domingo, 31 de mayo de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (IX)
Ya casi hago un mes aquí y not bad. Turning blues. Este fin de semana he ido a Brighton a visitar a mi psycho y sus colegas. Ha sido todo un cambio, la verdad. Salir de aquí, cogerse un tren, volver a ver el mar. Caminar junto a la playa, ver el parque de atracciones sobre el agua, dormir en una cama comoda, cogerse un coche y ver castillos, ir al museo naval... un fin de semana completisimo. Hemos estado en Arundel, con su nombre de elfo y su castillo, en Chichester, en Lewes. Hemos hablado de todo, me he reido mucho, he aprendido un montón. He visto tías buenas por primera vez desde que he venido aquí.
No sé. También he escrito un cacho de una carta, he leido mucho, he filosofado bastante. He tenido tiempo para todo. Aquí en cierto sentido todo es diferente, el tiempo, la comida, el espacio. Decía un colega que no sabe cuanto tiempo puede uno ver cielos grises y calles grises antes de que la cara se le ponga gris. Tiene su cierto sentido. Pero a la vez, existe una cierta belleza poetica. Me ha gustado mucho el museo naval, está muy bien hecho. Aquí realmente saben como cuidar su historia y su cultura y es algo que hay que respetar. Ahora tengo que recuperar el ritmo de vida: lavar ropa, planchar, afeitarme, adelantar trabajo. Volver un poco a un ritmo "domestico". El fin de semana que viene toca más de Londres, más de dungeons, más turismo, más escuchar la BBC, más "any points on the floor?", más adelantar powerpoints, más trabajar con estadisticas. No está mal. He recuperado fuerzas para otros días más, aunque el cielo sea gris y la calle sea gris.
Un abrazo gente. Siento que mi vida está un poco en pausa, pero eso no tiene porqué ser algo malo.
¿ Rebeldia o cuestionamiento?
Hace tiempo una psicologa me diagnosticó, en base a un cuestionario, que yo me rebelaba contra la autoridad y el orden establecido. Es una cuestión interesante. Con trece años, la ideología anarquista me fascinaba. Pero también me gustaba la musica electrónica.
Existe una clave que la psicologa no supo apreciar en ese momento, pero que es parte de mi personalidad. La rebelión contra la autoridad incluye una duda sobre el origen de dicha autoridad, que en mi caso no existe. Yo no dudo de la posición de una autoridad para dar ordenes e instrucciones. Lo que hago es cuestionar el sentido de dichas ordenes e instrucciones de forma instintiva, no como resistencia a dicha autoridad sino como refuerzo de la misma.
¿Y eso como puede ser? Se preguntarán ustedes. Es muy sencillo. Si una autoridad sabe que sus instrucciones van a ser cuestionadas, está obligada a dar instrucciones de calidad. Toda medida de auditoria tiende -o debería tender- a mejorar la calidad final.
No me gusta hablar en estos terminos tan mercadotecnicos, pero la realidad es tan simple como esa. Un "¿por qué? no es señal de Caos, sino de busqueda de excelencia. Cuando uno comprende el motivo detrás de un plan y lo comparte (como casi siempre es el caso, por lealtad hacia la empresa/mando/jefe/algo), uno siempre da un poquito más, sabe como ajustarse, busca como mejorarlo. Deja de ser "apretar este tornillo" para ser "hacer mi parte del coche lo mejor posible", lo cual a su vez es inspirador para los compañeros.
Creo que todo sistema necesita un elemento de cuestionamiento. Y que dicho elemento es algo positivo y sano, aunque estemos acostumbrados a pensar en terminos de blanco o negro y de obediencia ciega o rebeldia abierta.Y también creo que está bien que dejemos de temer solo lo que nos digan de arriba, y preocuparnos también de lo que nos puedan decir de abajo. Así esto realmente funcionará.
miércoles, 27 de mayo de 2015
Unas notas sobre colonialismo
Desde que estoy aquí arriba tengo la costumbre de ver la tele. Cuando viajo por el mundo lo hago mucho, es de las mejores maneras de aprender idiomas, usos y costumbres. Da la casualidad, además, de que la BBC es una televisión buenisima y que tanto los programas de humor, como las noticias, como los documentales son exquisitos. Así que de categoria.
Solo que ayer me cogió un poco con el pie cambiado. Echaban un documental sobre un cocinero británico que se iba a Argentina y el colega se quedaba algo chafado cuando veía los criaderos industriales de ganado. El hombre tenía la imagen mental de las Pampas, los jinetes gauchos, las manadas de vacas semisalvajes como en el Oeste... y todo eso está muy bonito, pero no da el dinero que da una buena fabrica de carne.
Es que es un rasgo casi general del ser humano. Para que ser rico tenga gracia, tiene que haber pobres. O mejor dicho, tiene que haberlos aún más pobres. Para poder soportar tu trabajo de ocho horas sentado, tu clima de mierda, tu mujer fea... tienes que fantasear con otro lugar, donde los hombres son libres, las mujeres guapas y la carne tierna. Cuando en esos sitios lo que hay es hambre, lucha por sobrevivir y ganas de tener un Iphone. O a ver si nos creemos que la gente se tira contra los tanques porque están muy contentos de como viven. Pero, y esto sobre todo se da mucho en las culturas occidentales, la idea del "primitivo romantico" es recurrente. Da igual que vayan a España y esperen encontrarse gente vestida de torero por la calle o a Argentina buscando gauchos, el problema que tienen aquí es la mentalidad, tan occidental y cosmopolita, de que la unica cultura "real" es la propia y el resto del mundo es una especie de parque de atracciones cultural, con esos indigenas tan curiosos a los que vas a visitar, te echas una foto y te vuelves a "la civilización". Y uno de los efectos colaterales de la globalización es que, con internet, todo el que quiere lee, y viaja, y estudia, y se forma. Y uno descubre que, oye, criar gallinas como lo han hecho tus abuelos está bien, pero que si quieres venderle gallinas a los chinos, que están que se mueren por el pollo con almendras, tienes que producir gallinas como los chinos. Este es un mercado global y un mundo global, y los parques de atracciones culturales son los que nos hacemos nosotros, porque elegimos irnos a vivir al monte mejor que seguir tragando humo en ciudades, trabajando ocho horas y viviendo vidas que no nos gustan. Pero lo hacemos con una conexión a internet, o con nuestros amigos, o con un billete de vuelta a "la civilización". Y ese paternalismo de andar por casa, del europeo que mira por encima del hombro al resto del mundo, haría ud bastante bien en guardarselo, compañero. A ver si se cree que la Historia, con mayusculas, empezó con Nelsón.
martes, 26 de mayo de 2015
Sobre frustraciones
Una de las momentos más importantes en la vida de todo niño es la negación. Cuando aprendes que, oye, hay cosas que no. Ese momento, y tu actitud respecto a ese momento, va a condicionar toda tu vida.
Yo reconozco que lo llevé muy mal. De pequeño no quería asumir que hay cosas que no se pueden, y no se pueden. Siempre he sido muy rebelde. Quizás por eso, cuando nació mi hermano no quise asumir que nunca podría andar. Que no jugaría al futbol, montaría en bicicleta, tendría una novia, se pelearía a la salida del colegio. Eso me rompió por dentro. Yo había nacido para pelear, para superar lo imposible. No concebía el "no", porque en mi mundo no existía.
Pero hay cosas que te superan. Así que tuve que dar un rodeo. Si mi hermano no podía andar, entonces haremos como si andar no existiera. Esa posibilidad nunca se planteó. Somos como somos y frustrarse chocandose contra una pared es una perdida de tiempo. Hagamos algo constructivo, como empujar la silla de ruedas con una mano mientras paseamos. Saltemos en la cama mientras te sostengo, juguemos al ordenador sentado en mis rodillas, bailemos como locos. Mi mente pone una puerta al mundo real y, de aquí para adentro, mando yo. Y yo digo que este es tu castillo.
Si hay algo que hemos aprendido los españoles a lo largo de una historia llena de desastres, es a hacer de la necesidad virtud. Me encanta ese refran. Porque, bueno, a veces uno no puede elegir lo que le toca. Pero sí puede elegir como se lo toma. Yo quería un hermano, y no iba a dejar que nada en el mundo me privara del orgullo de compartir con él. Así que aprendí a poner puertas que la vida no atravesaba. Una de sus profesoras decía, cuando murió, que hicimos que su vida fuera fantastica. Lo hicimos. Sin importar lo que nos dejamos de nosotros por el camino. Y volvería a hacerlo, una y mil veces. Es de lo que más orgulloso me siento en mi vida.
Pero claro, algunas cosas te hacen. Y la habilidad para poner puertas y dejar el mundo fuera sigue ahí. Ayer tuve un sueño inquietante. Me pregunté, a la edad que tengo... ¿llegaré a tener hijos algún día? No es algo que me agobie especialmente, pero me gustaría dejar algo. O sea, estaría guapo. Pero como decía el Buda, si no me dura una novia dos meses, difícil lo tengo. Aunque eso era otra epoca. Ahora ni eso. Todas me quieren como amigo, o están a seis mil kilometros. Y algunas además están locas. Así que pues bueno, pues vale, pues me alegro. En Madrid me dolía menos. Tenía muñequitos, y colegas, y a veces cogía un tren y me daba el sol. Aquí duele un poquito más y vuelvo un poco a la situación de Ferrol. Pero si algo he aprendido, es que cuando uno va al supermercado con hambre siempre termina llevandose cosas que no le hacen falta. Así que vamos a recoger lo conseguido, vamos a consolidar lo que tenemos y vamos a, de aquí para adentro, mandar yo. Que es la unica forma de construir esa historia que, el día que me vaya al otro lado y vuelva a ver al piltrafilla, estaré deseando contarle. Con la cabeza tan alta como solo sabe tenerla un español de bien. Mal que nos pese.
sábado, 23 de mayo de 2015
Un comentario sobre libertad de expresión
No soy muy dado a predicar. Cada cual es libre de opinar lo que le dé la gana y defenderlo con mayor o menor vehemencia. Libreme Dios de sacar "El Manual del Hobbit Ario para la Vida", porque basicamente serían tres paginas. Voy improvisando sobre la marcha.
Pero quizás desde esa perspectiva de "no predicación" sea el mejor lugar para predicar. El miercoles leí en facebook que habían detenido a una veintena de personas por apologia del terrorismo, entre ellos al cantante de Def con Dos. Llevo escuchando ese grupo desde que era un pibe y reconozco que me gustan incluso más las letras que la musica. Temas como "fin de siglo", "trabajando para dios", "yo quemé el liceo", "panico a una muerte ridicula" son parte de mi vida. Los tuits del delito, donde dice cosas como "A Ortega Lara habría que secuestrarlo ahora", si bien no son agradables, tampoco me parece que sean un delito. Hace años ya que Soziedad Alkoholica tiene problemas para tocar en determinados sitios de España. Def con Dos ahora también. La Polla Records hace tiempo que se disolvieron, pero si hoy en día existieran seguramente también las tendrían.
Resumiendo, que los grupos que me gustaban de pibe, esos grupos que contradecían todo, que preguntaban "¿y por qué?" y daban respuestas originales, la satira entendida como señalar al poder y reirse de él, está acorralada. Pero es una cuestión cultural. Hace unas semanas discutía con un colega que me decía que la libertad de expresión está bien, pero que hay cosas que deberían limitarse. Y yo le argumentaba que precisamente para eso existen los usos sociales. No hace falta una ley que prohiba poner pornografia a la hora de comer, ya la sociedad se encarga de censurar determinados comportamientos y actitudes por considerarlos escandalosos. Pero precisamente la clave de la libertad de expresión es la garantia de cuestionamiento, que es uno de los principios fundamentales de la democracia. Decía Churchill que la obligación de un patriota es hablar bien de su gobierno en el extranjero y mal de él cuando esté en casa. ¿Y por qué? Porque si uno quiere que las cosas funcionen tiene que estar abierto a criticas, dispuesto a escuchar y rebatir, vigilante. Lo contrario, el ponerse orejeras y no querer ver ni escuchar cosas desagradables, lo unico que hace es dejarnos donde estamos. Si apagas la alarma no te dolerá la cabeza, pero puede que cuando la casa esté ardiendo ya sea demasiado tarde. Para eso existen las alarmas, y la libertad de expresión es la alarma del Estado.
Legalmente, no sé hasta que punto la apologia del terrorismo no es un delito atacable desde la libertad de expresión contenida en la Constitución. Hasta ahora yo siempre lo había visto como algo natural. Defender a un enemigo del Estado es un delito, al igual que el sol se pone por occidente y la paella con limón está más rica. Cosas naturales. Pero ahora me pregunto que es "defender a un enemigo del Estado". Y ojo, no estoy haciendo demagogia, no es una pregunta al aire. Todo delito debe estar tipificado. Detener a alguien por "algo" no vale. Tiene que haber un sitio donde esté escrito exactamente que es el delito y esa persona tiene que estar haciendo justo eso. Entiendo que existe un delito de amenazas (aunque si no recuerdo mal, para ser imputable tienes que poder cumplirla. Si yo amenazo a un tío con matarle las ovejas y no tengo forma de hacerlo -porque no tiene ovejas, por ejemplo- , entonces la amenaza no es valida), que sería apologia del terrorismo cuando dichas amenazas tengan un trasfondo terrorista. Que dar información que facilite la consecución de atentados es apologia. Que las loas a terroristas es apologia. Pero todas esas son cosas muy concretas realizadas en un determinado entorno. El caso de Def con Dos no me parece, legalmente, que tenga mucho soporte. Por esa misma regla de tres, todo el que diga en un bar "mala puñalá le den al guardia civil que me puso esta multa" está atentando contra la seguridad del Estado y aquí habría que hablar de proporcionalidad. Porque las leyes no son una cuestión de opinión, sino son un tema tecnico que debe ser tratado como tal. La libertad de expresión consiste en que todas las opiniones tienen derecho a ser emitidas, pero no todas tienen que ser respetadas, y en tema de Derecho la mayoria de los que opinamos lo hacemos sin tener muy claro donde nos estamos metiendo.
¿Mi conclusión? Estoy muy apenado por lo que esto transmite culturalmente. Una sociedad que tiene la conciencia tranquila no debería preocuparse de decir o dejar de decir, debería de tener más claro que cosas merece la pena defender y porqué y, sobre todo, debería mostrar más respeto por si misma. Una sociedad madura cuida de sus bufones, porque son los que señalan donde está el agujero en el traje del rey. El comunicado del cantante de Def con Dos dice mucho más claro que yo lo que pensar sobre este tema. Yo solo quiero aportar que, desde mi punto de vista, se nos está yendo de las manos nuestra capacidad para gestionarnos. Son cuarenta años de democracia y aún nos estamos preguntando como va eso de la libertad de expresión. Malo.
Un hobbit ario en Inglaterra (VIII)
El international evening pasó y aquí quedé yo. Bueno, no exactamente así. La verdad que reconozco que estaba algo nervioso. El international evening es un rollo "fiesta de las naciones" aquí. Cada país pone su puesto y trae comida y bebida tipica. Yo soy el último mono español y hay un montón de oficiales gordos, pero la gente es encantadora. Viene bien porque es un cambio con respecto a la rutina, pero no deja de ser una fiesta de oficiales para oficiales.
Aún así, yo me las apañé para acabar borracho como una rata, según me cuentan vomitarle encima a un colega y venirme a la habitación. A seguir vomitando sobre moqueta. Así que mi cuarto es, basicamente, inhabitable hasta el martes que vengan a limpiar. Antes pasaré por el supermercado a por algún remedio de emergencia, porque aquí no se puede estar.
¿Y qué tal estoy? Pues bueno. La gente a la que le cuento esto comenta que estoy en un Erasmus para treintañeros. Podría ser así, si hubiera más treintañeros. Aquí la media de edad está más cerca de los cuarenta-cincuenta, la gente tiene niños, casas... es otra historia. Yo reconozco que tampoco hago por meterme en el grupo. Cuando vine aquí estaba algo acojonado por lo que me iba a encontrar, pero me ha pasado todo lo contrario que en el EMA, trabajo con una veterana que es un encanto, que te enseña y te apoya. También me han explicado muy bien como funciona todo y mi trabajo es valorado. Es facil sentirse parte del equipo aquí y tu trabajo tiene resultados en el mundo real. Solo que, hombre, se echan de menos los colegas frikis, compartir aficiones, tener una cocina y un baño, que te dé el sol de vez en cuando. Sé que parece que siempre me estoy quejando, porque aunque estoy de maravilla y esta es una gran experiencia, siempre tiene que haber un pero. En mi caso se llama soledad, pero se va llevando con los otros suboficiales de aquí, que son gente muy maja. Está Paul, un alemán que corre a morir, la francesa, un checo que es un tío genial, un italiano... todo el mundo es agradable e intenta aprovechar los ratitos para reirse, contar historias, aprender. Todos somos conscientes de que esto es un regalo y tenemos que aprovecharlo.
Voy a sobarlo. Mañana voy a Londres a ver el Imperial War Museum, a comer algo y a intentar jugar a dungeons and dragons. Deseadme suerte.
martes, 19 de mayo de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (VII)
Esta está siendo una semana curiosa. Ya voy cogiendole un poco el rollo a lo que hago y me permito algunas sobradeces, aunque siguen pasando cosas rarisimas. También bromeo un poco con la gente y voy soltandome. Sobre todo con mi compi de curro, que es un encanto de mujer. El caso es que hoy me he enterado que Dragan se va.
¿Qué Dragan se va? ¡Un momento! Me lo he encontrado ahora en la puerta de la residencia y le he preguntado que cuando pensaba avisarlo. Este viernes a ver si podemos hacer una fiesta. Me gustaría darle pasta para que pueda invitar a la primera. Dragan es un tío genial, uno de esos seres humanos que te llenan. Siempre tiene una sonrisa para todo el mundo, una broma... es un tío que las ha pasado putas. Se le nota en la cara, en el andar tranquilo y pasota. Dimitri contaba que la primera guerra de los balcanes le cogió con dieciocho años y vio pasar un tomahawk por encima suya y reventar un edificio. No sé si será verdad, suena un poco fantasioso pero no imposible. Y aunque no haya pasado por eso, en la cara tiene escrito que le han pasado cosas. Por lo que me contó tiene dos chiquillas y vive aquí con unos mil euros al mes. Dimitri me pidió que le pasara los tickets de la comida, que a él se los devolvían y siempre que puedo lo hago. Pero lo hago sin que nadie se dé cuenta y sin mirar, porque él dice que no me moleste y no es una persona a la que uno pueda darle limosna. Aparte que yo nunca daría limosna.
El caso, que le he comentado de organizar una cena el viernes y a ver si consigo liarlo para que me deje invitarle. Es un tío genial, que me ha hecho sentir super comodo aquí y se merece una despedida en condiciones. El jueves hay International Evening, comidas del mundo, a ver que tal va eso. Y ya estamos a mitad de la semana :-) Haciendo planes para el finde, escuchando musica, haciendo transferencias, organizandome. Contento. A ver si todo sigue así.
Viviendo Historia
Hoy he salido de currar, he llegado a la habitación, me he dado una ducha y he puesto la tele. Y estaban diciendo eso "hoy la historia tiene lugar". Y yo pensando "a ver con que chorrada me salen". Pero esto no es la televisión española y aquí no es historia que el Madrid juegue contra el Bará.
Ha salido el Principe de Gales dandole la mano al líder del Sinn Fein, Gerry Adams. Como detalles "casuales", comentar que el Ira mató al tío abuelo del Principe de Gales, así como a un chaval de catorce años ahijado suyo en el mismo pueblo donde se dieron la mano. Principe de Gales que, como jefe de los paracas britanicos es responsable del asesinato de trece civiles durante la marcha del domingo sangriento. O sea, que había mucha, y muy personal, mala sangre de por medio. Y así y todo esta gente se dieron la mano. No se dieron dos besitos en la boca y hablaron de lo mucho que se querían: Adams dijo que esperaba que hubiera paz y que la paz durara, Carlos dijo que Irlanda era un lugar magico que aportaba mucho al mundo.
Ayer leí un artículo sobre un sikh que, viendo a un chico herido, rompió un tabú enorme de su religión al quitarse el turbante para taponarle una herida y salvarle la vida. Hoy veo esto. A diferente escala, todo es lo mismo: gente que intenta hacer del mundo un lugar mejor, aunque a ellos personalmente les gustaría otra cosa. Gente que pone por delante el interés de otro, o de otros, del de uno mismo. Me parece inspirador, me gusta creer que dentro de cada uno de nosotros existe ese potencial para hacer del mundo un lugar mejor, a poco que seamos nosotros mismos y escuchemos a esa personita que tenemos dentro, ese niño que vé a otro niño y le da un poco de su bocata, porque compartiendo somos más.
