jueves, 24 de octubre de 2013
Solución dictatorial
Llevo toda la semana discutiendo sobre politica, cuando yo de uniforme NO hablo de politica. Pero uno de los rasgos identitarios españoles, tanto como el hablar a gritos, la tortilla de patatas, la siesta o la generosidad natural, es la capacidad para discutir y porfiar hasta el infinito aunque no tengamos ni puñetera idea de lo que estemos hablando. Cumplimos a rajatabla esa ley de Murphy que dice que "un hombre está dispuesto a morir por una idea, siempre y cuando no la tenga demasiado clara. " Y el derecho, que es un tema que parece sencillo y está al alcance de todos, no lo es. Como tampoco lo es la economia, ni la medicina. Me sorprende como, carreras enormes a la que la gente dedica montones de años y esfuerzo, son comentadas por gente que está "fuera". A mi no se me ocurre decir, no sé "este puente está mal planteado, esas columnas distribuyen muy mal la carga". ¿Verdad que no? En cambio cuando un juez toma una sentencia, todos opinamos. Supongo que será porque Ingenieria es una carrera de ciencias y a casi todos nos asustan las matematicas.
Pero bueno, volviendo al tema del asunto. Europa tiende de forma natural a la extrema derecha cuando las cosas se ponen feas, y estamos viendolo otra vez. Es nuestra forma de ser. Mientras que en el mundo anglosajón, desde las invasiones de las tribus germanicas se considera que el Thig, el consejo popular, es la institución natural y que, dentro de una serie de normas sociales, el interes publico es eso, publico, en el continente tendemos a solucionar las cosas "por la calle de enmedio". Y eh, a pesar de ser un tío bastante socialista y tolerante, no me parece mal. Pero ojo, con matices. Yo soy de la opinión de que la politica, como las relaciones humanas, tiene que ser positivista. No consiste en buscar responsables y castigarlos, consiste en buscar soluciones y aplicarlas. ¿Qué por el camino alguien se llevará algún palo? No puede hacerse una tortilla sin romper huevos. Pero estamos hablando del importante matiz de convertir mi ideologia en "voy a arreglar esto, esto y esto y, ah, por cierto, voy a por esos cabrones " a "¡yo os salvaré, dividiré las aguas y acabaré con los soldados de Faraón!". Que pobrecitos míos, la mayoria serían reclutas forzosos, digo yo.
El caso es que ya los romanos tenían la figura del Dictador. Y en su caso funcionaba más o menos bien durante la epoca republicana. Ellos no tenían un presidente, sino dos, consules. De forma que cuando había guerra, uno se iba a pegar palos y otro se quedaba arreglando el orden civil. Y como eran dos, para hacer casi cualquier cosa seria tenían que ponerse de acuerdo entre ellos. Pero a veces, cosas que pasan, el senado, los consules y todo el sistema democratico se iba a la mierda. Porque los aristocratas, los oligarcas, y yo mismo que pasaba por ahí, iban metiendo cagada tras cagada, hasta que el sistema mismo parecía Ucrania en plena rasputitsa. En ese momento se llamaba a alguien, normalmente un heroe militar y un gestor notable, a ser posible ex-consul, y se le decía "Mira, durante un año, a tu rollo. Haz lo que quieras, todo para ti. Y luego no te podemos pedir cuentas por lo que hagas ".
Claro, ahora piensa un español "este tío se pondrá las botas y se irá corriendo". Pero estamos hablando de heroes militares y ex-consules. Gente que ya habían dado mucho por su pais y sabían lo que su pais esperaba de ellos. Así que se pegaban su año, hacían reformas que nadie tendría cojones de hacer, y se iban. Y no volvían. Sila lo hizo y luego se exilió a un pais calido, no recuerdo si a Africa del Norte o a donde. Una cosa así podría funcionar, si tuvieramos el valor y la vergüenza de aplicarlo, el civismo y, que demonios, la visión de futuro. Todo lo demás, las soluciones de "esto lo arreglo yo en cinco minutos", son bravatas de bar y no tienen sentido enfrentandose a la realidad de las multiples facetas que todo conflicto conlleva.
Y con esto y un bizcocho, me voy a pintar muñequitos. Que os aproveche.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario