sábado, 6 de diciembre de 2014

Banderas gemelas


Acabo de pasar por enfrente del chino que hay delante de casa de mi madre. Hoy, día de la constitución española, hay dos banderas colgadas en la puerta, una china y una española. Me parece bonito. Un barco, cuando entra en puerto extranjero, mantiene su bandera nacional izada pero a la vez iza la del pais anfritrión. Es una forma de reconocimiento, de agradecimiento, por permitirte participar de una comunidad que no es la tuya, a la vez que mantienes tu identidad. Me parece respetuoso y agradable.
Ojo, el nacionalismo me parece una enfermedad mental. Y aclaro que, opuesto al nacionalismo periferico, existe un nacionalismo "central". Ese que dice que trata a los catalanes como si fueran extranjeros pero se ofende de que quieran independizarse. Tanto uno como otro me parece un atraso social, un acento en el "nosotros contra ellos" que solo separa, en lugar de integrar. Por eso, y porque me considero bastante sensible a las cuestiones identitarias, me gusta encontrarme una bandera al lado de la otra. Porque los vecinos de mi madre no dejan de ser chinos -solo hay que verles la cara para darse cuenta-, pero sus hijos hablan como gente de Cádiz y son tan gaditanos como puedo serlo yo. Y ellos no dejan de ser chinos, pero pueden sentirse (y es bueno que se sientan) españoles. Y si realmente queremos vivir en una comunidad -que americano suena esto- donde quepa todo el mundo, tenemos que hacer que se sientan comodos y que quieran ser parte del grupo. Sea este un barrio, una ciudad, una nación o una cultura. Cualquier persona que se sienta querida y util, o es muy rara, o se integra. Y si vamos a vivir juntos, al menos llevemonos bien y trabajemos por objetivos comunes.
Es una tonteria, pero me ha alegrado ver esas dos banderas hoy.

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