viernes, 1 de mayo de 2015
Semanas intensas
Las ultimas semanas ha habido emociones de todo tipo. Estres, ansiedad, miedo, alivio, inseguridad, esperanza, vacio, sobrecarga. En estas semanas he vuelto a Cádiz, a Santiago, he visto a mi familia, me he despedido de algunos amigos, me he reencontrado con gente del sur y del norte, con la turca que cocinaba tartas, con una amiga brasileña. He pedido ayuda a gente, he resuelto cosas más o menos bien, he discutido con otra gente. Me he sentido frustrado y triste, me he agotado, he tenido dolores, he sentido optimismo. Y ahora, que está todo a punto de acabar y a la vez empezar, tengo la sensación de que eso le pasa a otra persona, alguien que está muy lejos, y que yo solo soy un espectador de fondo.
He estado haciendo de turista en una Catedral. He visto porqué yo soy un viajero y no un turista, cual es la diferencia entre ir a un sitio "para ir y echarse la foto" e ir a un sitio para aprender, viajar, conocer, mezclarse. Entre ir al zoologico o ser parte del zoologico, quejarse del frio o vivirlo.
También he sentido el efecto embudo de mi cumpleaños. 85 felicitaciones. Casi 15 paises (Raquel llegó un día tarde). Más los whatsapps. Más los mensajes. Ya nadie manda correos, este es un mundo demasiado moderno, pero el cariño llega de alguna forma. Como cuando Rebeca dijo que me echarían de menos y yo me quedé un poco en plan "¿por qué?". Y también mola que luego, tras tanto cariño, uno sienta hambre y vacio y quiera seguir así, aunque sepa que es imposible y que algunas cosas se van para no volver, que son solo un momento en la vida. Algo así. Mola que el sol te dé en la cara, mola oler a limpio el suelo de tu casa, mola escuchar la lavadora, disfrutar del silencio y, luego, disfrutar de los colegas, de las bromas, del tiempo de calidad pasado juntos. Mola que estas semanas hayan sido intensas... y que las que vienen vayan a serlo también.
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