martes, 1 de octubre de 2013

Mi torre del silencio

Llego a mi casa, tiro las cosas en el sofá, paso por la cocina, me sirvo un vaso de zumo, dejo las llaves en la entrada. Ya he llegado. Observo a mi alrededor, escucho el movimiento en la calle. Enciendo el ordenador de camino que voy al dormitorio a cambiarme de ropa. Preparo algo de cenar mientras caliento agua para meter las piernas dentro. Me concentro en el sonido. Nada. Ni gente chillando, ni conversaciones a gritos, ni persecuciones. Nada. Paz y silencio. Estoy en este pequeño espacio donde el tiempo pasa muy despacito, porque yo elijo que pase así. Veo las miniaturas en mi mesa que me miran culpable, como la musica, los libros... pero todo eso puede esperar. Ahora lo importante es olvidarse de todo y encontrarse a uno mismo en el vacio de las acciones. Desconectar.
No ser, para poder ser.
Que fácil resulta, una vez uno se construye su propio espacio y lo rodea de alambre de espino emocional.

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