viernes, 24 de marzo de 2017
Cuanta gente rota
Asomarse a una pagina de contactos es una experiencia desoladora. Sobre todo para los que andamos buscando amistad o somos unos románticos o tenemos algo de empatía. O quizás simplemente estamos aburridos.
El tema viene con la edad. Decía Elena de Donetsk que esto es un mercado y va por gamas. Que hay que saber vender el producto. Pero la gente no es consciente de ello porque vive en el más absoluto egocentrismo. La gente compra, pero no es consciente de que a la vez vende.
La tendencia que percibo va en dos fases. Por debajo de los 30 y pocos (la nueva barrera de la juventud), quiero un perfil. Porque lo valgo. Porque puedo elegir. Porque quiero. Aún hay curiosidad pero ya empieza a haber mucho cinismo. Cuanto más cerca de la barrera, más presión.
A partir de los 30 y bastantes la cosa cambia. Ya hay cicatrices. Quiero algo que me arregle. Que me cure, que me valore, que me haga olvidar. Que me devuelva la visión que tenía.
Y en medio de tanto pedir yo me pregunto... Que ofrecemos a cambio? Decía Einstein que si queremos resultados distintos tendremos que inte tar cosas diferentes. Pero eso no lo hace nadie. Nadie se equivoca, nadie aprende, nadie arriesga. Nadie tiene curiosidad ni cree en la evolución progresiva, en caminar antes de correr. Y al fibal uno llega a la conclusión de Ronald.
Mejor conozco gente en bares.
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