martes, 19 de mayo de 2015
Viviendo Historia
Hoy he salido de currar, he llegado a la habitación, me he dado una ducha y he puesto la tele. Y estaban diciendo eso "hoy la historia tiene lugar". Y yo pensando "a ver con que chorrada me salen". Pero esto no es la televisión española y aquí no es historia que el Madrid juegue contra el Bará.
Ha salido el Principe de Gales dandole la mano al líder del Sinn Fein, Gerry Adams. Como detalles "casuales", comentar que el Ira mató al tío abuelo del Principe de Gales, así como a un chaval de catorce años ahijado suyo en el mismo pueblo donde se dieron la mano. Principe de Gales que, como jefe de los paracas britanicos es responsable del asesinato de trece civiles durante la marcha del domingo sangriento. O sea, que había mucha, y muy personal, mala sangre de por medio. Y así y todo esta gente se dieron la mano. No se dieron dos besitos en la boca y hablaron de lo mucho que se querían: Adams dijo que esperaba que hubiera paz y que la paz durara, Carlos dijo que Irlanda era un lugar magico que aportaba mucho al mundo.
Ayer leí un artículo sobre un sikh que, viendo a un chico herido, rompió un tabú enorme de su religión al quitarse el turbante para taponarle una herida y salvarle la vida. Hoy veo esto. A diferente escala, todo es lo mismo: gente que intenta hacer del mundo un lugar mejor, aunque a ellos personalmente les gustaría otra cosa. Gente que pone por delante el interés de otro, o de otros, del de uno mismo. Me parece inspirador, me gusta creer que dentro de cada uno de nosotros existe ese potencial para hacer del mundo un lugar mejor, a poco que seamos nosotros mismos y escuchemos a esa personita que tenemos dentro, ese niño que vé a otro niño y le da un poco de su bocata, porque compartiendo somos más.
No sé. Dentro del esquema personal, esta mañana mismo estaba rajando de Nelson y del concepto de historia que tienen los britanicos. Pero no me importaría ver a gente en mi pais haciendo eso, dandose la mano, quitandose el turbante para ayudar a un niño o, en general, siendo un poco menos egoistas, miserables y hambrientos. Quiero historias inspiradoras y estoy seguro de que las hay, en vez de tanta pelea por las elecciones, tanto dejar al de enfrente ciego aunque yo me quede tuerto, tanta miseria. Quiero vivir historia y quiero sentir orgullo. Como hoy.
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