miércoles, 27 de mayo de 2015

Unas notas sobre colonialismo


Desde que estoy aquí arriba tengo la costumbre de ver la tele. Cuando viajo por el mundo lo hago mucho, es de las mejores maneras de aprender idiomas, usos y costumbres. Da la casualidad, además, de que la BBC es una televisión buenisima y que tanto los programas de humor, como las noticias, como los documentales son exquisitos. Así que de categoria.
Solo que ayer me cogió un poco con el pie cambiado. Echaban un documental sobre un cocinero británico que se iba a Argentina y el colega se quedaba algo chafado cuando veía los criaderos industriales de ganado. El hombre tenía la imagen mental de las Pampas, los jinetes gauchos, las manadas de vacas semisalvajes como en el Oeste... y todo eso está muy bonito, pero no da el dinero que da una buena fabrica de carne.
Es que es un rasgo casi general del ser humano. Para que ser rico tenga gracia, tiene que haber pobres. O mejor dicho, tiene que haberlos aún más pobres. Para poder soportar tu trabajo de ocho horas sentado, tu clima de mierda, tu mujer fea... tienes que fantasear con otro lugar, donde los hombres son libres, las mujeres guapas y la carne tierna. Cuando en esos sitios lo que hay es hambre, lucha por sobrevivir y ganas de tener un Iphone. O a ver si nos creemos que la gente se tira contra los tanques porque están muy contentos de como viven. Pero, y esto sobre todo se da mucho en las culturas occidentales, la idea del "primitivo romantico" es recurrente. Da igual que vayan a España y esperen encontrarse gente vestida de torero por la calle o a Argentina buscando gauchos, el problema que tienen aquí es la mentalidad, tan occidental y cosmopolita, de que la unica cultura "real" es la propia y el resto del mundo es una especie de parque de atracciones cultural, con esos indigenas tan curiosos a los que vas a visitar, te echas una foto y te vuelves a "la civilización". Y uno de los efectos colaterales de la globalización es que, con internet, todo el que quiere lee, y viaja, y estudia, y se forma. Y uno descubre que, oye, criar gallinas como lo han hecho tus abuelos está bien, pero que si quieres venderle gallinas a los chinos, que están que se mueren por el pollo con almendras, tienes que producir gallinas como los chinos. Este es un mercado global y un mundo global, y los parques de atracciones culturales son los que nos hacemos nosotros, porque elegimos irnos a vivir al monte mejor que seguir tragando humo en ciudades, trabajando ocho horas y viviendo vidas que no nos gustan. Pero lo hacemos con una conexión a internet, o con nuestros amigos, o con un billete de vuelta a "la civilización". Y ese paternalismo de andar por casa, del europeo que mira por encima del hombro al resto del mundo, haría ud bastante bien en guardarselo, compañero. A ver si se cree que la Historia, con mayusculas, empezó con Nelsón.

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