miércoles, 4 de mayo de 2016

Los marinos no se retiran


Hay gente que es marino y gente que no lo es. Tan fácil como eso. Hace algunos años escribí que ponerle un uniforme no convierte a alguien en lo que lleva. Como decían en "Algunos hombres buenos": el honor no es un parche que te pongas en el uniforme.
No es fácil. Es una vida complicada. Y es cierto que es mejor empezarla pronto y acomodar el resto de tu vida a ella, que hacerlo al revés. Nadie es "medio marino". O se es o no se es, tan fácil como eso.
La semana pasada lo veía. Mis jefes, que ya tienen una edad, siguen teniendo ese espíritu aventurero. Siguen queriendo ir allí y ver eso. Siguen queriendo aprender esto y lo otro, siguen queriendo compartir, siguen queriendo vivir. Asumen que hay un precio, pero están dispuestos a pagarlo, con una sonrisa. Hoy tengo un día malo de escritura. No se me vienen las palabras, fijaros que tontería. Pero cuando los escucho hablar... lo sé. Lo siento.
Hoy hablaba con un amigo que tiene un problema personal grave. Y se vé en la tesitura de dejar los barcos. Es difícil. Conozco a gente que, años después, siguen acercandose al muelle a compartir. A contar batallitas, a ver ese trozo de acero donde dejaron tanto de su vida.
No nos largamos. Como decía alguien, puedes dejar el mar, pero el mar no te deja a ti. Por eso el que es marino de verdad sigue esperando los atardeceres, sigue sintiendo el tirón, sigue saboreando los momentos. Estamos ahí.

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