lunes, 14 de octubre de 2013
Geyser de ketchup emocional
Es una experiencia que nos encontramos constantemente. Aún así, no deja de ser sorprendente cuan lejos estamos de controlar nuestras emociones. Podemos domarlas, podemos reprimirlas, podemos esconderlas... pero lo que estamos controlando son las expresiones de dichas emociones, nuestras reacciones. Pero las emociones siguen ahí. Tener mi vida en pausa me genera frustración, que ignoro continuando con mi vida como si no me importara. Como cuando te haces un tatuaje, la aguja entra y sale constantemente pero tu sigues hablando con el tatuador, sabiendo que cuando termines y notes el calor y veas la herida llegará el dolor. Pero puede esperar. En cierto sentido, todo puede esperar.
Y de repente, miras el calendario y allí al otro lado del río está Cádiz. Y están cosas tan sencillas como comer churros por la mañana, como pasear junto al mar, como estar lejos, muy lejos, de todo esto. Y casi salivas imaginandotelo.
No podemos controlar nuestras emociones. Como mucho podemos cabalgarlas e intentar dirigirlas, pero a veces, sobre todo cuando vamos muy hasta las cejas, la presión nos termina gobernando y solo reaccionamos.
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