lunes, 28 de octubre de 2013

Red social


Uno de los aspectos de la revolución de las telecomunicaciones en el que vivimos que más nos está afectando es las redes sociales. Facebook funciona basandose en la propiedad transitiva de las relaciones humanas, el hermano de mi colega puede ser mi colega. La cuestión es que esto, que ha existido desde siempre, se desvirtua en tiempo y espacio al existir la posibilidad de comunicarse en tiempo real con alguien que vive a 12.000 kms. De repente, el mundo se ha hecho muy pequeño. Los viajes son más baratos, las comunicaciones más fluidas...
Pero las necesidades humanas siguen estando ahí. Marslow situa en primer lugar las necesidades físicas (hambre, sueño... ), en segundo lugar las de seguridad y en tercer lugar las de valoración. La gente necesita sentirse importante. Existen muchas formas de hacer sentir importante a alguien, las obvias como la gratificación económica, las demostraciones de aprecio o la valoración de las acciones, y las negativas como el chantaje emocional. En cambio, una cosa está clara en todas estas valoraciones: sin interacción, una comunicación desaparece. Es parte fundamental de toda relación humana el que debe existir "contacto".
Y aquí entro en un aspecto curioso de las redes sociales. La sensación de seguridad. El invento de las redes sociales que hace que todo el mundo las use con asiduidad es la comodidad. En tu casa sentado, con tu musica, tus series, tu lo que sea. Estás tranquilo. No tienes que desplazarte a ningún sitio, puedes interrumpir la comunicación en cualquier momento, no estás "expuesto". La timidez es una realidad humana, como parte de ese rasgo de miedo a lo desconocido que comporta nuestra personalidad. Pero precisamente ese riesgo es lo que da forma a nuestras realidades.
Si algo he aprendido con el tiempo es que estar rodeado de gente no significa estar acompañado. De hecho a veces sucede todo lo contrario: hay cincuenta conversaciones a tu alrededor y ninguna te interesa lo más minimo, con lo cual te sientes doblemente solo. Pues con las redes sociales pasa una cosa parecida. Tienes quinientos contactos y nadie con quién tomar un café. ¿Qué demonios? Obviamente, es señal de que algo va jodidamente mal en tu vida.
El objetivo de este artículo era reflexionar sobre el aspecto neural de las redes de comunicación humana. Sobre como la estructura atomica de las mismas hace que, eliminando un elemento, los demás puedan caer en cascada. Pero finalmente he terminado reflexionando sobre el aspecto de irrealidad de nuestras sociedades, como tenemos amistades y relaciones cada vez más superficiales, basadas en nuestra idea de algo que no se comunica con la idea del otro, ni falta que le hace porque no queremos arriesgar nada. No sé. Estoy un poco espeso.

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