jueves, 25 de diciembre de 2014

La sencillez de las matematicas


La mayoria de los que me conocéis sabéis que soy un tío de letras. Me encanta leer, me gusta buscarle tres pies al gato, me gustan las preguntas y los porqués y que nada sea lo que parece (excepto con algunas cosas, que son como son y punto). Supongo que uno de mis encantos, de esos de niño que decía una amiga el otro día, es mi capacidad para buscarle algo bueno a todo. Y no soy de esas personas que necesitan desacreditar algo para afirmar que otra cosa es positiva, mania de andar comparando y justificando siempre. Las matemáticas me gustan por lo que tienen de concentración, por esa capacidad para dejar el mundo fuera. Me he dado cuenta de que, al igual que necesito un periodo expansivo en el que viajo, conozco gente, leo y reflexiono, necesito un periodo introspectivo, de sentarme en una mesa a pintar, a jugar videojuegos... a hacer algo que me exija concentrarme al cien por cien y deje fuera todo lo demás, me agote y me permita dormir. No es tiempo perdido, es tiepmo de equilibrio. Y las matematicas son algo así. Segun me contaba mi madre, mi abuelo llevaba una cuerda en el bolsillo para ponerse a hacer nudos cuando estaba nervioso. Focalizar. Esa es la clave. Encontrar como expulsar las emociones de ti y convertirte en un sistema que funciona, a pesar de si mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario