martes, 9 de febrero de 2016
Y la rueda sigue girando
Hoy me he levantado con "Seven days" de Sting. No sé porqué, tenía yo la impresión de que esa canción hablaba de la rutina. Y realmente no, habla de un tío que no se aclara sobre cuando entrarle a una piba y lo va posponiendo. Pero al final es lo mismo... el lunes lo dejas para mañana... El miércoles podría ser... el jueves quizás me aclare... el sábado puede esperar... pero el domingo es demasiado tarde. Y así se nos va pasando la vida. En lugar de llenar nuestros días de historias, nuestros días se llenan de... días.
Y hoy te levantas y vas a trabajar. Y vuelves cansado, así que te apalancas en el sofá con un libro. Podría ser peor. Mañana vas al trabajo. Pero mañana son doce horas, así que sales, comes, duermes y a por otro día. Cuando te das cuenta es miércoles. Hay que ir a la piscina. El jueves otras doce horas y... vaya. Fin de semana.
Y aquí es cuando cuenta. Realmente lo único que estoy viviendo últimamente son los fines de semana. Así que empieza el circo de presión. Hay que hacer que merezca la pena. Hay que aprovechar. Las expectativas y la presión suben... y se desvanece. ¿Qué más da? Haz lo que te haga feliz. Repite. Cuando te canses, descansa. Cuando tengas hambre, come. Satisfacerte sin exceso es la forma de sentirte pleno, equilibrado. Y lo demás da igual. Hace tiempo leí que pasamos la semana esperando el fin de semana, el año esperando las vacaciones y la vida esperando ser felices. Sigue esperando, que así vas bien.
Pero a veces no queda otra opción. Es muy difícil ser creativo y expansivo cuando, entre trabajo y desplazamientos, echas cerca de cincuenta y cinco horas semanales. Así que pliegas las rodillas, te abrazas a ti mismo y esperas que pase de forma lo menos dolorosa posible. Y cuando puedes, haces una diferencia. A veces robando horas al sueño. A veces apañándote delante de la pantalla. Pero aunque un día suceda a otro y parezca que no existe salida, no desesperes. Incluso en Ferrol o en Londres, a veces sale el sol. Y ese momento hace que merezca la pena la lluvia.
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