domingo, 31 de mayo de 2015
Un hobbit ario en Inglaterra (IX)
Ya casi hago un mes aquí y not bad. Turning blues. Este fin de semana he ido a Brighton a visitar a mi psycho y sus colegas. Ha sido todo un cambio, la verdad. Salir de aquí, cogerse un tren, volver a ver el mar. Caminar junto a la playa, ver el parque de atracciones sobre el agua, dormir en una cama comoda, cogerse un coche y ver castillos, ir al museo naval... un fin de semana completisimo. Hemos estado en Arundel, con su nombre de elfo y su castillo, en Chichester, en Lewes. Hemos hablado de todo, me he reido mucho, he aprendido un montón. He visto tías buenas por primera vez desde que he venido aquí.
No sé. También he escrito un cacho de una carta, he leido mucho, he filosofado bastante. He tenido tiempo para todo. Aquí en cierto sentido todo es diferente, el tiempo, la comida, el espacio. Decía un colega que no sabe cuanto tiempo puede uno ver cielos grises y calles grises antes de que la cara se le ponga gris. Tiene su cierto sentido. Pero a la vez, existe una cierta belleza poetica. Me ha gustado mucho el museo naval, está muy bien hecho. Aquí realmente saben como cuidar su historia y su cultura y es algo que hay que respetar. Ahora tengo que recuperar el ritmo de vida: lavar ropa, planchar, afeitarme, adelantar trabajo. Volver un poco a un ritmo "domestico". El fin de semana que viene toca más de Londres, más de dungeons, más turismo, más escuchar la BBC, más "any points on the floor?", más adelantar powerpoints, más trabajar con estadisticas. No está mal. He recuperado fuerzas para otros días más, aunque el cielo sea gris y la calle sea gris.
Un abrazo gente. Siento que mi vida está un poco en pausa, pero eso no tiene porqué ser algo malo.
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