No sé. Dentro del esquema personal, esta mañana mismo estaba rajando de Nelson y del concepto de historia que tienen los britanicos. Pero no me importaría ver a gente en mi pais haciendo eso, dandose la mano, quitandose el turbante para ayudar a un niño o, en general, siendo un poco menos egoistas, miserables y hambrientos. Quiero historias inspiradoras y estoy seguro de que las hay, en vez de tanta pelea por las elecciones, tanto dejar al de enfrente ciego aunque yo me quede tuerto, tanta miseria. Quiero vivir historia y quiero sentir orgullo. Como hoy.
domingo, 17 de mayo de 2015
Un hobbit ario en Londres
Pues sí, el gran día llegó. El aquí presente se levantó "temprano", pasó por el trabajo a arreglar un par de cosas, cogió la mochila y se fue para el metro, camino de Londres. Con un papelito donde indicaban direcciones y algo de respeto por el viaje. Primer desafio, como llegar allí. Fue menos difícil de lo que esperaba, aunque los metros aquí son una pequeña aventura, dado que en el mismo anden paran distintas lineas y dentro de la misma linea, a veces con distintos destinos. Al final, prueba superada, llegamos a la parada de Westminster Abbey. Tres pisos hacia arriba, dieciocho salidas de metro, todo de gente hasta la gola... ¿qué hacemos ahora?
Ok, por aquí mismo. Salgo, miro a izquierda y derecha y ahí está el Big Ben. Guay. Afirmar y reforzar, estamos en el sitio. Es más grande de lo que pensaba, que guapo. Coches por todos lados, gente a morir, el parlamento, la abadia, la calle del Parlamento... ¿a donde voy?
Primero, suave. Vamos a dar una vueltecita despacito y hacernos una composición de lugar. Y a medida que uno va andando se da cuenta de que no hay tanta gente... de que el trafico es el normal... de que hay muchas cosas curiosas para ver... y de que no hay maldita la prisa. Así que en un ratito me paseo por delante de la Abadia, miro los edificios de la calle del Parlamento, paso por delante del antiguo gabinete de guerra, de la Horse Guard, me acerco a ver la columna de Nelson (que es enorme, maldito!)... hay tanta historia a mi alrededor. Y yo me siento muy yo, muy "caballero español del siglo xvi". Me falta la ropera y esa perilla de mosquetero que tanto echo de menos.
Hay mucha historia, pero también mucha vida y es muy comodo de pasear. Hay teatros, tiendas, espectaculos callejeros. Hay montones de turistas, pero una vez sales de la zona "tipica" hay mucho para ver sin prisa. Voy a St James Park y está todo como la semana pasada para el desfile del día de la victoria. Hay banderas britanicas por todas partes. Buckhingham Palace está ahí para verlo, en medio de una de esas rotondas que van al revés. Voy al Soho y compro unos dados de rol. El inglés de aquí sigue resultandome imposible de entender, pero la educación es universal y la gente es encantadora. No sé donde estoy, pero ya he cumplido la primera parte de la misión así que, ¿qué más da?
Empiezo a deambular. Esta calle me gusta, la sigo. Aquí parece haber algo interesante. El río es un punto de referencia magnifico, sé que está en algún sitio a mi izquierda. Cuando me doy cuenta he llegado a otro sitio. Voy echando fotos y observando. De repente me voy dando cuenta de que estoy cansando, que deambular sin rumbo es un poco aburrido, que necesito un plan. Miro un mapa y me doy cuenta de que he recorrido casi todo el centro, sin prisa y que se puede. Estoy satisfecho. Londres no es una ciudad tan intimidante como pensaba, hay cosas para ver y para hacer y, como primera aproximación, es explotable.
Vuelvo al metro, vuelvo a la habitación, vuelvo a tomarmelo con calma. A disfrutar del descanso, del fin de semana, del tiempo. No he hablado con nadie en todo el día y me siento un poco solo, pero estoy contento. Ha sido un buen día. A la noche, cena con los españoles, risas, historias y el domingo deporte, skype, colegas. Y otra semana que termina y a por la siguiente. Poco a poco.
viernes, 15 de mayo de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (VI)
Acabamos mi segunda semana aquí y no todo van a ser alegria y pastelitos (aunque también). Los días se han hecho largos cuando no ha entrado mucho trabajo y tocaba estar ahí poniendo cara de haba. También hay bastantes tensiones en el trabajo, gente de diferentes paises y una cadena de mando en la que se forman muchos nudos. Los franceses son particularmente infames en ese sentido, pero de todo hay en esta viña del señor y, sin ir más lejos, yo me he visto metido en una historia que no me gusta y que tampoco me ayuda a encajar. Yo hablo poco, soy poco amigable en el trabajo y a veces me siento algo desplazado. Como dije, no todo es alegria y pastelitos.
Pero estoy muy contento. Aprendo cosas y aquí se me ofrecen oportunidades que en otro sitio no tengo. Mañana voy a Londres a hacer turismo y estoy como un niño con zapatos nuevos. Me dicen que haga una guia, que mire por google maps... pero prefiero perderme. Ya lo lamentaré. A final de mes quiero ir al sur a visitar a Leti. ¡Tanto por hacer! Y a la vez sin prisa, sin estrés. A veces siento una presión. Todos los futuros desenvolviendose, lo que podría hacer y no hago, lo que podría estar haciendo y no hago... ¿me estaré equivocando? ¿debería estar en X en vez de en Y?
