sábado, 12 de octubre de 2013

Feliz día de la Hispanidad


Hola y buenas tardes, damas, caballeros y etc etc. Llevo un par de días dandole vueltas a esto, dado que todos los años suelo escribir un artículo dedicado a este día. Curiosamente, este año lo hice pensando en un colega mío, buen chaval, que habla gallego y se siente extraño hablando español. Me pregunté a mi mismo, "¿habrá salido este chaval de Galicia?". Y me pregunté también si, fuera de Galicia, hablaría inglés -un idioma en el que se maneja bastante bien-, o haría el esfuerzo de usar el español. Me pareció tan esperpentica la situación y tan absurdo que decidí ni preguntarle, no fuera a reirse de mi.
¿Y por qué relaciono esto con el Día de la Hispanidad? Porque para mi, como ya sabréis aquellos que me conozcais, el día de la hispanidad no es una celebración nacionalista. Tan absurdo es el usar el idioma para crear un corral en el que solo se sientan comodos tus correligionarios, como envolverte en la bandera y justificarte en ella para... ¿para qué? ¿Para olvidar la miseria, para olvidar la ausencia de valores, para creer en algo? Decía una ley de Murphy que me encanta que todo hombre está dispuesto a morir por una idea, siempre y cuando no tenga muy claro de qué va.
Hace un par de meses tuve la suerte de asistir en directo a un preestreno de una obra de María de Medeiros con la autora, en Brasil. Allí, en el otro lado del mar, María de Medeiros defendía su europeismo, como mujer nacida en Portugal y criada entre Viena y París. Yo también defiendo el europeismo. Al hablar otros idiomas, al moverme en otras culturas, siento que enriquezco mi personalidad y mi... por así decirlo mi "profundidad". Adquiero más dimensiones. Una ventana, ein fenster y a window no son formas diferentes de decir lo mismo: son cosas distintas. Son diferentes formas de ver el mundo, son diferentes esquemas de pensamiento y valores. Son, en definitiva, diferentes culturas.
¿Es el día de la hispanidad el día de la lengua hispana? No claro. Es mucho más que eso. Porque a la vez que europeista, como español, yo también soy hispano. Pertenezco a una cultura articulada en torno a un idioma y una forma de ver el mundo. A pesar de ver muy natural el individualismo anglosajón, cuando me relaciono con una de esas enormes familias sudamericanas me siento muy comodo. Aunque me considero bastante flexible religiosamente, mi cultura es católica. Y aunque podría haber nacido en cualquier lugar del mundo y, por mi carácter, estoy comodo en casi cualquiera, soy y estoy orgulloso de serlo, español.
Ya he dicho antes que tan absurdo es el nacionalismo periferico como el nacional, y por eso me resulta grotesca y fuera de lugar esas banderas en los perfiles de facebook y esas exhaltaciones patrioticas de fin de semana. Tampoco creo en la vergüenza historica que emplea otra gente, porque si bien la historia de España tiene sombras -como la de cualquier pais y la de cualquier persona, que hasta Jesucristo tuvo días malos-, ni es culpa mía ni me siento responsable de ello. Así pues, ¿qué es para mi el día de la hispanidad?
Es un día de celebración de mi origen y mi cultura. Viajando por el mundo he conocido a muchas personas que se han sentido atraidas por "lo hispano". Y "lo hispano" no es paella y siesta, ni es una bandera. Lo hispano es las relaciones humanas calidas y fraternas, es la salsa y el flamenco, son las catedrales y las plazas de los pueblos. Lo hispano es Almodovar, sí, pero también lo es Antonio Machado y Calderón de la Barca y Falla y Goya. ¿Qué también lo es Hernán Cortés y la Noche Triste? Pues maldito si me avergüenzo de ello, porque gracías a ese tipo de cosas hoy puedo hablar en este maravilloso idioma que distingue el ser del estar con una muchacha de Santander -Colombia- y entenderme. Tengo amigos y amigas rusos, ingleses, alemanes, americanos, chinos, que se acercan a nuestro idioma y nuestra cultura con cariño y curiosidad, para entender el misterio de lo que supone ser hispano. Decía Canovas del Castillo que "es español quien no puede ser otra cosa" -gracías Google por ponerle definición a las siluetas de mi memoria-, pero esto es tanto una maldición como una bendición. Una cultura formada por el paisaje, por la historia y por el carácter, que continua en el tiempo y en el mundo gracías a su actitud, su coraje y su afirmación de si misma no puede ni debe ser diluida. La cultura hispana es una cultura de integración, donde cabe cualquiera que esté dispuesto a adaptarse y compartir, como aquella alemana de Sevilla y otros tantos personajes que me he cruzado en mi vida, que Dios bendiga.
Así que eso celebro hoy. Ni patrias heroicas ni vergüenzas historicas, sino el hecho de ser y estar en una cultura variada, rica y amplia, que crece mediante la mezcla y la curiosidad. Y que cada cual lo celebre como quiera.

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