sábado, 20 de febrero de 2016

En las pequeñas cositas


El otro día me pasó una cosa que me hizo reflexionar. Cuando somos pequeños, pensamos que los grandes sentimientos o las situaciones importantes serán algo... épico. Habrá musica, habrá ruido, habrá miradas intensas... algo. Luego, a medida que la vida nos va poniendo en nuestro sitio, nos damos cuenta de que no es así. De que echas de menos a alguien que se ha muerto, no en el tragico momento del entierro, sino al día siguiente cuando hay un hueco en la mesa del comedor. De que ese examen imposible que no pasarías nunca... lo pasaste y listo, y ahora tienes un título y no sabes muy bien que hacer con él.
El otro día me dí cuenta de un aspecto de la soledad que no conocía. Sabes que estás solo, cuando ves una peli que te gusta y no tienes con quién comentarla. No hablo de fisicamente... creo que casi desde que tengo memoria la soledad no ha sido fisica. Hablo de esas ganas que tenías, cuando eras pequeño, de llegar a casa con las notas para enseñarselas a tus padres (cuando eran buenas, claro). Hablo de ese estar contando los minutos para salir del trabajo y llamar a esa persona. ¿A que no adivinas... ?
Eso se acabó. Es curioso porque estoy enfermo en casa, con un resfriado, y se supone que estar enfermo es uno de los momentos más vulnerables a la soledad. Por eso de que no tienes quien te cuide y etc etc. Pero será porqué de siempre he sido bastante dado a resolver mis problemas solo, no noto la soledad ahora. La notaba el otro día, viendo "ochentame" y dandome cuenta de que, aunque había temas interesantes para hablar en esa serie, no tengo con quién hacerlo.
¿Suena muy dramático? Es una chorrada. El miercoles Estefi me dijo que me veía triste. No estoy triste. Estoy cansado. Solo eso. Cansado. Se me pasará cuando duerma, cuando juegue a algo, cuando viaje. Cuando desconecte y me relaje. No me pasa nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario