la otra de forma inevitable, en una suerte de relación simbiotica en la que eres lo que haces y haces lo que eres.
Esperar. O no saber lo que queremos. ¿Por qué así? Realmente las relaciones humanas contienen todas un elemento de tensión que debe ser sorteado. O se alcanza un acuerdo, o uno de los dos cede y pierde, pero no es posible que dos fuerzas opuestas se enfrenten y ganen las dos. ¿Y cuanto puedo ceder antes de que el rencor y el resentimiento acaben con mi libertad y el placer de la experiencia compartida?
Eso depende de cada persona, claro. Hay gente que no cede nada y gente que vive para estar sometida. Es una decisión personal y, sobre todo, hay que ser consecuente y no culpar a nadie de decisiones que tomamos nosotros mismos, conscientemente. Tampoco hundirnos en la autoflagelación y condenarnos a nosotros mismos, no.
Lo importante es eso, un equilibrio entre lo que damos, lo que esperamos y lo que recibimos. No sentirnos juguete de nadie, pero no ser tan inflexibles que terminemos siempre solos -como alguno que yo me sé, ejem, ejem-. En general, ser feliz es lo que decía esta mañana d. Angel. Es que te guste lo que haces y que te guste quien eres. Y lo demás viene solo.
Eso depende de cada persona, claro. Hay gente que no cede nada y gente que vive para estar sometida. Es una decisión personal y, sobre todo, hay que ser consecuente y no culpar a nadie de decisiones que tomamos nosotros mismos, conscientemente. Tampoco hundirnos en la autoflagelación y condenarnos a nosotros mismos, no.
Lo importante es eso, un equilibrio entre lo que damos, lo que esperamos y lo que recibimos. No sentirnos juguete de nadie, pero no ser tan inflexibles que terminemos siempre solos -como alguno que yo me sé, ejem, ejem-. En general, ser feliz es lo que decía esta mañana d. Angel. Es que te guste lo que haces y que te guste quien eres. Y lo demás viene solo.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Cuando menos piensas... sale el sol
A veces parece que no tiene remedio, que vas para abajo, que todo es horrible y sufrimiento y... y entonces te paras, miras a izquierda y derecha y dices "pues tampoco estoy tan mal". Te planteas que has tenido un susto horrible y que podrías estar mucho peor de lo que estás, y te sientes agradecido. Recuerdas a los que ya no están y les sonríes, porque donde quiera que estén hicieron tu vida mejor. Aprietas los dientes y peleas.
Y en eso te vienen recuerdos de otra noche. De una noche de humo y oscuridad, de tristeza, de frío. De una tarde llorando y, al día siguiente, salir a pasear por un parque, aclarar las cosas, atajar un amor, despedirte. Vaciar tu mente, dejarte flotar. Y por la noche, sentado en un sofá con un buen libro y una cerveza, mientras la musica y la vida flota a tu alrededor y la creatividad surge, conocer a una chica. Y de repente, todo funciona. Y compartes cosas, y confidencias, y de repente eres tu, mucho más de lo que lo has sido en semanas o en meses. Sientes que ese cortocircuito que se había producido entre tus experiencias, tus conocimientos, tu vida como objeto de estudio y tu ser consciente, tus sentimientos, tus impresiones, se rompe y puedes volver a acceder a tu naturaleza. Te escuchas y eres tu.
Ahora hace mucho de aquel momento y, durante muchos días, no me conozco a mi mismo. Pero ese día, entre cerveza, tabaco y confidencias, ayudando a otra persona a superar su dolor y regalandole un abrazo, me encontré a mi mismo y empecé a salir del agujero que me había hecho para que nada me hiciera daño. Aún me pasa a veces. Pero justo cuando crees que no tienes salvación y que eres solo oscuridad y tristeza... entonces viene alguien y te toca la mano espiritualmente. Aunque esté en la otra punta del mundo, peleando sus propias batallas, saca un momento para decirte "eh, eres especial tio. Te quiero". Y de repente todo vuelve a merecer la pena.
Así que gracías. Gracías por hacer salir el sol entre las nubes, aunque sea un ratito.
martes, 22 de octubre de 2013
Estoy desperdigandome
Y me lo noto. Lo que dije el otro día, la mezcla de soledad y furia, demasiada tensión. Demasiado querer llevar todo bien, demasiado evitar problemas, demasiado "no pasa nada".<br />
Y demonios, pasa. Pasa que llevo tres semanas sin llevar adelante algún plan ni hacer algo que me guste de verdad. Pasa que llevo dos semanas que no quedo con alguien y charlo y me rio y comparto "de verdad", apenas atisbos. Pasa que mi novia o mi lo que sea me ha vuelto loco con el "ahora sí, ahora no", hasta que finalmente he dicho yo "ahora no". Pasa que de mi familia solo escucho lamentos y problemas, y cuando no son problemas son futuros problemas. Pasa que estoy rodeado de niñatos que, cuando no se están quejando por algo, están presumiendo de algo. Y mientras yo intento mantener todos los pedazos de mi unidos, afrontando una cosa por un lado, otra por otro... voy desenfocandome. E intento evadirme y ni eso me sale. Las series no me saben a nada, los libros los voy pasando sin retener nada. Veo sin mirar, oigo sin escuchar. Y mientras los días caen como hojas del calendario crece en mi la sensación de que me estoy perdiendo algo. De que no estoy VIVIENDO de verdad.<br />
Y no puede ser. Porque hoy he tenido un susto serio que me ha recordado que en cualquier momento dejas de vivir, y tienes que ser honesto contigo mismo, creer en lo que haces y ser aquello en lo que creas. No vale con "a mi me dijeron" o "yo me dejo llevar". Uno tiene que decidir y hacerlo conscientemente, asumiendo las consecuencias. Y ya estoy harto de callarme y de dejar que otros lo hagan por mi.
Y demonios, pasa. Pasa que llevo tres semanas sin llevar adelante algún plan ni hacer algo que me guste de verdad. Pasa que llevo dos semanas que no quedo con alguien y charlo y me rio y comparto "de verdad", apenas atisbos. Pasa que mi novia o mi lo que sea me ha vuelto loco con el "ahora sí, ahora no", hasta que finalmente he dicho yo "ahora no". Pasa que de mi familia solo escucho lamentos y problemas, y cuando no son problemas son futuros problemas. Pasa que estoy rodeado de niñatos que, cuando no se están quejando por algo, están presumiendo de algo. Y mientras yo intento mantener todos los pedazos de mi unidos, afrontando una cosa por un lado, otra por otro... voy desenfocandome. E intento evadirme y ni eso me sale. Las series no me saben a nada, los libros los voy pasando sin retener nada. Veo sin mirar, oigo sin escuchar. Y mientras los días caen como hojas del calendario crece en mi la sensación de que me estoy perdiendo algo. De que no estoy VIVIENDO de verdad.<br />
Y no puede ser. Porque hoy he tenido un susto serio que me ha recordado que en cualquier momento dejas de vivir, y tienes que ser honesto contigo mismo, creer en lo que haces y ser aquello en lo que creas. No vale con "a mi me dijeron" o "yo me dejo llevar". Uno tiene que decidir y hacerlo conscientemente, asumiendo las consecuencias. Y ya estoy harto de callarme y de dejar que otros lo hagan por mi.
Manejo de la información
El principal talento hoy en día que puede tener la personalidad es la capacidad para formarse y adquirir información. Es un talento que no se entrena y se debería hacer, la capacidad para filtrar, contrastar, inquirir. No conformarse con la primera respuesta sino ir más allá, dudar positivamente.
viernes, 18 de octubre de 2013
Con que dragones y orcos y...
Llevo unos cuantos días con las narices metidas en libros de rol fantastico. Otra vez. Empecé con eso con unos catorce años, antes de entrar en el instituto, cuando me pregunté "¿Qué demonios será eso de Dragones y Mazmorras que es casi una marca, como Iron Maiden o algo así?".
Bueno, lo descubrí, claro. Era esa epoca de mi vida en la que toda curiosidad llevaba aparejada un movimiento hacía resolverla. Creo que todavía estoy en esa epoca de mi vida. El caso es que descubrí lo que era el rol y me harté. Como casi todo el mundo que empezó con el rol en la adolescencia, lo asocié a esa etapa de mi vida y, cuando la vida de repente se volvió sería y tuvimos que estudiar "de verdad", echarnos novia, trabajar, volvernos responsables... lo abandoné.
Luego conseguí algo parecido a la estabilidad. Y de repente, me di cuenta de que todas las cosas que me habían gustado de adolescente me seguían gustando. El rol, el heavy, los viajes, los libros. Con toda la experiencia acumulada y mi nueva madurez, podía plantearmelo desde una nueva perspectiva. Pero en esencia seguía siendo lo mismo. Yo seguía siendo el mismo. Quizás más seguro de mi mismo, más autosuficiente, más... más demonios. Entrar en la Armada me demostró que no necesitaba cambiar totalmente mi forma de ser para adaptarme al mundo. Simplemente encontrar el equilibrio entre lo que el mundo me pedía y lo que yo tenía para ofrecer.
Entonces, ¿por qué orcos, dragones y todas esas movidas fantasticas? Bueno, el otro día leí una tira comica que me encantó. Salía un grupo de dragones sentados en una mesa jugando a "humanos y hogares". Uno de los dragones decía "voy a salir de la oficina y dejaré al jefe con la palabra en la boca" y el director, todo serio, le decía "tira para ver si lo consigues" y uno de los compañeros comentaba "¡estás loco!".
Creo que por eso jugamos a rol y hay dragones, elfos, magia y la de Dios. Porque nos sustraemos al mundo real, porque nos gusta crear, y mezclarnos, y reirnos. Porque aunque busquemos sistemas ecologicamente sostenibles, grupos politicos con sentido, trasfondo "consecuente", lo que realmente esperamos es algo epico y, sobre todo, esperamos poder compartirlo. Disfrutamos de la historia, de las peliculas, de los libros y queremos hacerlo nosotros. Queremos escuchar en nuestro salón a Darth Vader diciendole a Luke "yo soy tu padre", queremos escuchar los caballos de la carga de los jinetes de Rohan, queremos ver con nuestra imaginación a Mel Gibson gritando que no les quitarán su libertad. Y queremos hacerlo a nuestro estilo y manera.
Así que bueno, señores. Quizás no sea el hobby más popular del mundo, quizás eso de perder una tarde jugando con tu imaginación en vez de con los colores que te pone la pantalla delante sea una tontería... pero me encanta. Y además, en un mundo en el que apenas puedo dirigir mi vida durante unas horas al día, no me viene mal dirigir todo un mundo en mi imaginación durante el fin de semana. Portaros mal ! Un abrazo
Ale
miércoles, 16 de octubre de 2013
Un momento... que la masa qué ?
Existen fases en tu vida en las que no te sientes dueño de ti mismo. En que cedes cada vez más y más iniciativa a tu entorno: a tus jefes, tus compañeros, tu pareja... Y en el proceso de hacerlo te disuelves a ti mismo. Te anestesias. Es un fenomeno que, al menos en mi caso, arranca desde el curro. Estoy rodeado de un entorno en el cual las decisiones se toman por el proceso de gritar mucho y del que no quiero participar, porque participar supone manifestarme y decidí ser gris y transparente, no estar. Pero las consecuencias de dichas decisiones, en las que no participo, me afectan. Puedes cerrar los ojos y decir que la vida no va contigo, que eso no le va a impedir a la vida tirar abajo la puerta de tu casa, sacarte de la cama a rastras y tirarte a la escalera, para meter en tu casa a alguien que SI está dispuesto a hacer lo que debe hacer.
Volviendo al tema inicial, hay inercias historicas en las que te ves inmerso. Y escapas mentalmente, ya vendrá un tiempo mejor en el que podrás tomar decisiones y hacer lo que quieras... pero no eres consciente de que, en este tiempo de "difusión", tu entorno se aprovecha de ti hasta cierto punto. Y te ves tomando decisiones que en otras circunstancias no tomarías, solo por una optica erronea. Ya no te planteas "porqué voy a hacer esto" sino "qué excusa tengo para no hacerlo". Cuando, queridos compañeros, la mejor excusa es "no me da la gana". Si te escuchas a ti mismo, sabrás lo que quieres y, mejor aún, porqué lo quieres.
En esos momentos entra en juego esas personas a tu lado que llaman a las cosas por su nombre y que tienen todo clarisimo. Es importante tener gente así para no hundirte del todo en el ritmo social, mientras esperas la próxima ola de libertad. Es importante no permitir que tu ser humano publico desbanque a tu ser humano privado y te aisle de ti mismo. Ser alguien, más que hacer unas cosas.
Hoy estoy un poco triste. Mañana acaba un sueño que ni siquiera ha empezado.Bueno, lo unico seguro de la vida es que se acaba, y siempre es mejor soñar unas horas que vivir meses en la neblina gris de la ausencia, del vacio. En ese sentido llamadme optimista, pero sigo diciendo que es mejor sufrir por haberlo pasado bien que vivir sin conocer el dolor.
Resumiendo, que aunque estés un poco triste, nunca olvides ser tu mismo, nunca olvides creer en lo que haces, y nunca olvides hacer lo que quieres. Porque solo siendo sincero contigo mismo podrás ser tu, y solo siendo tu podrás ser feliz.
P.D: Me voy con lo que vine. Pero no se es amigo dos días al año, ni sirve aparentar, aunque a todo el mundo le parezca suficiente. Yo necesito algo más.
lunes, 14 de octubre de 2013
Geyser de ketchup emocional
Es una experiencia que nos encontramos constantemente. Aún así, no deja de ser sorprendente cuan lejos estamos de controlar nuestras emociones. Podemos domarlas, podemos reprimirlas, podemos esconderlas... pero lo que estamos controlando son las expresiones de dichas emociones, nuestras reacciones. Pero las emociones siguen ahí. Tener mi vida en pausa me genera frustración, que ignoro continuando con mi vida como si no me importara. Como cuando te haces un tatuaje, la aguja entra y sale constantemente pero tu sigues hablando con el tatuador, sabiendo que cuando termines y notes el calor y veas la herida llegará el dolor. Pero puede esperar. En cierto sentido, todo puede esperar.
Y de repente, miras el calendario y allí al otro lado del río está Cádiz. Y están cosas tan sencillas como comer churros por la mañana, como pasear junto al mar, como estar lejos, muy lejos, de todo esto. Y casi salivas imaginandotelo.
No podemos controlar nuestras emociones. Como mucho podemos cabalgarlas e intentar dirigirlas, pero a veces, sobre todo cuando vamos muy hasta las cejas, la presión nos termina gobernando y solo reaccionamos.
Consuma relaciones
No sé donde leí que hay relaciones, como las de nuestros abuelos, que duraban tanto tiempo porque en esa epoca las cosas rotas se arreglaban, no se tiraban y se compraban nuevas. Si bien esa es una idea romantica fantastica -y puede que tenga su punto de razón-, reducir a eso el cambio social tan drastico que hemos vivido en los últimos años es como decir que la invasión de Irak tuvo lugar porque "sadam husseim era malo".
¿Por qué es tan raro encontrar una relación que dure hoy en día? Y no soy yo precisamente quién debería hablar de esto, dado que las mías suelen medirse en semanas. El principal factor, tal y como lo veo yo, es tanto el auge de las telecomunicaciones como la valoración excesiva del yo. Ese "carpe diem" que tanto odio, esa "nube" en la que vivimos que dice que no seremos jovenes para siempre, que consumas y vivas, que polvo que no has echado polvo que has desperdiciado... vivimos con el miedo a fallar, a comprometernos, a sufrir. ¿Y acaso en la vida no hay sufrimiento? El sufrimiento tiene diversas funciones terapeuticas,y una de las más importantes es concienciarnos de que la vida es finita. De que se acaba. Precisamente contra eso el ser humano ha creado religiones, monumentos y sabe Dios cuantas cosas. Para evitar la muerte.
En cambio, por mi experiencia personal, me he dado cuenta de que la inmortalidad se consigue a través de la familia. Si eres una buena persona, un tío como tienes que serlo, tus hijos y tus nietos llevarán tu recuerdo por el mundo. Influyendo en los demás, cambias un poco el mundo. Lo haces un poco menos banal, un poco menos superficial, un poco menos cruel.
Ayer una chica me dijo que soy un optimista. Me sorprendió. Pero lo cierto es que yo soy de la opinión de que, si muestras a los demás quién y como eres, tienes más probabilidades de gustar que de todo lo contrario. Y esa es otra de las claves de nuestras relaciones efimeras. El no compartir, sino simplemente cohabitar. No entender los planes comunes como conjuntos, sino de "yo hago esto contigo". Obviamente cuando uno construye una pareja tiene lugar una cesión de soberania, como cuando un estado se anexiona a otro. Se fijan unas condiciones. Pero en lugar de hablar y fijar esas condiciones, la gente suele fijarse a un contrato de adhesión. Tu tienes tu idea preconcebida de como es una relación e intentas imponerla.
Yo creo que el principal fracaso de nuestras relaciones es nuestra incapacidad para negociar. Y eso no es una cuestión de "si algo se estropea, arreglarlo". Es cuestión de asumir nuestra naturaleza, escucharnos y entendernos. Creo que ese es nuestro principal problema hoy en día. El hecho de que haya una oferta tremenda ahí fuera existe, claro. Siempre va a haber una chica más guapa que la tuya, o un chico más interesante. Pero una relación no es solo atracción, claro. Una relación, tal y como yo la entiendo, es un lenguaje compartido. Y si uno está bien, no cambia. El problema es nuestra incapacidad para estar bien o, como decían Heroes del Silencio, "el placer es un alivio, el orgasmo un abismo".
Buenos días y feliz semana.
sábado, 12 de octubre de 2013
Feliz día de la Hispanidad
Hola y buenas tardes, damas, caballeros y etc etc. Llevo un par de días dandole vueltas a esto, dado que todos los años suelo escribir un artículo dedicado a este día. Curiosamente, este año lo hice pensando en un colega mío, buen chaval, que habla gallego y se siente extraño hablando español. Me pregunté a mi mismo, "¿habrá salido este chaval de Galicia?". Y me pregunté también si, fuera de Galicia, hablaría inglés -un idioma en el que se maneja bastante bien-, o haría el esfuerzo de usar el español. Me pareció tan esperpentica la situación y tan absurdo que decidí ni preguntarle, no fuera a reirse de mi.
¿Y por qué relaciono esto con el Día de la Hispanidad? Porque para mi, como ya sabréis aquellos que me conozcais, el día de la hispanidad no es una celebración nacionalista. Tan absurdo es el usar el idioma para crear un corral en el que solo se sientan comodos tus correligionarios, como envolverte en la bandera y justificarte en ella para... ¿para qué? ¿Para olvidar la miseria, para olvidar la ausencia de valores, para creer en algo? Decía una ley de Murphy que me encanta que todo hombre está dispuesto a morir por una idea, siempre y cuando no tenga muy claro de qué va.
Hace un par de meses tuve la suerte de asistir en directo a un preestreno de una obra de María de Medeiros con la autora, en Brasil. Allí, en el otro lado del mar, María de Medeiros defendía su europeismo, como mujer nacida en Portugal y criada entre Viena y París. Yo también defiendo el europeismo. Al hablar otros idiomas, al moverme en otras culturas, siento que enriquezco mi personalidad y mi... por así decirlo mi "profundidad". Adquiero más dimensiones. Una ventana, ein fenster y a window no son formas diferentes de decir lo mismo: son cosas distintas. Son diferentes formas de ver el mundo, son diferentes esquemas de pensamiento y valores. Son, en definitiva, diferentes culturas.
¿Es el día de la hispanidad el día de la lengua hispana? No claro. Es mucho más que eso. Porque a la vez que europeista, como español, yo también soy hispano. Pertenezco a una cultura articulada en torno a un idioma y una forma de ver el mundo. A pesar de ver muy natural el individualismo anglosajón, cuando me relaciono con una de esas enormes familias sudamericanas me siento muy comodo. Aunque me considero bastante flexible religiosamente, mi cultura es católica. Y aunque podría haber nacido en cualquier lugar del mundo y, por mi carácter, estoy comodo en casi cualquiera, soy y estoy orgulloso de serlo, español.
Ya he dicho antes que tan absurdo es el nacionalismo periferico como el nacional, y por eso me resulta grotesca y fuera de lugar esas banderas en los perfiles de facebook y esas exhaltaciones patrioticas de fin de semana. Tampoco creo en la vergüenza historica que emplea otra gente, porque si bien la historia de España tiene sombras -como la de cualquier pais y la de cualquier persona, que hasta Jesucristo tuvo días malos-, ni es culpa mía ni me siento responsable de ello. Así pues, ¿qué es para mi el día de la hispanidad?
Es un día de celebración de mi origen y mi cultura. Viajando por el mundo he conocido a muchas personas que se han sentido atraidas por "lo hispano". Y "lo hispano" no es paella y siesta, ni es una bandera. Lo hispano es las relaciones humanas calidas y fraternas, es la salsa y el flamenco, son las catedrales y las plazas de los pueblos. Lo hispano es Almodovar, sí, pero también lo es Antonio Machado y Calderón de la Barca y Falla y Goya. ¿Qué también lo es Hernán Cortés y la Noche Triste? Pues maldito si me avergüenzo de ello, porque gracías a ese tipo de cosas hoy puedo hablar en este maravilloso idioma que distingue el ser del estar con una muchacha de Santander -Colombia- y entenderme. Tengo amigos y amigas rusos, ingleses, alemanes, americanos, chinos, que se acercan a nuestro idioma y nuestra cultura con cariño y curiosidad, para entender el misterio de lo que supone ser hispano. Decía Canovas del Castillo que "es español quien no puede ser otra cosa" -gracías Google por ponerle definición a las siluetas de mi memoria-, pero esto es tanto una maldición como una bendición. Una cultura formada por el paisaje, por la historia y por el carácter, que continua en el tiempo y en el mundo gracías a su actitud, su coraje y su afirmación de si misma no puede ni debe ser diluida. La cultura hispana es una cultura de integración, donde cabe cualquiera que esté dispuesto a adaptarse y compartir, como aquella alemana de Sevilla y otros tantos personajes que me he cruzado en mi vida, que Dios bendiga.
Así que eso celebro hoy. Ni patrias heroicas ni vergüenzas historicas, sino el hecho de ser y estar en una cultura variada, rica y amplia, que crece mediante la mezcla y la curiosidad. Y que cada cual lo celebre como quiera.
viernes, 11 de octubre de 2013
Saltando sin red
Apenas una semana sin novia y ya me noto terriblemente sensible y expuesto a las presiones del curso, demasiado... solo. Y lo peor no es la soledad, con la que más o menos puedo lidiar. Lo peor es la soledad en condiciones de estres, que conlleva un intento de evasión. De volver a una vida planeada por mi, de realizar cosas que me satisfagan si bien no encuentre afecto. Es una espiral viciosa, una caida hacia abajo en la que al final siempre estoy yo, mirandome con una ceja arqueada y decepcionado por mi falta de flexibilidad.
Precisamente soy consciente de este estado de sensibilidad por algo que me ha pasado y me ha dejado al descubierto. Yo pensaba que controlaba mucho, que mi ritmo incesante de actividades me permitía no soñar demasiado ni despegar los pies del suelo... pero la cabra siempre tira al monte y yo soy de natural saltarín. Así que me toca volver a disciplinarme, volver a meterme en cintura y obligarme a mi mismo a apretar los dientes y sonreír. Porque tengo cosas muy buenas en mi vida, a poco que le dedique un momento de reflexión a disfrutarlas. Y no pienso dejarme vencer por esto, porque hace una semana estaba muy bien y pienso seguir estando muy bien.
P.D: Este asomarme a mi vida... este aprender ruso, viajar o que viajen mis amigos... este ansia de ser yo, ni me abandona ni me va a abandonar. Mejor asumirlo y vivir de acuerdo a ello, que negarlo y ver como crece el deseo hasta convertirse en obsesión.
miércoles, 9 de octubre de 2013
And days goes by...
A que velocidad pasan los días. Ya es miercoles y la semana cae en picado hacia su inevitable conclusión. Y yo tengo una sensación de disociación, como si nada de lo que ocurriera a mi alrededor tuviera nada que ver conmigo. Parece que estoy viendo una pelicula a través de los ojos de otro y... sobre todo, no me importa. No tengo historias, no tengo sensaciones, no tengo vida. Solo una monotonia constante, comoda, agradable. Como el ronroneo de fondo de un barco mientras avanza por el mar, con destino a... ¿a donde?
No lo sé y tampoco parece importarme. Supongo que hay cosas peores. Brindo por ellas.
lunes, 7 de octubre de 2013
Me equivocaba
Me equivocaba. Confundí el sol con la luna reflejaba en un estanque. Me equivocaba.
Pensé que bastaba con que tu me quisieras mucho y me cayeras bien. Pensé que, dado que estaba solo y triste, mejor con algo de cariño. Pensé que podriamos construir algo a base de voluntad, que la amistad podía evolucionar.
Sigo pensando que puede evolucionar. Pero hace falta comunicación, empatia, entenderse. Cuando yo digo gris, tu escuchas negro. Cuando tu dices azul, yo entiendo que llueve. No hay como llegar a puntos intermedios. Tu vives una vida privada, una vida de extremos, de decisiones apasionadas, de pocas personas muy valiosas. Yo vivo una novela. Cada día es distinto del anterior y en cada día pasa algo. Hay muchisima gente en mi vida y, a pesar de vivir en la paradoja, vivo muy equilibrado.
No funciona. Me equivoqué. Y ahora tengo que pagar el precio. Que Dios te bendiga y gracias por lo bueno.
viernes, 4 de octubre de 2013
Esperar
El otro día leí en un estado de Whatsapp (cosas de la vida) la siguiente frase:
"Pasamos toda la semana esperando el viernes, todo el año esperando las vacaciones y toda la vida esperando ser feliz. Tu espera, anda."
Y el caso es que llevo pensando en esa frase toda la semana, apareciendo y desapareciendo de mi vida. En mi actual estado de "stand by" no vivo mucho. Simplemente dejo que los días caigan del calendario como hojas en otoño, pero realmente no estoy esperando. Vivo en los huecos. Sé que está pasando por encima mía una ola de vida que no tiene piedad y mientras pasa, yo contengo el aliento... para soltarlo en cuanto puedo asomar la cabeza.
Aún así, coincido con el espiritu de la frase. Como decía Patton, no aguantamos nada. Que aguanten ellos.
jueves, 3 de octubre de 2013
¿Por qué tiene el león
qué disfrazarse de cordero? Esta frase proviene de una historia protagonizada por un compañero y amigo mío, que seguramente os habré contado ya por aquí. Y si no, pues ya me la pedís otro día, que hoy no tengo ganas de batallitas. El caso es que esa historia contiene una moraleja que no se me escapa y es de las mejores que he aprendido estos años, una moraleja que se resume en "no te avergüences de ser superior". Viene bastante al pelo de otra historia protagonizada por otro amigo mío, que ha cogido la mochila y se ha ido a hacer su propio rito de madurez, recorriendo Holanda de mochila. Pasando penurias, pero aprendiendo mucho sobre si mismo, afrontando su posición. Es curioso como, en este momento de mi vida tres personas tan diferentes como el Sr Luichi, el Dr Juan y yo nos encontramos en la encrucijada de liberarnos de años de complejos, o más que de complejos diría de falsa modestia e inseguridad. Y lo hacemos mirando adelante y asumiendo que, oye, quizás no seamos perfectos, pero lo que somos nos gusta bastante.
En cierto sentido es consecuencia natural de lo que leemos y lo que somos. Desde el aristocracismo britanico del autor de la frase del león -recordemos a Churchill, que personaje-, hasta el nihilismo nietzscheniano del Luichi, lo que se esconde aquí es una admiración por las virtudes del individuo frente a la masa, el desarrollo del ser humano particular más allá de su entorno. Y lo hacemos "desprendiendolo" de sus condicionantes para afrontar pruebas y descubrirlo así, fuera de toda referencia "local", empapada de historia, que contamine nuestras percepciones. Ponemos al individuo en el microscopio de si mismo, de su soledad y su desconocimiento y, lo que observamos, parece interesante. Esta mañana sucedió algo que me recordó esta historia de mi colega de mochila y me hizo reafirmarme en algo que tengo bastante claro desde un tiempo. No tengo porqué aplastaros con mi superioridad, pero que me aspen si estoy dispuesto a permitir que vuestros complejos me rebajen a vuestro nivel.
miércoles, 2 de octubre de 2013
La disciplina no da de comer
Ayer afronté una situación curiosa. Desde hace varias semanas... de hecho, desde que volvió a empezar el curso, me concentré en disciplinarme y renunciar a mis impulsos naturales. Como (me alimento de ) cualquier cosa que me mantenga en movimiento. Evito mis impulsos.
Y no funciona. Ayer me encontré con una sorpresa en pantalón corto y camiseta y me dejó pensando. Precisamente un par de horas después hablaba con una amiga y le decía que yo ceno todos los días lo mismo, y que me sería indiferente comer algo que no tuviera sabor. Y esta mañana he estado pensando que no se puede renunciar a todos los aspectos dionisiacos y sensoriales de la vida, un dominio sobre mi mismo que no es sano. Es como cuando uno lleva un perro de una correa. Si va excesivamente tenso, el perro no desarrolla iniciativa. Si va demasiado laxo, el perro manda demasiado. En cuanto a nosotros mismos, no podemos dominarnos totalmente ni podemos dejarnos totalmente a nuestros impulsos, sino que debemos encontrar un punto intermedio entre nuestro aspecto animal y nuestro aspecto intelectual.
