domingo, 23 de febrero de 2014

Hay un tiempo para confesiones


Y un tiempo para compartir silencios. Hay cosas que una vez dichas ya no tienen vuelta atrás, así que es mejor pensarselas antes de decirlas. Hay determinada gente cuya opinión es importante y cuyo concepto de ti es importante. Y determinada gente que no.
He cometido errores. Los cometo constantemente, porque es la unica forma de mejorar. Pero hay errores que lamento, gestos que dedico con una cierta intención y al final quedan mal. No sé. Me da coraje hacer las cosas a medias y tener que irme antes de tiempo por una mala planificación (por una no-planificación, que demonios ) por mi parte.
Pero a la vez, considero que hay cosas que hay que hacerlas porque hay que hacerlas. Acabo de ver un video de una colega sobre la que hay liada en Kiev. No lo entiendo. Quizás si en vez de poner los subtitulos en cirilico los pusieran en alfabeto latino habría más gente no-rusa que los entendería. Pero lo que sí entiendo es que algo tiene que estar pasando en el mundo para que un tío con una silla de ruedas se meta en medio de un jaleo donde hay veinte o treinta muertos al día. También me sorprendo una vez más de la combatividad de la mujer eslava, cuantas chicas con aspecto de delicadas modelos en sus perfiles de instagram están tirando piedras con un casco del ejercito sovietico.
Y uds diréis, ¿Y qué coño tiene que ver el tocino con la velocidad? Porque al fin y al cabo todo son gestos. Pelear en una revolución para cambiar el mundo o quitarte el miedo e ir a ese sitio que te asusta y te deprime. De acuerdo, no se juega uno lo mismo, pero es una cuestión de escala. Yo sé que a los policias ucranianos les pagan por jugarse la vida. Da cosa verlos ahí, subidos a los Tbt esos con el aspecto tan raro que tiene la ingenieria del este, o formando un testudo y avanzando con tanto cuidado como si estuviera en un campo de batalla, que es justo donde están.Y mientras en Ucrania la gente está peleando por su concepto del mundo, sobre la occidentalización o no, como planteara el amigo Huntington (como me gustaría llevarle la contraria a ese hijo de puta que ha engendrado tanto filofascista. Pero eso sería matar al mensajero), aquí yo sigo enredado en tonterias, peleando mis batallitas que no significan nada. No recuerdo quién dijo que el destino del mundo se juega en el alma de una persona.
¿Cuanto significa para ti ser honesto, ser leal, ser autentico, ser fiel a ti mismo? ¿Y como puedes callar las voces que te dicen "no te metas ahí"?
Llamando a un amigo. Porque para eso están. Para esconder el secreto que tenías que decirlo porque te quemaba por dentro y, una vez lo has dicho, ya sois dos compartiendolo y duele menos. Aunque no lo sepas.

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