viernes, 11 de octubre de 2013
Saltando sin red
Apenas una semana sin novia y ya me noto terriblemente sensible y expuesto a las presiones del curso, demasiado... solo. Y lo peor no es la soledad, con la que más o menos puedo lidiar. Lo peor es la soledad en condiciones de estres, que conlleva un intento de evasión. De volver a una vida planeada por mi, de realizar cosas que me satisfagan si bien no encuentre afecto. Es una espiral viciosa, una caida hacia abajo en la que al final siempre estoy yo, mirandome con una ceja arqueada y decepcionado por mi falta de flexibilidad.
Precisamente soy consciente de este estado de sensibilidad por algo que me ha pasado y me ha dejado al descubierto. Yo pensaba que controlaba mucho, que mi ritmo incesante de actividades me permitía no soñar demasiado ni despegar los pies del suelo... pero la cabra siempre tira al monte y yo soy de natural saltarín. Así que me toca volver a disciplinarme, volver a meterme en cintura y obligarme a mi mismo a apretar los dientes y sonreír. Porque tengo cosas muy buenas en mi vida, a poco que le dedique un momento de reflexión a disfrutarlas. Y no pienso dejarme vencer por esto, porque hace una semana estaba muy bien y pienso seguir estando muy bien.
P.D: Este asomarme a mi vida... este aprender ruso, viajar o que viajen mis amigos... este ansia de ser yo, ni me abandona ni me va a abandonar. Mejor asumirlo y vivir de acuerdo a ello, que negarlo y ver como crece el deseo hasta convertirse en obsesión.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario