lunes, 8 de diciembre de 2014
while the pages burn
Son las 7 de la mañana de un dia festivo y la ciudad de Cadiz duerme profundamente. Me deslizo entre sus calles, una sombra entre tantas, camino de la estación que me alejará del mar, de los gritos, del viento que no cesa. Dejo atrás la luz del pasillo, el pijama de franela, los filetes de pollo de la jefa. Dejo atrás la familia. Y recuerdo.
Hace años llegué a un callejón sin salida. No podía seguir dedicado a Karen y a Jose, entre otras cosas porque Karen así no me quería y el reloj, tic tac, me metía prisa. Así que dejé todo y encontré un trabajo que era más que un trabajo. E hice mi vida alrededor de él.
Eso tenía una serie de problemas, claro. El principal de horario y de dedicación. Nunca más volví a tener una pareja 'de verdad'. En casa de mi family me volví un extraño. Y cuando llegaban las navidades viajaba, en parte buscando algo y mirando hacia delante, en parte huyendo de algo y no mirando hacia atrás.
Ha pasado bastante tiempo y bastantes cosas. El trabajo, ese trabajo al que tanto quise, me está haciendo mucho daño. Y ahora, cuando el facebook se llena de fotos de cenas de empresa, de comidas familiares, de encuentros de amigos, yo me veo sorprendido. En que momento me volví huerfano? Y busco una salida, mientras las paginas arden.
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