miércoles, 10 de diciembre de 2014
Una cierta ingenuidad
Uno precisa sufrir de una preocupante disociación de la realidad para imaginar que, en este mundo en que vivimos, uno establecerá relaciones en función de lo que es, en lugar de lo que aparenta.
Hoy he tenido un buen día. He hecho cosas en el trabajo y me he reido con la gente. He aprendido. Luego he ido a clase de ruso. También he aprendido. He jugado a muñequitos y, que cosa, también he aprendido (pero sobre todo me lo he pasado bien). Estoy cansado y mañana lo estaré más. Solo pido una cosa y no sé si la tendré, esperemos que me la den. Aún así, he perdido demasiado tiempo en metros, he comido solo, no he tenido una interacción humana de más de diez minutos y, durante la mitad del día, me he sentido disociado de mi realidad. Como si mi vida no fuera real, como si la viera a través de los ojos de otra persona. Absolutamente indiferente a mi exito o a mi fracaso. La semana que viene empezará mi primer proyecto personal de mochila solitaria en meses... puede que en años. No sé. Hay muchas expectativas pero siento como si pertenecieran a otra persona, me he liberado de la presión. Supongo que volverá enseguida. Yo he hecho todo lo que he podido para ser yo mismo... y he fracasado. Así que no le voy a dar más importancia. Que las cosas sean como tengan que ser.
Hoy también he pensado en el amor. Que cosa. Siento las cosas demasiado, frustrar tus emociones te hace vulnerable a ellas. He pensado en la idealización del amor y en el amor platónico. Que triste. El amor platónico me suena un poco a premio de consolación, a "al menos yo sé lo que siento". A hacerse trampas al solitario. El amor platónico es poner la esperanza en un futuro ideal que no se realizará. Yo, que soy una persona que evita las frustraciones por el simple metodo de vivir absolutamente en el presente y no plantearme ningún "qué pasaría si... " (o "what if" si nos ponemos anglosajones), no creo que haya sufrido amor platónico en años y años. En cambio, fijate tu, me he sorprendido encontrandome con una cierta ilusión hacia una persona a la que he renunciado conscientemente. Y no veo porqué. Que la mujer sea alta, guapa, rica y fiestera no es algo que me debería detener, ni intimidar. Soy demasiado idiota para eso. En cambio, me niego a mi mismo la posibilidad de intentar algo con ella algún día. El argumento es que tiene su vida... que yo no pinto nada en ella... que yo no rompo historias...
No mira. El argumento es que te montas demasiadas peliculas. Que necesitas que venga Aliusha u otra buena persona equivalente a darte dos bofetadas y ponerte en tu sitio. Y que, al igual que hace falta una gran imaginación para pensar que puedes relacionarte con alguien a un nivel profundo y "real", en virtud de que eres en lugar de en virtud de que aparentas, hace falta una gran imaginación para perder el tiempo fantaseando con posibles relaciones cuando hay tanto trabajo que hacer. Así que vive, viaja, escribe, sueña. Encuentrate a ti mismo. Pero recuerda siempre que, ni hay pez demasiado grande, ni hay ninguna historia que merezca la pena si no surge de si misma y por si misma.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario