martes, 31 de mayo de 2016
Somos unos afortunados
El otro día en Fb (últimamente es co-protagonista de tantos artículos aquí) me encontré con que un compañero mío, recién regresado de África, escribía sobre lo que está pasando en Libia y tal.
Ya sé lo que pensáis. "Ahora va a decir que no somos conscientes de lo que tenemos y bla bla bla". Todos hemos oído a nuestras madres decir "¿Como que no te lo vas a comer? ¿Y los niños que pasan hambre qué?".
No. No voy a dar una lección de moralina. Entre otras cosas porque sería una lección de segunda mano; yo no vengo de África. Sobre lo que quiero hablar es de como, muchas veces, necesitamos ver más allá. Necesitamos extender la vista fuera de nuestro entorno más cercano para darnos cuenta de las cosas que suceden y colocarnos en perspectiva.
Cierto es que nuestro mundo alcanza hasta donde llega nuestra capacidad para manipularlo y que, en la mayoría de ocasiones, empatizar con aquellos con los que no interactuamos es una simple pose o, en el peor de los casos, una autosugestión enfermiza. La ayuda real no consiste en poner cara de pena y quedarnos sin dormir por las noches. Eso no ayuda más que a nuestro ego. La ayuda real consiste en hacer cosas, en aportar soluciones, en ser un ejemplo.
Yo no voy a comer a la fuerza porque haya gente que pasa hambre. ¿Acaso la comida que yo tiro les iba a llegar? Yo voy a coger un plato menos para mandarlo allí. Yo voy a vivir una vida frugal y modesta, tanto porque así me siento mejor como por respeto. Yo voy a intentar ayudar. En eso consiste ser un afortunado. En darse cuenta de que, si bien no tenemos el combo de coche, casa y perro, si bien la chica que queremos no nos mima, si bien no podemos permitirnos ese viaje que nos gustaría o ese coche o ese llámalo X... nadie nos persigue, nadie intenta matarnos, tenemos para comer.
El colega que escribió ese artículo es un tío que ha pasado por muchas cosas muy duras. Y es un tío que, aunque él ha pasado por cosas de esas, es capaz de pararse a escucharte cuando tu te agobias por una tontería. Esos son los grandes. Los que son capaces de mirar más allá del "yo" en el que vivimos encerrados todos y extenderse, apoyar, proyectar.
Yo soy un afortunado por conocer a alguien como él. O como un amigo mío, que cuando ha tenido una pelea con su novia le ha dicho que "le va a apoyar a ser ella misma y que haga lo que ella prefiera. No tendría sentido intentar seguir con ella si ella no es feliz". Gente que, como quien no quiere la cosa, hacen del mundo un lugar mejor. Gracias.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario