sábado, 20 de febrero de 2016

¿Es posible tener más de un amor?


Esta pregunta, que parece un poco absurda, me la planteó por primera vez Rosario II hace, más o menos, unos diez años. En su momento le dedicamos bastante discusión, filosofica, si bien entonces yo aún me movía más en el plano teórico que en el practico.
Curiosamente, después de tanto tiempo y tanto caminar mi respuesta sigue siendo la misma. Es posible. Pero para ello hace falta tener una determinada actitud, un cierto carácter y una predisposición. Hace falta tener imaginación.
Ya me imagino a algunos de vosotros. ¡Imposible! ¡El amor es un sentimiento demasiado absorvente! Hablando de palabras que empiezan con ab. Absoluto. El amor es tan absorvente como le permitamos que sea. E incluso el Amor, con mayúsculas, ese sentimiento de bienestar que llena todos y cada uno de nuestros poros, aproximadamente durante unas tres semanas... incluso ese tiene un margen de duda.
Voy a plantearlo de otra manera. ¿Tenéis un plato favorito? ¿Uno que os gusta comer siempre, en todo momento, del que nunca os aburrís? Si la respuesta a esta pregunta es "sí", entonces es poco probable que vosotros tengáis más de un amor. En la línea que situais entre el absoluto y lo relativo, vosotros estáis más cerca del absoluto. Sois personas más solidas, más de certezas y seguridades. Para vosotros, la mera idea de amar a más de una persona os suena a infidelidad porque, según vuestro concepto del mundo (más dado a blancos y negros que a grises), el mero hecho de dudar es señal de fracaso.
Ahora bien. Pongamonos por un momento en el papel de esas personas más aficionadas a las preguntas que a las respuestas. Personas más dadas a vagar y a curiosear que a dirigirse, que se plantean la vida como un viaje repleto de opciones. ¿Por qué no? Es la pregunta en torno a la cual orientan sus vidas. Ese tipo de personas pueden encontrar algo hermoso en casi cualquiera... y ese algo puede reaccionar. El amor es armonía, ampliando aquella definición que decía que es comunicación. Y no hace falta más que eso. El amor puede (y debería) ser una historia. Y como decía el refrán, un viaje de mil kilometros empieza con un paso.
¿En que momento podemos hablar de amor? ¿Cuentan las intenciones? ¿En el primer beso? ¿En la primera cita? ¿En la primera confesión?
Hay amor en el momento en que se siente. Y una impresión puede estar equivocada... pero varias impresiones constituyen una sensación, que es el inicio de un dato. Y varios datos, forman una narrativa. Que no os confundan: vuestra vida la vivís vosotros y los límites los imponeis vosotros.

Si durante un instante, un momento, alguien tocó tu alma... saboreadlo. Y no querer hacer encajar la realidad con vuestra visión de ella, no funciona así. La vida no necesita definiciones; somos nosotros los que nos encabezonamos en ponerle una etiqueta a cada cosa, para así sentirnos seguros y comodos. Dejadlo estar. Y que cada uno viva de la mejor forma que pueda.
Buenas noches gente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario