viernes, 1 de mayo de 2015
Un hobbit ario camino de Inglaterra
El sol brilla fuerte según sales a la calle y te da un golpetazo en la cara. ¿Qué pasa aquí? Se está genial aunque la M-30 hace un ruido infernal. Según doblas la esquina, una gitana guapisima en chandal sale de su casa cargando una bolsa de basura tan grande como tu, para dejarla tirada en medio de una esquina. Los edificios son de ladrillo sin pintar y las ventanas destellan acusadoras. Pongamos que hablo de Madrid.
Aún sonríes recordando una conversación de telefono entre tu mundo y otro mundo. Entre este mundo que dejas con tu compi de piso con el que te encanta charlar, tu habitación siempre hecha un desastre, tus papeles por todos lados, tu musica, tus muñequitos pintados y pendientes de pintar y ese otro mundo al que te dirijes, con sus cenas, su trabajo, sus idiomas, su deporte, su turismo. Sus posibilidades que aún no conoces y te intrigan. Reconoces que te da un poco de miedo, pero a la vez te fascina lo que puede ser tu primera experiencia de mucho tiempo fuera, incluso más que cuando estuviste en casa de Karen con esa tu segunda familia.
Primera crisis. ¿Qué meter en la maleta? ¿Qué te hace falta para cuatro meses fuera? Lo del trabajo lo primero. Luego lo de vivir, aseo, higiene, ropa interior... Luego lo de deporte. ¿Y ahora? Un par de peliculillas. O libros. O videojuegos. Realmente cabe todo en el portatil. Que triste eres. ¿Te llevas muñequitos? Pero si te llevas muñequitos tienes que llevarte pintura. Y cutter. Y pegamento. E imprimación. Y... uf, demasiado trabajo. ¿Y a qué jugará la gente allí? Mejor meter los tenis. Y las cosas de la piscina. Mejor esperar a que venga Marc y comentarlo. Coleccionar opiniones, al fin y al cabo tampoco corre tanta prisa.
Siguiente cuestión. No hay siguiente cuestión. Vivir aquí y ahora. Prepararlo para pasado mañana... y ya está. No hay mucho más que hacer, solo ultimar los detalles, cargar la maleta y arrancar. Y ya una vez allí lo de siempre, esforzarse, adaptarse, disfrutar de lo bueno. A aprovechar la suerte que tengo y, sobre todo, a sentirse bien. A no dejar que el miedo te impida ser tu.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario