El otro dia estaba hablando con una amiga sobre nuestra forma de pensar y de vivir. Es una chica genial y apoya cada proyecto que hago. Total que hablabamos de mi 'estudio' y le pasé una foto. Y hablando de eso le dije 'Soy un chico de los 90 que no acaba de encajar. '
Los 90. El revival de los 80 les ha pasado por encima y en cierto sentido mejor que fuera así. La época dorada de Nirvana pero también el último Donnington. Super Mario. El Juego de la Oca. Sharon Stone. Van Damme. Nosotros jugabamos al fútbol por las tardes y aún coleccionabamos cromos. Los 90 fue el primer paso de la globalización. Entonces aún no había móviles, internet empezaba, la URSS se iba al caralho y el futuro parecía optimista. Y yo, chico criado en un colegio católico, gafotas, pequeño y sabedlr de que en cualquier momento podía ser aplastado, me encontré con lentillas en un instituto empezando una nueva vida.
Y podía ser quien yo quisiera. El mundo era mío. Podía aprender idiomas, podía escuchar a la gente, podía cambiar el registro. Escuchar musica aprender viajar. El mundo estaba cambiandk y cada día surgían nuevas modas, nuevos códigos y todo era ridículo pero a la vez prometedor. Era un poco como el Este de Europa. Quizás por eso me gusta tanto aquello. Conecta conmigo.
Pero estoy hecho de retazos, como Frankenstein. Soy educado y romántico y cínico y curioso y un niño y un viejo y un poeta. Soy demasiado complicado para ser uniforme y demasiado coherente para ser esquizofrénico.
Soy raro. Pero me gusta serlo. Y me gusta poder compartir esa rareza con gente de todo el mundo, que también son raros. Me encanta.
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