Todo esto, que escribí en clase mientras intentaba pensar en algo en medio de ese marasmo de hormonas en que paso doce horas al día, se resume en un par de conclusiones curiosas. Ya el año pasado aprendí de ella, que me enseña tanto casi sin darse cuenta, que no existe nada negativo en sentirse atraido sexualmente por una chica a la que respetas intelectualmente y con la que no piensas meter fichas, por sus circunstancias y las tuyas. No es cobardia, pero tampoco valor estupido. Pero la conclusión más interesante es que, si realmente quieres disciplinarte, no puedes obligarte a no comer viendo comida. Tiene que ser algo progresivo, algo que surja de ti. La negativa espontanea, no por miedo a no conseguirlo, sino porque realmente no lo quieres. Porque estás bien como estás. Eso se consigue a base de mucho esfuerzo, de mucho limitar objetivos, de mucho disfrutar de cosas pequeñitas. Pero eso no quita que, aunque tu seas feliz comiendo pollo, el día que te pongan delante una tremenda chuleta tu no babees. Lo contrario sería creerse superior al perro de Pavlov y, me van a perdonar ustedes, pero yo no soy tan arrogante. Sé como funciona el concepto estimulo respuesta en mi cerebro y más en este tipo de materias.
Aún así, estoy muy bien. Estoy muy contento. ¿Podría estar mejor? También podría estar peor. Pero el hecho de desear cosas solo significa que estoy vivo. Y eso me gusta.
Y no funciona. Ayer me encontré con una sorpresa en pantalón corto y camiseta y me dejó pensando. Precisamente un par de horas después hablaba con una amiga y le decía que yo ceno todos los días lo mismo, y que me sería indiferente comer algo que no tuviera sabor. Y esta mañana he estado pensando que no se puede renunciar a todos los aspectos dionisiacos y sensoriales de la vida, un dominio sobre mi mismo que no es sano. Es como cuando uno lleva un perro de una correa. Si va excesivamente tenso, el perro no desarrolla iniciativa. Si va demasiado laxo, el perro manda demasiado. En cuanto a nosotros mismos, no podemos dominarnos totalmente ni podemos dejarnos totalmente a nuestros impulsos, sino que debemos encontrar un punto intermedio entre nuestro aspecto animal y nuestro aspecto intelectual.
Todo esto, que escribí en clase mientras intentaba pensar en algo en medio de ese marasmo de hormonas en que paso doce horas al día, se resume en un par de conclusiones curiosas. Ya el año pasado aprendí de ella, que me enseña tanto casi sin darse cuenta, que no existe nada negativo en sentirse atraido sexualmente por una chica a la que respetas intelectualmente y con la que no piensas meter fichas, por sus circunstancias y las tuyas. No es cobardia, pero tampoco valor estupido. Pero la conclusión más interesante es que, si realmente quieres disciplinarte, no puedes obligarte a no comer viendo comida. Tiene que ser algo progresivo, algo que surja de ti. La negativa espontanea, no por miedo a no conseguirlo, sino porque realmente no lo quieres. Porque estás bien como estás. Eso se consigue a base de mucho esfuerzo, de mucho limitar objetivos, de mucho disfrutar de cosas pequeñitas. Pero eso no quita que, aunque tu seas feliz comiendo pollo, el día que te pongan delante una tremenda chuleta tu no babees. Lo contrario sería creerse superior al perro de Pavlov y, me van a perdonar ustedes, pero yo no soy tan arrogante. Sé como funciona el concepto estimulo respuesta en mi cerebro y más en este tipo de materias.
Aún así, estoy muy bien. Estoy muy contento. ¿Podría estar mejor? También podría estar peor. Pero el hecho de desear cosas solo significa que estoy vivo. Y eso me gusta.
martes, 1 de octubre de 2013
Mi torre del silencio
Llego a mi casa, tiro las cosas en el sofá, paso por la cocina, me sirvo un vaso de zumo, dejo las llaves en la entrada. Ya he llegado. Observo a mi alrededor, escucho el movimiento en la calle. Enciendo el ordenador de camino que voy al dormitorio a cambiarme de ropa. Preparo algo de cenar mientras caliento agua para meter las piernas dentro.
Me concentro en el sonido. Nada. Ni gente chillando, ni conversaciones a gritos, ni persecuciones. Nada. Paz y silencio. Estoy en este pequeño espacio donde el tiempo pasa muy despacito, porque yo elijo que pase así. Veo las miniaturas en mi mesa que me miran culpable, como la musica, los libros... pero todo eso puede esperar. Ahora lo importante es olvidarse de todo y encontrarse a uno mismo en el vacio de las acciones. Desconectar.
No ser, para poder ser.
Que fácil resulta, una vez uno se construye su propio espacio y lo rodea de alambre de espino emocional.
No ser, para poder ser.
Que fácil resulta, una vez uno se construye su propio espacio y lo rodea de alambre de espino emocional.
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