martes, 10 de mayo de 2016
Sobre los porqués
Alguna vez he dicho que los actos se justifican a sí mismos, de forma que preguntar "por qué" muchas veces resulta recursivo. Y que hace más quien quiere que quien puede, lo que anula toda pregunta de porqué. Ya lo tienes ahí. ¿Por qué? Porque puede.
Pero hay veces que no es tan así. Hay cosas que hacemos por motivos equivocados y, cuando eso sucede, debemos analizar la raíz del problema. El porqué. En mi caso, estaba pensando en como estoy haciendo un listado de libros leidos. ¿Cual es el objeto de dicho listado? Tener un cierto control estadistico sobre cuanto leo. Ese es el motivo "que yo creo". El motivo real, del que acabo de darme cuenta hace un momento, es bien distinto. Es poder presumir de que leo mucho y felicitarme a mi mismo. Es un acto de vanidad y la vanidad, como todos sabemos, no tiene una especial utilidad.
Es como las fotos. Yo suelo decir "si de un viaje tengo muchas fotos, malo. Porque significa que no estaba tan ocupado pasandomelo bien que no podía echarlas". Algo parecido me sucede en el ordenador. Si paso mucho tiempo en el ordenador... malo. Porque significa que no tengo nada mejor con lo que entretenerme. O chateando. Si tengo gente cerca, no presto atención al móvil. Así que si paso mucho tiempo en el móvil es porque llevo mucho tiempo solo Y aburrido.
A veces, los porqué tienen sentido. Nos dan una visión más amplia de lo que está sucediendo, nos permiten dar un paso más. No existen como justificación en si misma... el "porqué" es un complemento circunstancial, quizás en algunos casos directo, pero nunca es el eje de la frase. Aunque todo suma.
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