Pero luego se me pasa y decido que aquí estoy bien. Que con esta gente estoy bien. Que este momento está bien. Y sigo, poquito a poco, cumpliendo mis objetivos. Si viajo aprendo. Si no viajo ahorro. Si me quedo jugando al ordenador descanso. Si voy a correr cojo fondo. Lo importante es mantener una actitud de "siempre positivo, nunca negativo", disfrutar de las cositas buenas, no esperar demasiado de nada ni de nadie. Y dejar que el tiempo vaya pasando mientras lo disfruto.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (V)
Hoy ha sido el día de mi "new joiners brief", que es basicamente que te expliquen de que va todo el jaleo en el que estás metido. Me ha gustado mucho. Llevo esta semana trabajando "solo" y la verdad que estoy encantado. Mi compañera es una mujer agradable y voluntariosa, el ambiente de trabajo es bueno (la gente hace lo que puede porque las cosas salgan bien), el horario permite tener algo de vida fuera del curro. Ya estoy yendo al gimnasio a hacer cinta, tengo mi neverita equipada, por las tardes chateo y me pongo al día con la gente en España. Hoy me ha llamado d. Constantino, que fuera jefe mío en el Malaspina y está en el edificio de enfrente y hemos estado un rato charlando.
Aquí no se lleva el rollo servil de España. Como es un ambiente multinacional, la gente se llama por el nombre de pila y no se usa el empleo, como mucho "sir" a veces. Eso me permite ser yo mismo, hablar con más libertad, implicarme. En Madrid ya he tenido un par de jefes con los que he tenido la sensación de "estar trabajando con" en lugar de "trabajando para". Quizás ese sea mi matiz de "psicopata manipulador" que decía la psicologa, pero ya desde mis primeras campañas me di cuenta que uno siempre da más cuando sabe lo que tiene que conseguir y cual es el objetivo global, que cuando le enseñan una cuerda y le dicen "tira".
Y la verdad, hoy ha habido mucho de eso. Por delante nuestra han pasado los segundos de cada departamento contandonos que hacen, como se coordinan y cual es el objetivo. Se han felicitado a si mismos por el exito conseguido y nos han hecho parte de ese exito. El Gran Jefe Indio, el que cuando llega todo el mundo se pone de pie, nos ha dicho que espera que supongamos una diferencia. Que nuestros paises nos envían aquí porqué consideran que podemos hacer el trabajo y él no va a revisar nada, que confía en nosotros. Es una versión de aquella fantasmada de Nelson "Inglaterra espera que todo hombre cumpla con su deber". Pero al fin y al cabo, es la clave del liderazgo inspirado. Tanto así, que cuando hemos acabado me he puesto a ver que más puedo hacer por la gente de otros destinos. Ya desde la semana pasada vengo con la sensación de que mi trabajo aquí es algo útil, algo que ayuda a los demás y que puede suponer una diferencia. Y la verdad, es una sensación bonita.
En cuanto a mi vida más allá del trabajo, de lunes a viernes hay poquita. Este fin de semana espero ir a Londres a hacer un poco el guiri. La que viene me tocará aprender a conducir, echar una mano en un evento internacional y, espero, ir a una partida de rol en Londres donde veré hasta que punto me manejo en inglés. Seguiremos informando.
lunes, 11 de mayo de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (IV)
Aquí comienza mi segunda semana aquí. Ha sido un fin de semana raro. He visto mucho la tele. Ayer me sorprendí con el desfile del día de la Victoria, la misa y los veteranos. Los hombres desfilaron por la ciudad de Londres con toda la ciudad llena de gente para verlos, llegaron a una explanada donde les esperaba una guardia de honor y el principe de gales, que les saludaron. Una cosa espectacular, muy impactante.
Ya aproveché para explorar por aquí. Esto es campo. Hay una piscina a media hora andando que es poco más que un agujero en el suelo y está llena de gente. En el pueblo hay media docena de tiendas, una de cada cosa, un pub, un kebab burger y un chino, así como un supermercado. El vacio me rodea, así que leo, veo la tele, juego al ordenador. Espero a tener mi tarjeta del gimnasio para curtirme el lomo y correr en la eliptica, antes de correr por la calle.
Me siento raro. Es algo que me pasa mucho, el sentir que no tengo mucho arte. Me muevo dentro de mi cuerpo como una mano dentro de un guante demasiado grande, a veces me estiro, a veces me encojo. Por las mañanas me miro en el espejo y me pregunto quién es ese tío con cara de cansado. ¿No he dormido suficientes horas? ¿Por qué no descanso? Y en cambio me siento bastante bien. La comida no es buena ni mala, pero alimenta. El clima no es bueno ni malo, es clima. Todo está muy lejos aquí, así que no me afecta.
Echo de menos a los colegas. Mi vida de allí. El problema de Madrid es que nunca hay suficiente tiempo, vives con el reloj. Aquí se está bien sin esa presión, pero la gente es otra historia. Es lo que decía el Ché, uno no echa de menos el pais, echa de menos a la gente.
Voy a ir empezando. Dejo esto listo para revista de policia y al sitio, a resolver un par de cosas y empezar mi primer día solito. A ver que tal se da.
viernes, 8 de mayo de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (III)
Empieza mi primer fin de semana aquí.Y la verdad, no sé que pensar aún. Ayer fuimos de cena a Wembley y estuvo bien. Me reí. Fue algo distinto. Pero sigue sin ser lo mío. Hoy en el trabajo he hecho cositas, he aprendido. He llamado por teléfono a algunos extranjeros. Y por primera vez, he dormido una noche de un tirón.
Pero sigo sin hallarme. Pensaba coger una rutina buena, pero aún no me han activado la tarjeta del gimnasio. Aquí todo es burocracia: sello del comedor, tarjeta del gimnasio, papeles papeles papeles... menos mal que Dimitri me adelantó casi todos, porque si no ahora sería un bulto a la izquierda.
Ayer estaba pensando también en idiomas. En que una de mis mayores facilidades para el listening siempre fue mi elasticidad mental, mi capacidad para no traducir, sino adaptarme. Me cuesta. Estoy demasiado tenso, el curso y la incapacidad para relajarme. Aquí es el lugar para volver a ser yo mismo, a pesar de las tensiones en un sentido y en otro. No digas esto. No hagas lo otro.Ten cuidado con como te vistes. Enseguida reacciono mal y no debería. Así que voy a intentar poner de mi parte y dejarme llevar, ver como van los días y las semanas. Mañana quería ir a pasear pero por la mañana tengo trabajo. Pasado, el domingo puede ser un buen día para hacerme una rutita, ver el pueblo cerca. Sería lo suyo tener unos cascos para ir escuchando musica, o tener las plantillas e ir corriendo. Más adelante. Ya estoy a 118 días de volver, así que vamos a intentar que esto no sea un amargometro y que no vayan pasando hacia atrás.
Ampliación. Hoy ya despedí a Dimitri y le acompañé a llevar las cosas. El pueblo está a un cuartillo de hora andando, not bad. Me recordó la historia de Boabdil al salir de Granada, porque va todo triste por todos lados que no se quiere ir, que va a echar de menos esto, despidiendose cincuenta veces... es un encanto. Pero no sé, yo vengo aquí y sé que me iré. Esto es un parentesis en mi vida. Quizás hablo porque aun no he echado raices en ningun lado ni me he pegado a nadie, estoy un poco a mi aire, pero mucho me extrañaría que, en cuatro meses, eche esto tanto de menos. Total, aquí todos venimos y vamos y es un sitio un poco bastante temporal. Eso sí, bonito es un rato largo.
jueves, 7 de mayo de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (II)
Ayer fue noche de pub, futbol y cerveza. Aún no me entiendo bien con los nativos, aún no he empezado a ir al gimnasio a correr, poco a poco voy entendiendo de que va el curro. Hay montones de cosas que cubrir, pero si se hacen las cosas poco a poco van saliendo. También he tenido una visión de los compañeros. No sé. No creo que sea un mal tío, pero no tengo el sentido del humor, el optimismo y la fuerza que tiene Dimitri. Va a ser complicado. Pero voy a hacer lo que pueda. La gente se vé buena, la tarea parece interesante. Una vez llegue el fin de semana supongo que deambularé un poco solo. Se me hace raro estar diez horas sentado delante de una pantalla sin hablar con la gente que tengo al lado, pero es un poco el espiritu del sitio.
Hoy quiero empezar las clases de inglés, el gimnasio y un poco las instalaciones de la base. A la noche tenemos cena "formal" de despedida de Dimitri. Pasado salimos de currar a mediodía y será mi ultimo día "tutorizado", a ver que tal se me da después. Reconozco que estoy acojonado.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (I)
Hola buenos días gente:
¡Vuelta a Mordor! Que frío, que oscuridad, que lluvia constante, que gente más fea. Estamos en un pueblo en medio de ninguna parte, aunque la base es preciosa, recogida y moderna, y todo está cerca y se puede ir andando. El tema del trabajo y el idioma son intimidadores, pero espero ir saliendo del paso. Voy a apuntarme a clases de inglés.
Como podeis ver, ya he conseguido tener internet. El movil fue una aventura, al bajar del avión resulta que la tarjeta britanica no iba y tardé día y medio en activarla, llamada de telefono de media hora a Vodafone España (ahora le paso con... ) incluida. El internet no ha sido mucho más fácil, he tenido que mandar un sms con mi numero de teléfono britanico y tal para que me activen una cuenta wifi que ya había pagado.
¿La vida aquí? Es cara. Aún no sé mucho más allá de "del curro a la habitación" -por cierto, vivo a bordo-. Supongo que este fin de semana iré a explorar un poco. Todo va por "inductions". Tienen que explicarte como va el gimnasio para dejarte usarlo, tienen que explicarte como va esto para hacerlo... es un coñazo. Y muchisima documentación, puta burocracia. Aún así, voy a tomarmelo con filosofia e intentar cumplir mi plan de deporte+videojuegos+algo de turismo en mi tiempo libre. Cuando lo tenga. Como tengo que ponerme al día con el trabajo y es algo totalmente nuevo para mi, mi compañero me está dando carga fuerte. Es un gran tío y sus colegas molan, pero no son de mi rollo. Preveo jornadas muy solitarias en los proximos cuatro meses.
Por lo demás poco que contar. Me cuesta dormir por las noches y estoy bastante alterado, supongo que por la inseguridad de no tener claro que hago, porqué ni que va a pasar conmigo. Estoy ya un poco aburrido de que mi vida sea un constante "volver a la casilla de salida". Y echo de menos mi piso, mi comida, mis muñequitos, mi tiempo para mi, mis colegas. Según venía en el avión pensaba que, antes, siempre disfrutaba de lo que venía porque no me costaba nada dejar atrás cosas y seguir adelante, mirar al frente. Ahora vengo aquí y tengo la cabeza puesta en lo que dejo allá. No es una actitud sana. Pero llevo tanto tiempo dejando cosas atrás, que me apetece mantener algo aunque sea por variar.
A ver que tal se va dando. Hoy es día de curro + curro, luego cena con colegas en un brasileño a ver si los voy conociendo y a sobarlo espero. Portaros mal.
viernes, 1 de mayo de 2015
Un hobbit ario camino de Inglaterra
El sol brilla fuerte según sales a la calle y te da un golpetazo en la cara. ¿Qué pasa aquí? Se está genial aunque la M-30 hace un ruido infernal. Según doblas la esquina, una gitana guapisima en chandal sale de su casa cargando una bolsa de basura tan grande como tu, para dejarla tirada en medio de una esquina. Los edificios son de ladrillo sin pintar y las ventanas destellan acusadoras. Pongamos que hablo de Madrid.
Aún sonríes recordando una conversación de telefono entre tu mundo y otro mundo. Entre este mundo que dejas con tu compi de piso con el que te encanta charlar, tu habitación siempre hecha un desastre, tus papeles por todos lados, tu musica, tus muñequitos pintados y pendientes de pintar y ese otro mundo al que te dirijes, con sus cenas, su trabajo, sus idiomas, su deporte, su turismo. Sus posibilidades que aún no conoces y te intrigan. Reconoces que te da un poco de miedo, pero a la vez te fascina lo que puede ser tu primera experiencia de mucho tiempo fuera, incluso más que cuando estuviste en casa de Karen con esa tu segunda familia.
Primera crisis. ¿Qué meter en la maleta? ¿Qué te hace falta para cuatro meses fuera? Lo del trabajo lo primero. Luego lo de vivir, aseo, higiene, ropa interior... Luego lo de deporte. ¿Y ahora? Un par de peliculillas. O libros. O videojuegos. Realmente cabe todo en el portatil. Que triste eres. ¿Te llevas muñequitos? Pero si te llevas muñequitos tienes que llevarte pintura. Y cutter. Y pegamento. E imprimación. Y... uf, demasiado trabajo. ¿Y a qué jugará la gente allí? Mejor meter los tenis. Y las cosas de la piscina. Mejor esperar a que venga Marc y comentarlo. Coleccionar opiniones, al fin y al cabo tampoco corre tanta prisa.
Siguiente cuestión. No hay siguiente cuestión. Vivir aquí y ahora. Prepararlo para pasado mañana... y ya está. No hay mucho más que hacer, solo ultimar los detalles, cargar la maleta y arrancar. Y ya una vez allí lo de siempre, esforzarse, adaptarse, disfrutar de lo bueno. A aprovechar la suerte que tengo y, sobre todo, a sentirse bien. A no dejar que el miedo te impida ser tu.
Semanas intensas
Las ultimas semanas ha habido emociones de todo tipo. Estres, ansiedad, miedo, alivio, inseguridad, esperanza, vacio, sobrecarga. En estas semanas he vuelto a Cádiz, a Santiago, he visto a mi familia, me he despedido de algunos amigos, me he reencontrado con gente del sur y del norte, con la turca que cocinaba tartas, con una amiga brasileña. He pedido ayuda a gente, he resuelto cosas más o menos bien, he discutido con otra gente. Me he sentido frustrado y triste, me he agotado, he tenido dolores, he sentido optimismo. Y ahora, que está todo a punto de acabar y a la vez empezar, tengo la sensación de que eso le pasa a otra persona, alguien que está muy lejos, y que yo solo soy un espectador de fondo.
He estado haciendo de turista en una Catedral. He visto porqué yo soy un viajero y no un turista, cual es la diferencia entre ir a un sitio "para ir y echarse la foto" e ir a un sitio para aprender, viajar, conocer, mezclarse. Entre ir al zoologico o ser parte del zoologico, quejarse del frio o vivirlo.
También he sentido el efecto embudo de mi cumpleaños. 85 felicitaciones. Casi 15 paises (Raquel llegó un día tarde). Más los whatsapps. Más los mensajes. Ya nadie manda correos, este es un mundo demasiado moderno, pero el cariño llega de alguna forma. Como cuando Rebeca dijo que me echarían de menos y yo me quedé un poco en plan "¿por qué?". Y también mola que luego, tras tanto cariño, uno sienta hambre y vacio y quiera seguir así, aunque sepa que es imposible y que algunas cosas se van para no volver, que son solo un momento en la vida. Algo así. Mola que el sol te dé en la cara, mola oler a limpio el suelo de tu casa, mola escuchar la lavadora, disfrutar del silencio y, luego, disfrutar de los colegas, de las bromas, del tiempo de calidad pasado juntos. Mola que estas semanas hayan sido intensas... y que las que vienen vayan a serlo también.
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