miércoles, 31 de diciembre de 2014
Descompresión emocional
Y se produce un instante, un momento, un gesto. Mi cuerpo abraza al suyo, mis brazos rodean su cintura, mi cabeza haya su sitio en el hueco de su cuello, me embriago de su olor. Noto la presión, no demasiado fuerte ni demasiado floja, una presión deliciosa y hermosa, suave. Sabe a hogar. Y de repente el tiempo se para, todo da igual. Y te das cuenta de que has estado reteniendo el aliento, mirando sin ver, escuchando sin oir. Tanta información pasando ante ti, a traves de ti, sobre ti... y se te escapa y está ahí.
Y lo sientes en tu interior. Una flor que se abre en tu pecho, una burbuja de sangre que sube a tu cerebro y forma un coagulo. El estomago se te encoge, como si estuvieras tomando una curva a toda velocidad. Y de repente la fuerza centrifuga se hace fuerte dentro de ti y giras en espiral, confundiendo cariño y deseo, deseo y cariño, y sabes que el pitbull que cerró la mandibula no la abrirá hasta que esté muerto.
Mierda. No quieres esto. Quema y hiela, es blando y es duro, pero es real. Más real que el aire que respiras, más real que el sol que te calienta la cara y te hace entornar los ojos. Sabes que este instante, este momento, acabará cuando vuestros cuerpos se separen y solo te quedarán los sueños, esos sueños en que tu mente se estira hasta el infinito y tu cuerpo es de goma y la narrativa es una espiral constante, un lugar donde todo está claro, no hay dudas, miedo, frio, soledad, aunque si te fijas (pero mejor no hacerlo) por el rabillo del ojo lo ves aparecer, como las manchas en la parte de abajo de la cortina que preferirías que no existieran. Así que alargas el momento, dejas que el sonido te embriague y la flor de fuego que se abre en tu pecho, esa sensación de que la vida podría ser maravillosa, de que todas las canciones y todas las peliculas y todos los libros y todo tiene sentido, sí, vamos, está ahí justo al alcance de tus dedos. Y os separáis, y es como si fueras un bebé al que apartan del pecho. Quieres llorar y, en esa explosión de emociones, sabes que lo que has sentido es real. Que la nostalgia es buena, porque viene de haber querido, y que quien no muere nunca ha vivido. Así que sonríes, metes las manos en los bolsillos y te encoges de hombros, dando las gracias por todo lo bueno. Y vuelves a meter la botella en el compresor de aire.
Circunstancia transitoria
Venía andando y pensando en que a veces, soy terriblemente infantil. Hay gente en cuyas vidas sé que soy solamente una aparición temporal, un flash destinado a recordarles cosas que creen olvidadas, a darles esperanza, a dirigirlos a puertos donde podrán construir cosas. Sé que no voy a recibir nada a cambio de lo que doy, pero en eso consiste ayudar a los demás, en dar sin esperar nada. Y en cambio, cuando me alejo entre la niebla y veo que nadie se da cuenta, me molesto.
¿No es absurdo? Supongo que es parte de ese ansia historica de construir cosas que perduren. Una ansia constamtente destruida por la realidad, que viene como una ola a derribar el castillo de arena. ¿Y no es esa la magia del castillo de arena? Si construyeramos en cemento, no podriamos hacerlo con un cubo y una pala de plastico. Los productos de la imaginación están hechos para que se los lleve el viento y nos recuerde que, vaya, solo somos polvo en el viento.
No hay nada malo en ser una circunstancia transitoria, siempre y cuando sepamos disfrutar de serlo.
Sobre el individuo y la masa
Antes estaba comentando con una amiga una cosa que me ha hecho reflexionar sobre como nos confundimos a la hora de analizar comportamientos. Es el grupo el que condiciona al individuo y no al revés. El libro de Hannah Arendt que tengo pendiente que me regalen trata sobre la banalidad del mal, y sobre como las conductas de grupos condicionan las reacciones de sus miembros. Si a mi alrededor la opinión generalizada es de desconfianza, yo tengo que ejercer un esfuerzo personal para nadar contra esa corriente. Por eso muchas veces intento representar a que grupo pertenece un individuo, no porque eso me vaya a dar todas las pistas sobre su personalidad, sino para orientarme sobre las fuerzas que está sufriendo dicha personalidad y poder anticipar reacciones.
Claro que existen excepciones. La masa muchas veces es dirigida por individuos excepcionales. Pero el acento aquí está en la palabra "excepcional". En la mayoria de ocasiones, no somos más que peces arrastrados por la ingobernable corriente de las opiniones colectivas. Lo que está bien y lo que está mal.
Buen día, portense uds mal.
martes, 30 de diciembre de 2014
¿Realismo o sumisión?
Durante mucho tiempo, he pensado que la hierba al otro lado de la valla era más verde. Que estaba solo porque esa persona estaba fuera... que cuando viera a mis amigos de la ciudad X todo iría mejor... que solo tenía que pasar este examen para que las cosas empezaran a funcionar...
El otro día llegué a Madrid y me di cuenta de que estaba poniendome la zanahoria delante de la nariz para obligarme a avanzar. Me pregunté, ¿realmente me hace falta la zanahoria? ¿O he conseguido independizarme de la motivación y puedo hacerlo incluso aunque no lo sienta?
No. No he llegado tan lejos. Necesito creer en algo. Aunque sea mentira, aunque racionalmente sepa que es mentira pero... ¿no son casi todas las grandes gestas mentira? Decía una ley de Murphy que todo hombre está dispuesto a morir por una idea, siempre y cuando no la tenga demasiado clara. Yo no necesito una cita con lugar, fecha y hora. Solo necesito la idea de que esa cita existe o puede existir. De que la felicidad está ahí, solo a un cuerpo de distancia, para levantarme y esforzarme otro poquito más. Y otro poquito.
A veces llega. A veces la vida te da una palmadita en la cabeza y te regala un rayo de sol, o un claro entre las nubes, o una rafaga de viento que te trae el olor de algo o de alguien. A veces, si cierras los ojos, puedes sentir la victoria creciendo dentro de ti y extendiendose a tu alrededor, como un color. Así que bueno, ¿sabéis qué? No necesito tanta realidad. No necesito tanto cinismo, tanto conformarse, tanto "esto es lo que hay". Quiero volver a oler la nieve en el aire, quiero volver a mirar fascinado hacia arriba y contemplar una catedral, quiero mirar por la ventana del tren y hacer una "o" con la boca. Quiero seguir siendo un niño, aunque sea un poquito más. Ya habrá tiempo para hipotecas, para hojas de calculo y para "no puede ser". Ya habrá tiempo para rendirse.
P.D: Dedicado a Aliusha, que sigue siendo una musa (y una pelota/sargento según haga falta :-P)
lunes, 29 de diciembre de 2014
Un poco de perspectiva
Ayer estuve con Rabanal dando una vuelta por Madriz, cotilleando libros en La Casa del Libro y marujeando un poco sobre la vida en general. Nos pusimos un poco al día sobre nuestros respectivos problemas familiares, y me llamó la atención cuando me contó que su padre le había preguntado por mi.
"Primero que lo veo pienso ¿y esto que es? Un tío con unos pantalones piratas, una chaqueta de cuero... y luego en cambio me pongo a hablar y no le faltaba un detalle. Completito completito." Me llamó la atención el vocabulario elegido, pero al fin y al cabo no deja de ser algo que me he encontrado muchisimas veces en mi vida. Como la primera impresión que doy, de niñato desaliñado y poco serio, se contrasta con lo que tengo entre las cejas. No sé. Es un poco lo que me sucedió en Bulgaria, la sorpresa al encontrarme con que soy una persona de bien. Y que la gente se da cuenta y lo valora, incluso a pesar de mis esfuerzos por disimularlo o no darle importancia o esconderlo. Está bien eso. Está bien ser yo. A pesar de tener unas pintas de trapo que no puedo con ellas.
Victimas de nuestros impulsos
Es algo terrible cuando dejamos que nuestras hambres tomen posesión de nuestra palabra, de nuestro cuerpo y de nuestra actitu, y cuando pasamos de conductor a conducido.
domingo, 28 de diciembre de 2014
Un comentario sobre socialdemocracia y estado
El otro día en Tarifa estuve hablando de esto con unos colegas. La idea, que lleva tiempo rondandome la cabeza, es que la socialdemocracia está condenada a desaparecer al extinguirse uno de los motivos fundamentales de su existencia, esto es, el miedo a una revolución comunista en un pais occidental. El argumento de mi colega fue que la socialdemocracia es parte de un contrato social establecido por las elites. Esa idea, si no recuerdo mal de Montesquieu, el de la separación de poderes, parte de la idea de que las elites estarán dispuestas a ceder parte de su poder a cambio de una mayor estabilidad social. Supongo que la idea surge del cristianismo y ese concepto de "trata al prójimo como a ti mismo", pero choca con la realidad de la ambición humana.
Por otro lado, quería hacer un comentario sobre el concepto que en España se tiene de las elites. Probablemente debido a los cuarenta años de dictadura, en España se ha asentado un paternalismo con dos vertientes curiosas, la primera es la ausencia de agresividad en las protestas (quizás por esa idea americana de que "mañana puedo ser yo el rico", algo que la realidad ha demostrado constantemente que es muy poco probable) y la segunda es la constante exigencia al poder de que nos resuelva nuestros problemas. Como cuando eramos pequeños, que acudiamos al "se lo voy a decir a mi papá". Tanto uno como otro aspectos son particulares de aquí y no se encuentran en otros paises, que se sorprenden ante la pasividad con que los ciudadanos admiten legislación sumamente lesiva a sus intereses y derechos, a la vez que les llama la atención la tendencia a acudir a "Papa Estado". Tanto en un caso como otro hablamos de pasividad e incapacidad para gobernarnos a nosotros mismos. Decía Stefan que la libertad surge de la responsabilidad, pero en un pais donde no queremos responsabilidad... ¿como podemos aspirar a tener libertad?
jueves, 25 de diciembre de 2014
La sencillez de las matematicas
La mayoria de los que me conocéis sabéis que soy un tío de letras. Me encanta leer, me gusta buscarle tres pies al gato, me gustan las preguntas y los porqués y que nada sea lo que parece (excepto con algunas cosas, que son como son y punto). Supongo que uno de mis encantos, de esos de niño que decía una amiga el otro día, es mi capacidad para buscarle algo bueno a todo. Y no soy de esas personas que necesitan desacreditar algo para afirmar que otra cosa es positiva, mania de andar comparando y justificando siempre. Las matemáticas me gustan por lo que tienen de concentración, por esa capacidad para dejar el mundo fuera. Me he dado cuenta de que, al igual que necesito un periodo expansivo en el que viajo, conozco gente, leo y reflexiono, necesito un periodo introspectivo, de sentarme en una mesa a pintar, a jugar videojuegos... a hacer algo que me exija concentrarme al cien por cien y deje fuera todo lo demás, me agote y me permita dormir. No es tiempo perdido, es tiepmo de equilibrio. Y las matematicas son algo así. Segun me contaba mi madre, mi abuelo llevaba una cuerda en el bolsillo para ponerse a hacer nudos cuando estaba nervioso. Focalizar. Esa es la clave. Encontrar como expulsar las emociones de ti y convertirte en un sistema que funciona, a pesar de si mismo.
What comes around....
Goes around. Es uno de esos principios inalterables que condicionan el mundo, tal y como viene se va. Pero lo importante de toda historia de este tipo es aprender y sacar las conclusiones adecuadas. Radi vino y se fue. Estando en el hostel le presenté a Boris. Desde el minuto uno Boris estuvo tonteando con ella, como tontea con todas porque Boris, aparte de colega mío, es una serpiente. Me pregunté cuanto tiempo tardaría en añadirla al facebook y ahí está.
¿Es esta una faceta nueva de mi, la del Ale adolescente enamoradizo que cotillea y se encela? Supongo que sí. Todos tenemos muchas facetas y algunas aparecen y desaparecen dependiendo del entorno. Es como una piedra, a la cual la presión le hace surgir determinados angulos y la arena le cubre otros. No se vé igual el mundo en movimiento, cuando estás yendo y viniendo con tus colegas, cuando participas en torneo, quedais para jugar a cosas y os moveis, que cuando estás un día y medio en tu casa en pijama jugando al ordenador. Todo influye.
¿Cual es la lección que sacamos de esto? Que hay que aprovechar el aquí y el ahora y no quedarse demasiado tiempo soñando despierto. Esa idea que me inquietaba en Bulgaria, la de que nada tiene continuidad y que las cosas suceden solo en un instante, debería ser una piedra de toque, un hecho sobre el que construir otras cosas. No te apegues demasiado al sitio, solo es un puerto más por el que pasar. Aunque me voy haciendo mayor y una parte de mi quiere establecerse... pero solo es cansancio.
Recuerda. What comes around, goes around.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
Danos una tregua
Ya vale, jefe. Entiendo que el año ha sido duro, que las cosas no siempre van bien. Pero si me dieran un euro por cada colega que tiene una enfermedad terminal en casa, cada colega que se vé sin ingresos, cada colega que se tiene que buscar un piso porque lo echan del suyo... la verdad, no tendría que trabajar en todo el año que viene. Que sí, que cada palo aguanta su vela y vivimos solos y tal...
¿Pues sabes qué? Que ni de coña. Que Milton dirá que cada hombre es una isla pero eso no me lo trago. Más bien somos un archipielago. Y si puedo pedir algún deseo para el año que viene, como aquella vez que entré en la Iglesia Rusa en Sofia con cierta persona muy especial, es que los que tengo alrededor sean felices y les vayan las cosas, si no bien, al menos "no mal". Que ya haré yo por echar el cable a los que pueda como pueda y a poner de mi parte. Gracías y feliz cumpleaños, cabezón.
martes, 23 de diciembre de 2014
Ilusiones mías
Llevo una semana de vuelta en España y cada vez me parece más remoto lo que pasó en Bulgaria. Lo cual en cierto sentido está bien. Lo importante es acumular las sensaciones, los recuerdos, los momentos. No es necesario que todo continue hasta el infinito, la vida no es poner ladrillos uno encima de otro, sino más bien aprender como se colocan esos ladrillos y estar preparados para cuando se pueda hacer. Creer.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Que es lo que quiero
Este viaje por fin me ha respondido a esa pregunta. Lo que quiero ahora, con treinta y dos años y bastante recorrido, es ver todos los dias a alguien a quien me guste ver. Algo más allá de esa gente con la que te llevas bien, tus compañeros o gente con la que puedes pasarte media hora hablando sobre el tiempo. Quiero ver gente cuya cara me haga sonreir, con quien poder hablar horas de lo que sea, con quien ver una peli o comentar un libro. Quiero mandar a la mierda a la eterna soledad.
Lo malo de vivir en el aqui y ahora es que enseguida desconectas. La semana pasada fue un tiempo de ensueño... que no parece real. Y ahora no sé si amo, o solo soñé que amé. Pero lo que fuera, fue hermoso.
Lo malo de vivir en el aqui y ahora es que enseguida desconectas. La semana pasada fue un tiempo de ensueño... que no parece real. Y ahora no sé si amo, o solo soñé que amé. Pero lo que fuera, fue hermoso.
viernes, 19 de diciembre de 2014
Welcome to Paradise
Acabo de volver de mis vacaciones. Mentalmente, que no fisicamente, eso fue ayer. Hoy me he levantado en la residencia tras pasar unas cuantas horas delante del ordenador. Eso es una de las cosas que identifica que has vuelto a casa: pasas más tiempo delante del ordenador que de libros. También confieso que este blog es parte de eso, durante este viaje le fui infiel y me llevé un cuaderno de papel donde iba escribiendo. No quise acercarme a una pantalla en días y es algo de lo que estoy profundamente agradecido. Hay que desintoxicarse.
¿Y qué tengo para contar? Bueno, cinco o seis días en Bulgaria dan para mucho y para eso está el cuaderno. La conclusión que he sacado es que no estoy loco, no soy insoportable, no soy más raro que cualquiera de nosotros. No soy ni peor ni mejor que nadie, tengo gente que me quiere mucho y gente que no. He vuelto a encontrarme a mi mismo. Paseando solo por Europa, hablandole al mar, rezandole a las cosas pequeñitas, encontrandome a Dios en el sentido del humor de las cosas y de la gente. Me ha visitado la paz de los desconocidos, he sentido el frio en los huesos, he hablado de cosas interesantes, he debatido con pasión. Dios. He desesperado de encontrar el amor, y justo cuando he renunciado a él me ha mordido el tobillo. O en este caso, la nuca. Y todo parecía normal, todo era.. un poco lo de siempre. Hasta que llegó el avión y tuve que cambiar de marcha y hacerme a la habitación solitaria, a las conversaciones rituales. A la nada.
Aún así, ya no era la misma nada. Existen dos consecuencias de ver algo que te gusta, una, que comparas con lo que no y te jode, dos, que sabes lo que quieres y te empiezas a plantear como conseguirlo. Yo no soy demasiado dado a dedicarle tiempo a lo primero, eso no sirve para nada. Así que he sacado algunas conclusiones. Que quiero pasar tiempo con gente que suponga algo positivo en mi vida, que quiero minimizar el impacto de lo que no. Que realmente tengo todo lo necesario para ser un gran profesional y ser feliz, que lo unico que necesito es que las cosas salgan bien... y hacer porque sea así. Sobre todo, este viaje me ha dado un sorbo enorme de felicidad. Y quiero que ese sorbo siga.
sábado, 13 de diciembre de 2014
A punto
Estoy a horas de mi primer salto al vacío en algo más de un año. Y curiosamente no me siento asustado ni preocupado sino... indiferente. Debería hacer algo con ese bloqueo emocional mío. Quizás solo necesito sacar la cabeza de la armadura que me hice para aguantar estas semanas. Quizás tenga suerte y las cosas vayan un poquito a mejor. No sé. Vamos a esperar y confiar. Por una vez, no tengo ganas de que el tiempo pase rapido.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Una cierta ingenuidad
Uno precisa sufrir de una preocupante disociación de la realidad para imaginar que, en este mundo en que vivimos, uno establecerá relaciones en función de lo que es, en lugar de lo que aparenta.
Hoy he tenido un buen día. He hecho cosas en el trabajo y me he reido con la gente. He aprendido. Luego he ido a clase de ruso. También he aprendido. He jugado a muñequitos y, que cosa, también he aprendido (pero sobre todo me lo he pasado bien). Estoy cansado y mañana lo estaré más. Solo pido una cosa y no sé si la tendré, esperemos que me la den. Aún así, he perdido demasiado tiempo en metros, he comido solo, no he tenido una interacción humana de más de diez minutos y, durante la mitad del día, me he sentido disociado de mi realidad. Como si mi vida no fuera real, como si la viera a través de los ojos de otra persona. Absolutamente indiferente a mi exito o a mi fracaso. La semana que viene empezará mi primer proyecto personal de mochila solitaria en meses... puede que en años. No sé. Hay muchas expectativas pero siento como si pertenecieran a otra persona, me he liberado de la presión. Supongo que volverá enseguida. Yo he hecho todo lo que he podido para ser yo mismo... y he fracasado. Así que no le voy a dar más importancia. Que las cosas sean como tengan que ser.
Hoy también he pensado en el amor. Que cosa. Siento las cosas demasiado, frustrar tus emociones te hace vulnerable a ellas. He pensado en la idealización del amor y en el amor platónico. Que triste. El amor platónico me suena un poco a premio de consolación, a "al menos yo sé lo que siento". A hacerse trampas al solitario. El amor platónico es poner la esperanza en un futuro ideal que no se realizará. Yo, que soy una persona que evita las frustraciones por el simple metodo de vivir absolutamente en el presente y no plantearme ningún "qué pasaría si... " (o "what if" si nos ponemos anglosajones), no creo que haya sufrido amor platónico en años y años. En cambio, fijate tu, me he sorprendido encontrandome con una cierta ilusión hacia una persona a la que he renunciado conscientemente. Y no veo porqué. Que la mujer sea alta, guapa, rica y fiestera no es algo que me debería detener, ni intimidar. Soy demasiado idiota para eso. En cambio, me niego a mi mismo la posibilidad de intentar algo con ella algún día. El argumento es que tiene su vida... que yo no pinto nada en ella... que yo no rompo historias...
No mira. El argumento es que te montas demasiadas peliculas. Que necesitas que venga Aliusha u otra buena persona equivalente a darte dos bofetadas y ponerte en tu sitio. Y que, al igual que hace falta una gran imaginación para pensar que puedes relacionarte con alguien a un nivel profundo y "real", en virtud de que eres en lugar de en virtud de que aparentas, hace falta una gran imaginación para perder el tiempo fantaseando con posibles relaciones cuando hay tanto trabajo que hacer. Así que vive, viaja, escribe, sueña. Encuentrate a ti mismo. Pero recuerda siempre que, ni hay pez demasiado grande, ni hay ninguna historia que merezca la pena si no surge de si misma y por si misma.
Sobre responsabilidad
Hace un rato estaba intentando convencer a una colega, a la que hace años que no veo, que no se sienta en un compromiso a quedar conmigo solo porque visito su ciudad y su pais. Supongo que no me habré explicado bien - me pasa mucho cuando hablo con mujeres -. Pensando en eso, me di cuenta de que para mi la libertad es un concepto fundamental, soberano. Pero libertad entendida como responsable consciente. Ahí está la clave. Doy un valor superior a la conciencia propia, a las virtudes inherentes a un ser humano bien educado. Pienso que el respeto, asi como la responsabilidad, surgen de la exigencia personal, de la empatia y de la ambición de progresar y ser feliz. Y a su vez, de construir un entorno de progreso y felicidad, no entendiendo el progreso como acumulación sino como satisfacción.
¿Por qué ese acento en la responsabilidad? Por el sentido colectivo de la felicidad. Si entendemos que no somos granos de arena al viento, sino parte de una colectividad y que estamos ligados a un medio ambiente, tanto fisico como emocional, nuestra felicidad es parte indisoluble de dicho ambiente. La persona más feliz del mundo vive desdichada en un entorno hostil, sin satisfacer sus necesidades ni su potencialidad, mientras que el mayor amargado del mundo termina dando un paso al frente si su entorno le ofrece posibilidades. Pero para desarrollar nuestro entorno es necesario saber adaptarnos y es necesario empezar por conocernos. Así pues, la responsabilidad, de la cual surge el correcto concepto de libertad (una libertad "sostenible"), surge de la asunción de nuestros limites y el desarrollo de nuestras potencialidades, de la limitación de nuestro espacio y el cuidado de él. Del esfuerzo, en resumen, por ser la mejor versión posible de nosotros mismos. Y una vez desarrollemos ese cuerpo de virtudes en torno a las cuales estructuramos nuestro mundo, solo necesitamos construir un entorno en el que esas virtudes encajen y crezcan. El crecimiento es un proceso de retroalimentación, un ciclo. Y si queremos ser felices, debemos asumir nuestra parte de impulso y nuestra parte de recepción.
¿Por qué ese acento en la responsabilidad? Por el sentido colectivo de la felicidad. Si entendemos que no somos granos de arena al viento, sino parte de una colectividad y que estamos ligados a un medio ambiente, tanto fisico como emocional, nuestra felicidad es parte indisoluble de dicho ambiente. La persona más feliz del mundo vive desdichada en un entorno hostil, sin satisfacer sus necesidades ni su potencialidad, mientras que el mayor amargado del mundo termina dando un paso al frente si su entorno le ofrece posibilidades. Pero para desarrollar nuestro entorno es necesario saber adaptarnos y es necesario empezar por conocernos. Así pues, la responsabilidad, de la cual surge el correcto concepto de libertad (una libertad "sostenible"), surge de la asunción de nuestros limites y el desarrollo de nuestras potencialidades, de la limitación de nuestro espacio y el cuidado de él. Del esfuerzo, en resumen, por ser la mejor versión posible de nosotros mismos. Y una vez desarrollemos ese cuerpo de virtudes en torno a las cuales estructuramos nuestro mundo, solo necesitamos construir un entorno en el que esas virtudes encajen y crezcan. El crecimiento es un proceso de retroalimentación, un ciclo. Y si queremos ser felices, debemos asumir nuestra parte de impulso y nuestra parte de recepción.
lunes, 8 de diciembre de 2014
while the pages burn
Son las 7 de la mañana de un dia festivo y la ciudad de Cadiz duerme profundamente. Me deslizo entre sus calles, una sombra entre tantas, camino de la estación que me alejará del mar, de los gritos, del viento que no cesa. Dejo atrás la luz del pasillo, el pijama de franela, los filetes de pollo de la jefa. Dejo atrás la familia. Y recuerdo.
Hace años llegué a un callejón sin salida. No podía seguir dedicado a Karen y a Jose, entre otras cosas porque Karen así no me quería y el reloj, tic tac, me metía prisa. Así que dejé todo y encontré un trabajo que era más que un trabajo. E hice mi vida alrededor de él.
Eso tenía una serie de problemas, claro. El principal de horario y de dedicación. Nunca más volví a tener una pareja 'de verdad'. En casa de mi family me volví un extraño. Y cuando llegaban las navidades viajaba, en parte buscando algo y mirando hacia delante, en parte huyendo de algo y no mirando hacia atrás.
Ha pasado bastante tiempo y bastantes cosas. El trabajo, ese trabajo al que tanto quise, me está haciendo mucho daño. Y ahora, cuando el facebook se llena de fotos de cenas de empresa, de comidas familiares, de encuentros de amigos, yo me veo sorprendido. En que momento me volví huerfano? Y busco una salida, mientras las paginas arden.
sábado, 6 de diciembre de 2014
Banderas gemelas
Acabo de pasar por enfrente del chino que hay delante de casa de mi madre. Hoy, día de la constitución española, hay dos banderas colgadas en la puerta, una china y una española. Me parece bonito. Un barco, cuando entra en puerto extranjero, mantiene su bandera nacional izada pero a la vez iza la del pais anfritrión. Es una forma de reconocimiento, de agradecimiento, por permitirte participar de una comunidad que no es la tuya, a la vez que mantienes tu identidad. Me parece respetuoso y agradable.
Ojo, el nacionalismo me parece una enfermedad mental. Y aclaro que, opuesto al nacionalismo periferico, existe un nacionalismo "central". Ese que dice que trata a los catalanes como si fueran extranjeros pero se ofende de que quieran independizarse. Tanto uno como otro me parece un atraso social, un acento en el "nosotros contra ellos" que solo separa, en lugar de integrar. Por eso, y porque me considero bastante sensible a las cuestiones identitarias, me gusta encontrarme una bandera al lado de la otra. Porque los vecinos de mi madre no dejan de ser chinos -solo hay que verles la cara para darse cuenta-, pero sus hijos hablan como gente de Cádiz y son tan gaditanos como puedo serlo yo. Y ellos no dejan de ser chinos, pero pueden sentirse (y es bueno que se sientan) españoles. Y si realmente queremos vivir en una comunidad -que americano suena esto- donde quepa todo el mundo, tenemos que hacer que se sientan comodos y que quieran ser parte del grupo. Sea este un barrio, una ciudad, una nación o una cultura. Cualquier persona que se sienta querida y util, o es muy rara, o se integra. Y si vamos a vivir juntos, al menos llevemonos bien y trabajemos por objetivos comunes.
Es una tonteria, pero me ha alegrado ver esas dos banderas hoy.
viernes, 5 de diciembre de 2014
La naturaleza transitiva de la realidad.
Las cosas son porque eligen ser, o porque siempre han sido y mantienen su inercia? Es la realidad una evolucion progresiva o un espasmodico salto adelante tras otro? En algún momento de nuestra historia, la ciencia como religión nos hizo creer que la vida son matemáticas y eliminó el factor caótico y aleatorio de la religión, los mitos, los dioses y sus caprichos casi humanos, el clima. En algún momento de nuestra historia hemos asumido el paradigma de que las sociedades siempre crecen hasta que se estancan, que las relaciones siempre mejoran hasta que mueren, que las cosas funcionan hasta que se estropean. ¿Es realmente así? ¿No existen cosas que se estropean y luego se arreglan, fuerzas que escapan a nuestro control, elementos aleatorios? ¿Existe una respuesta clara para esta pregunta?
Las cosas son y están. Pero... ¿Están porqué son o son porqué están? De la respuesta a esta pregunta sabremos más sobre como pensamos que sobre como existimos. Porque la realidad no tiene un enfoque unico. Si toda la humanidad se apagara, de repente, en un fogonazo, ¿seguiría existiendo realidad? ¿Importa, si no somos capaces de percibirla?
Cada uno tiene su propia respuesta a esta pregunta, claro. Y algunos asumen su respuesta como absoluta. Yo, por mi parte, prefiero dejar que la vida me sorprenda y estar abierto a alternativas. Y a vuestras respuestas.
Las cosas son y están. Pero... ¿Están porqué son o son porqué están? De la respuesta a esta pregunta sabremos más sobre como pensamos que sobre como existimos. Porque la realidad no tiene un enfoque unico. Si toda la humanidad se apagara, de repente, en un fogonazo, ¿seguiría existiendo realidad? ¿Importa, si no somos capaces de percibirla?
Cada uno tiene su propia respuesta a esta pregunta, claro. Y algunos asumen su respuesta como absoluta. Yo, por mi parte, prefiero dejar que la vida me sorprenda y estar abierto a alternativas. Y a vuestras respuestas.
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