sábado, 14 de mayo de 2016
Herejes del humor
Recuerdo hace tiempo, en el primer episodio del Flying Circus de los Monty Python, un sketch buenisimo en el que dos campesinos charlaban sobre "una oveja inteligente", una de las criaturas más terribles que existían. El argumento era el siguiente, la vida de una oveja no es nada prometedora... lo que hace que una oveja consciente de si misma no tuviera nada que perder al rebelarse contra el sistema.
También de los Monty Python hay que hablar de "La vida de Brian". No me explico como no me hicieron ver esa pelicula en el colegio. Nada como un poco de satira para poner en su lugar tanto histerismo, tanto radical, tanto exaltado.
Aún así, yo me lo tomé demasiado... ¿se puede tomar uno el humor demasiado en serio? Me salí por la tangente del cinismo. A día de hoy, el humor sigue siendo mi principal refugio, ese sitio donde uno puede resetear cuando todo se ha vuelto de repente demasiado terrible.
Y entonces, aparece la religión. Ultimamente he charlado por internet con un par de chavalas musulmanas. Oye, cada uno es libre de creer lo que quiera. Pero a día de hoy, aún no he conocido a un musulman moderado. Dicen que existen aunque, en mi limitada experiencia, es como ser un simpatizante del heavy: es mentira. O eres heavy o no lo eres, simple. Aunque me estoy saliendo por la tangente.
¿Por qué me he ido a hablar de musulmanes? Porque uno de los mandamientos del Islam es hacer prosiletismo. Debes convertir a gente. Ojo al verbo, no "estaría bien que convirtieras a gente" o "hay birra gratis para los que conviertan gente". No. Debes. Como en una orden. Así pues, estas chicas han intentado convertirme. Es como cuando te llaman de una compañia de telefono, contestas firme pero educadamente "no gracias, no me interesa". Pero como es un tema un poco personal, extremas la precaución. Usas frases como "no quiero que te ofendas", o "es que de verdad que no es lo mío" e intentas mostrar un interés reservado, para no molestar. Pero no funciona. El problema es que, como dije en cierta ocasión, ser un verdadero creyente de una religión y tener sentido del humor no van bien de la mano. La gente que ordena su vida en torno a los preceptos que le da una autoridad, capacitada para ello de manos del Absoluto, no lleva nada bien el relativismo, la falta de respeto y, en general, la poca vergüenza. Así que tenemos un conflicto. El pastafarismo, esa religión parodica, es tan atractiva porque emite un mensaje que muchos están dispuestos a abrazar en estos tiempos de ausencia de valores y relativismo moral. Riete. Si total... la vida es un desastre. ¿Por qué no reírse?
Es importante que tengamos claro esto. En determinadas cosas no existen terminos medios, es blanco o negro, y en este aspecto de la religión ceder es perder. Si dejamos de reirnos porque creemos... habremos perdido. Así pues, vamos a seguir divirtiendonos.
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