viernes, 30 de junio de 2017

Ignorante no es un insulto


Yo creo que esa frase resume el estado de nuestra cultura. Me la dijeron ayer, como defensa ante el exceso de conocimiento "prefiero no saber eso". Realmente, es una de esas cosas que te hacen plantearte si estás en el plano espacio/tiempo equivocado. Quiero decir, dado que el espacio y el tiempo son relativos... ¿ es posible que según determinada alteración yo no esté realmente aquí ? ¿qué solo exista mi percepción de estar aquí, como una proyección?
No lo sé. Lo que tengo claro es que tengo que empezar a filtrar la gente con la que interactuo socialmente. Esto se me está yendo de las manos.
Y de vuelta al tema del artículo, discrepo absoluta y furiosamente. Hemos creado una cultura de la mediocridad, de "salir del paso", de "aparentar". Y en la vida real eso significa problemas. Puedes aparentar que sabes construir un puente, pero si no sabes se cae. Puedes hacer como que escuchas a tu amiga llorando, pero cuando necesite ayuda de verdad no vas a estar.
No se puede vivir escondiendo la cabeza como las avestruces. La realidad está ahí, nos guste o no. Y si cerramos la puerta, nos pasará como en el cuento de los tres cerditos y soplará y soplará. A menos que hayamos construido la casa bien, nos caerá encima. Y entonces no podremos decir "pero es que yo pensaba... yo creía..."
Hay que estar preparado. Y hay que entender la vida como decía Pau Gasol, como un constante desafio para mejorar. Y en ese esquema mental, la palabra "ignorante" es un insulto. Cojones. A ver que nos hemos creído.

¿Por qué todo el mundo quiere cambiarme?


A continuación de lo escrito el otro día sobre "el heroe decisivo" planteo lo siguiente. ¿De verdad es tan difícil aceptarnos como somos? Pongamos que, tras la adolescencia, un adulto decide construir su personalidad en un determinado sentido. Y está bien. Pero su familia, sus amigos, su pareja, su entorno... constantemente presionan para moldearlo en un sentido y en otro. En muchas ocasiones mandando mensajes contradictorios. Por supuesto siempre con la mejor intención.
¿Y si hiciera caso? ¿No se da cuenta la gente de qué, siguiendo sus indicaciones, el resultado sería vivir sus vidas? ¿De verdad creen que sus vidas son tan buenas como para señalarlas y decirle a la gente "vive como yo"?
Como decía una colega el otro día, lo que Juan dice de Carlos habla más de Juan que de Carlos. Esto va a sonar un poco antisocial pero... por favor. Dejadme en paz. No es tan difícil. Yo no me meto en la vida de nadie. ¿Es mucho pedir que me den el mismo respeto que yo muestro? Al fin y al cabo, solo pido eso que según cierto texto que me tocó leer era uno de los fundamentos de la amistad. Reciprocidad. No debería ser tan difícil.
Pero creo que tenemos un concepto extraño de la amistad por ahí fuera.

jueves, 29 de junio de 2017

Ser español es una responsabilidad (II)


Y llegó la final. Y Marc Gasol, que hasta ese partido había sido "el hermano de" y todos nos habiamos preguntado como demonios lo habían convocado, habiendo gente como Fran Vazquez en su casa, de repente dio un paso al frente. Y se comió a Schortsianitis, al que daban por imparable, y Carlos Jimenez y Navarro y Rudi Fernandez y Jorge Garbajosa se pusieron las pilas. No ganó un jugador, ganó el equipo entero. Como habían hecho durante todo el campeonato, mirando los unos por los otros, compartiendo, creando, alegrandose. Siendo generosos, sufridores, humildes, honestos. Siendo unos genios pero, sobre todo, siendo unos currantes. Siendo de esa gente que te inspira a ser como ellos.
De eso hace casi once años. Nos hemos acostumbrado a ver a la selección española de baloncesto ganarlo todo. Tanto es así, que cuando Aito no nos clasificó para las medallas dimitió. Pero yo aún recuerdo, y recordaré siempre, como lo hicieron y como crearon esa magia. Como crearon ese equipo.

El titulo de estos dos artículos viene a una campaña que salió el año siguiente. O al próximo. Os paso el video, porque yo de vez en cuando tengo que verlo para recordarmelo
https://www.youtube.com/watch?v=w12_cA_SZoQ

Lo mejor de este video, cuando dice "Está bien conseguir que tu país te admire; pero es mucho mejor lograr que el mundo admire a tu país", aún hoy resuena dentro de mí. Lo que dice es que no existe más limite que el que nosotros nos pongamos. Que si somos buenos en algo, que si hacemos algo bien... tenemos que compartirlo. Que no sirve de nada crear, construir, conquistar... si te quedas ahí. Hay que seguir adelante. Cada victoria es el camino hacia la siguiente victoria.

Gracias. Muchas gracias gente. Hay que seguir. A por ello.

Ser español es una responsabilidad (I)


Los que leéis esto sabréis que soy muy aficionado al baloncesto. Cuando tenía apenas nueve o diez años, el padre de mi hermano me enganchó a este deporte. Él había sido jugador y eran buenos tiempos para ser aficionado al baloncesto. Yo puedo presumir de que viví en directo el triple de Corny Thompson que dió la Copa de Europa al Joventut y que ví jugar por la tele a Sabonis, a los Jofresa, a Villacampa. A veces me quedaba hasta las tantas de la madrugada para ver un partido de la NBA, de aquellos New York Knicks de Patrick Ewing y John Stark. Siempre he sido un underdog y me hice aficionado del Estudiantes, aunque reconozco que soy un aficionado desleal, que va y viene.
Lo que quiero decir con todo esto, es que yo soy aficionado al baloncesto de toda la vida. Y como tal, seguí los bronces y caidas en cuartos de la selección española con De Miguel, con Angulo, con Roberto Dueñas. Yo estaba ahí cuando los junior de oro le ganaron a EEUU y se empezó a hablar de que teniamos un equipazo. Siempre mantuve la ilusión pero, como aficionado a sufrir, no me lo quise creer mucho.
Entonces llegó Pepu. Nadie que sea aficionado al Estudiantes puede ignorar quién es Pepu Hernandez. Aquellos cinco partidos de la final contra el Barcelona de Aito son historia. Son historia y de la buena, de la epica, de la hombrada, de David echandole el pulso a Goliat hasta que al final pierde. Entonces Pepu dijo que se iba y, como caballeros, aceptamos su despedida.
Y apareció en la selección. Esa fue una jugada rara. ¿No dijo que se retiraba por un tiempo? Sonó un poco a jugada sucia. Bueno. Ahí aumentó la ilusión. Si Pepu había hecho eso con el Estu... ¿qué no podría hacer con la selección española?
Y llegamos al Mundial de Japón. Año 2006. España tenía un grupo asequible, aunque estaba Alemania, Nueva Zelanda...
Cuando la pelota empezó a rodar fue increíble. Cada partido era más brutal que el anterior. El guión era el siguiente: España empezaba y barría. Al final del primer cuarto arrasaba. Al llegar al descanso su rival estaba casi destruido. En el tercer cuarto se venía abajo y el otro equipo cogía aire... y en el cuarto se sacudía la modorra y los acababa de destruir. Era increíble. Todo salía bien, las defensas, el juego en equipo, el ataque, el rebote... uno veía los partidos con miedo. ¿Cuando se acabará esto? No podía ser. Llegaron octavos y tocó Serbia. Serbia era (y es) un coco. Igual. En cuartos Lituania. Otro coco. Otra paliza. España no solo ganaba, España arrasaba.
En semifinales tocó Argentina. Y ese fue el único partido del campeonato en el cual sufrimos. Sufrimos muchisimo, porque nos habiamos acostumbrado a lo bueno y era demasiado bonito para que se acabara. Y... no se acabó. Por el otro lado, Grecia ganó a EEUU y jugaría la final contra nosotros.
Malas noticias. Pau Gasol, la estrella, se había lesionado. No podría jugar la final. ¿Como lo hariamos? Aún así, solo llegar a la final ya era increíble. ¡Y como habiamos jugado! El partido contra Argentina fue EPICO. De esos que se te quedan en la cabeza para toda la vida.
- Continuará -

miércoles, 28 de junio de 2017

En contra del heroe determinante


Ya sé que, en la cultura occidental, el individuo es la figura central. Ya sé que todos aprendemos de memoria nombres y biografias de personajes que han condicionado la historia. Y ya sé que, en nuestra vida, todos vivimos en primera persona del singular.
Correcto. Pero volviendo al tema de la Historia, existen dos corrientes diferentes en ese sentido. Una, la de que los procesos condicionan a los individuos; Dos, la de que los individuos condicionan a los procesos. Y ambas son ciertas, según mi modesto entender.
Yo, que llevo toda la vida escuchando a mi madre bajarme los humos o directamente culparme de reacciones ajenas a mi, me rebelo. En dos días he confesado una situación penosa para mí y la respuesta que he recibido ha sido "¿Qué has hecho?". Entiendo que soy una figura carismatica e influyente, alguien con mucha iniciativa, capaz de condicionar su entorno. Como todo el mundo. Quizás un poquito más, pero nada increíble. Al menos, no tanto como parecen atribuirme mis contertulios.
Volviendo al inicio, sé que os parecerá increíble. Pero a veces pasan cosas en nuestra vida sin que nosotros seamos responsables directos. A veces, ese puesto que era para ti es eliminado de la empresa por una reestructuración organica. Ese coche que tienes perfectamente puesto a punto se estropea. Esa chica con la que llevas cinco años saliendo decide que, de repente, quiere dedicar su vida al teatro y la radio y en esa nueva vida tu no entras.
Y puedes negociar, salir, arreglar. Puedes buscarte otro puesto, tener reflejos y arreglar el coche, convencer a la chica. Puedes hacer montones de cosas pero, a veces, eso no será suficiente. Y si no quieres volverte loco, estará bien que asumas que hay cosas que escapan a tu control.
Porque os voy a confesar otra cosa. La vida tiene sus propios planes. Que vosotros penséis "esto es lo más lógico" no significa que sea lo que vaya a pasar. La vida, amigos míos, no es una ecuación matemática donde X + 3 = 5. No. Si fueran matemáticas, la vida sería más parecida a la teoría del caos o a tantas formulaciones matemáticas con más letras que numeros. Así de hijaputa es.
¿Mi consejo? No perdáis el tiempo intentando controlarlo todo, entenderlo todo, sabedlo todo. Limitaros a lo que se os da realmente bien y limitad vuestra area de influencia. Sed muy buenos en ese campo y dejad que lo demás se resuelva solo. Aprended a dejar fluir las cosas. Adaptaros. No queráis ser ese general subido a un caballo desde una colina, moviendo piezas como un jugador de ajedrez. Reaccionad. Sed muy observadores, entender vuestro entorno y actuar de acuerdo a las condiciones del mismo. Y ante todo recordad que, aunque no seais el super heroe de vuestra historia, seguís siendo el protagonista. Así que mirad por uds, sin que ello os arranque el honor que os quede. Sed fieles a vosotros mismos. Sed vosotros mismos.

martes, 27 de junio de 2017

Corta tus perdidas


Una de las multiples ventajas de vivir solo, en una casa propia, es que te permite experimentar. Por ejemplo, descubres cosas como "¿qué puñetas es una llave de paso y donde está?" o "¿por qué la lavadora tiene quince programas, cuando solo me interesa que haga una cosa?". En este caso en concreto, me permite hacer algo que muchas veces he pensado pero nunca me he atrevido: usar un albornoz. Y ahora, este vuestro inquieto hobbit escribe envuelto en un albornoz tomando una taza de té verde. Soy el malo/una chica Bond de una de esas peliculas. Vosotros elegís.
Eh. Podría ser peor. Podría ser Batman. ¿O quizás lo soy?
Esta tontería me viene a recordar una pregunta. El otro día comprobé que me leian cinco personas. ¿Cinco? O tengo un terrible desdoble de personalidad o sois más de los que pensaba. Me inquieta pensar que haya gente ahí fuera que pueda encontrar esto interesante. Supondré que son bots de google, asomandose a ese nido de horror que es mi cabeza.
A todo esto. El asunto del título. Si algo hemos aprendido de grandes videojuegos de gestión como el SimCity o el PcFutbol es que llega un momento en que es mejor asumir las perdidas y cortar algo, que seguir manteniendonos en la esperanza de que empiece a dar beneficios. Como dijo un sabio rubio en cierta ocasión: "el optimismo no paga facturas". Uno tiene que hacer un buen analisis, ser objetivo y cruel. Cortar por donde se debe cortar. Y asumir que, oye, mejor perder cinco hoy que no se recuperarán que perder diez mañana que tampoco.
Claro que algunos diréis que esa es una actitud conservadora ante la vida. Que quién no arriesga no gana y todo eso. Pero plantearos lo siguiente... para perder esos cinco primeros, ya debimos haber arriesgado. ¿Qué nos induce a seguir adelante? ¿Es una posibilidad objetiva de beneficios, o es el orgullo (no querer reconocer el error), una proyección de nuestros deseos (sé que esto irá bien, lo sé) o algún otro sentimiento? Si la respuesta es cualquiera distinta de la numero uno, recordad que una retirada a tiempo es una victoria.
Y con esto me despido por hoy, sacudiendo las mangas del albonroz mientras me retiro majestuosamente. O no.

Korn



El duelo es un proceso psicológico un tanto jodido. En él "chocan" dos esfuerzos, el de olvidar cuanto antes para que deje de doler y el mantener el recuerdo de un momento/persona/algo hermoso. Cuando uno es orgulloso, el ceder, el "yield" es muy difícil y el primer esfuerzo debe superar una resistencia un tanto absurda.
La música, junto con el ejercicio, es una de esas cosas que ayudan muchísimo. Ayer decidí tomar la iniciativa y empezar a cerrar puertas, dado que es obvio que lo que está muerto no debe yacer eternamente. O dicho de otra manera, hay que quitar el cadáver de la mesa, meterlo en la tumba y seguir adelante con mi vida. Para ello, he empezado con música alegre y positiva. Phil Collins. Sting. Música ya para alguien "con una edad".
Esta mañana probé algo distinto. Dado que tengo que entrar a las 6 de la mañana, conduzco a las 5. No es hora para ponerse música suave, así que puse al grupo del titulo. Hace mucho que los escucho y me gustan bastante. No son "metal" en el sentido clásico de la palabra, sino otra cosa. Aún así tienen mucha fuerza, mucha personalidad.
Y hoy me he sorprendido cantando sus canciones. Tienen esa mezcla justa entre tristeza y rabia que necesito. Un efecto secundario del orgullo es que, cuando te vienes abajo, no te vas a una esquina a llorar. Rompes cosas. O gritas. Y gritas que ya está bien, que ya vale, y devuelves los golpes. Aunque la que te caiga sea peor, pero luego tendrás la satisfacción de no haberte dejado llevar como un cordero al matadero.
Me gusta mucho ese grupo. Me he puesto con un directo, el Hollywood Paladium  y he ido siguiendo temas. Get up. Kill mercy within. Freak on a leash. Here to Stay. Got the life. Temas que me dicen algo, temas que tienen un sentido para mi. Básicamente, que da igual lo que la vida te tire encima, puedes permitirte un momento de venirte abajo pero enseguida tienes que levantarte otra vez, rugiendo. Y a por más. A por lo siguiente.



miércoles, 21 de junio de 2017

Huye del rencor



Ayer me pasó una cosa curiosa. Estaba haciéndome la cena y me contaron una noticia muy buena. A saber como acaba, pero tiene una pinta excelente.
Y de repente, me vino un sentimiento mezquino y egoísta. ¿Por qué a todo el mundo le pasan cosas buenas y yo sigo estancado? En automático me di cuenta de que era una estupidez. A mi también me pasan cosas buenas. No hace ni siquiera un mes que estuve en Polonia con un amigo. Este fin de semana han pasado cosas buenas. ¿De donde surge esa desesperación?
Y sobre todo... ¿ qué pretendo conseguir con ella? Más allá del pataleo, la envidia y el culpar a los demás de una situación que no me gusta, no sirve para nada. Es infantil y estúpido y, sobre todo, es malsano. No me va a hacer sentir mejor. Entonces decidí sonreír. Decidí alegrarme por la gente, decidí disfrutar de mi vida. Entoné una de esas mini-plegarias que tan bien me funcionan y pensé en el futuro. En hacer deporte. En sitios que visitar. Y me di cuenta de que no me falta tanto para tener mi tiempo y mi espacio y poder disfrutarlo.
Así que ahí vamos. A por otro día. Pero sin rencor. Nadie tiene culpa si las cosas me van mal. Tanto si triunfo como si fracaso, el sujeto activo soy yo. Así que evitad la autocompasión, la "evasión de responsabilidad" y el mentiros a vosotros mismos.
Disfrutadlo. El día es vuestro.

Se equivocó el perro

Se equivocó el perro
Se equivocaba
Por ir al norte (siber) fue al sur (iug)
Se equivocaba
creyo que el mar (more) era el cielo (nebo)


Cuanta tontería. Pero sucede. A veces pasa. A veces, demasiado a menudo. Como cantaban los Suaves, pobre jugador. Acostumbrado a vagar, a jugar, a verlo desde el otro lado. Duele perder. Duele creer y sentir y soñar. Duele permitírselo.
Cuando a tu felicidad le pones nombre y apellido, te expones. Y a veces pasa que esa felicidad pasa de largo. No es malvado; es una estupidez darle atributos morales a cuestiones que son meramente biológicas. La vida pasa de largo... porque, de acuerdo a sus propios criterios, no merece la pena pararse.
Pero todo sigue. Show must go on. Y la historia está ahí para vivirla, para hacerla. El verano acaba de empezar y vamos a hacerlo... ¿Cómo era la palabra de Barney Stimson? "Legendario". Vamos a viajar y ver sitios y encontrar amigos y contar historias. Polonia fue el calentamiento. Aún nos quedan otras ciudades con historia que visitar, otra gente a la que conocer, otras risas que compartir.


En cuanto al amor, como ya he dicho alguna vez, el amor es algo que le pasa a los demás. Últimamente no duermo bien. Ayer me acordé de Greta. No sé si alguna vez he contado aquí su historia. Greta es la amiga de un ex-novio de una amiga (ahí es nada) que conocí por Facebook. La chica, lituana, había recibido ese nombre porque su madre era muy fan de la señora Garbo. Es interesante como los nombres nos condicionan: Radi es super alegre, Raya es muy dulce, la hija de Rali va a ser un terremoto. El caso es que Greta, como no podía ser de otra manera, era una mujer soñadora, creativa, extremadamente sensible. Me contó que, cuando tenía diecisiete años, para el cumpleaños de su novio compró tela azul marino e hizo dos osos de peluche. Uno para su novio, al que llamó Misha y otro para ella al que llamó Grisha. Lo dejaron un tiempo después. Pero me pareció algo sencillísimo y, a la vez, fantástico. Es de esas cosas de las que te acuerdas muchísimos años después y sonríes. Que idiotez. Pero que curioso.


Es interesante como, en medio de un golpe de calor, pasas frío. Pero da igual. Todo pasa. Y enseguida estaremos otra vez en la pelea.

lunes, 19 de junio de 2017

Summertime


A veces, simplemente pasa. Vas a Cádiz a ver un concierto después de una semana de trabajo y trabajo y trabajo... y resulta que hay gente esperandote. Pegas una llamada y cuando te das cuenta estáis de cervezas. Y aparece más gente. Y vas al concierto. Y a la playa. Y de fiesta. Y conoces más gente. Y llegas a tu casa a las seis casi, reventado, dandote igual todo. Tienes que volver a la rutina. Limpias. Ordenas. Limpias más. Lavas ropa. Entonces miras el móvil y, oh vaya. Tienes invitados. Así que acabas tu sesión de entrenamiento, te sonríes a ti mismo -estás buenisimo- y los recoges. Y el domingo, como quién no quiere la cosa, estás hablando otros idiomas con otra gente y aprendiendo y mezclandote y viendo y sintiendo.
La vida es así. De repente todo pasa muy rápido pero enseguida se vuelve a parar. Y los "problemas" siguen llamando a la puerta. Impuestos. Papeleos. El coche. No son tanto problemas como cosas que te distraen de lo verdaderamente importante, es decir, todo aquello que te hace feliz. Tu gente. Lo que te divierte. Lo que te permite crear. Entendemos que el trabajo es el peaje que pagamos por la libertad y a su vez es el equilibrio. Yo amo mi trabajo. Sé que algún día el amor se acabará, pero mientras tanto... ¡bailemos! Y aunque ese amor no es tan ciego que me impida darme cuenta de sus defectos, lo prefiero así. Si fuera demasiado perfecto sería irreal y yo quiero algo de verdad. Me merezco algo de verdad.
Pero... ¿sabéis? Eso vale para todo. Y este fin de semana me he vuelto a recordar la diferencia entre ser y estar. Yo soy feliz. Y estoy feliz. No tengo más que recordarme a mí mismo quién soy y porqué soy así. Y luego las cosas van saliendo. A veces no como me gustaría... pero ya sabéis la receta de los Rolling Stones para ello. Lo importante es seguir adelante. Con estudiar ruso. Con hacer ejercicio. Con hablar con una chica de Ulianovsk. Con vivir, en general. La mayoría de las veces no tenemos ni idea de que estamos haciendo ni que vamos a obtener de lo que hacemos... así que, como decía Dory en "Buscando a Nemo": Sigue nadando. Sigue nadando, nadando, nadando.
Y a seguir disfrutando de esto. Porque se acabará pero mientras haya música... ¡bailemos!

martes, 13 de junio de 2017

Cambios y estabilidad


Los que lleváis tiempo leyendo este blog-diario sabréis que en los últimos años de mi vida ha habido de todo. La gente que dice "los años pasan volando" no se han parado a ver las fotos y los cambios de caras, de sitios, de historias. O quizás ellos tienen vidas mucho más monotonas que la mía.
En los últimos años me he independizado, he probado cosas, he tenido relaciones, he sufrido desengaños, he aprendido cosas. He rediseñado mi visión del mundo y de mi mismo varias veces. He vivido en varias ciudades, he trabajado en muchas cosas distintas. He conocido a montones de gente y he olvidado a otro montón de gente. He intentado encontrar mi lugar bajo el sol y he fracasado, he intentado otras cosas. He creado algunas historias y lugares fascinantes y luego los he olvidado. En general, he vivido muchísimo.
Y ahora, estoy bien. En cierto sentido he vuelto a la casilla de salida. El otro día comentaba que, en cierto sentido, vuelvo a estar en dos mil once. Con nuevos desafios y dispuesto a encararlos, como siempre asustado pero sin que se note. Y me he dado cuenta de que, como dijera Rali, mi estado natural es ser feliz y, si me mantengo equilibrado, seré feliz. Son los desequilibrios externos que permito que modifiquen mi calma lo que destrozan mi felicidad. Pero una vez conseguida, una vez mantenido el ritmo... solo hay que seguir. Una de las cosas que tenemos que aprender, y esto es fundamental, es que los cambios no son ni buenos ni malos. Son cambios. Y es cuestión nuestra asumirlos como algo natural en la vida, entendiendo que lo único "estable", "seguro" y "fiable" es la muerte, y que todo lo demás está sujeto a tantos factores y variables que el mero concepto resulta hasta cierto punto ridículo.
Voy con una palabra muy de moda. Resiliencia. La cuestión no es buscar una posición segura y atarse a ella pase lo que pase. Lo importante es ser capaz de adaptarse a los cambios, manteniendo una cierta coherencia narrativa. Crear un concepto de uno mismo que nos haga felices y ser fiel al concepto, mientras seguimos cambiando y adaptandonos. Estar vivos. Y equivocarnos, para luego arreglarlo y conseguir que las cosas vayan a mejor. La estabilidad "buena" no consiste en saber que, pase lo que pase, estás "a salvo" en tu fortaleza. La estabilidad "buena" consiste en saber que, pase lo que pase, te adaptarás, encontrarás una forma de disfrutar, sonreír, hacer cosas buenas, estar con gente que te haga bien. La estabilidad consiste en ver el futuro con optimismo, no en obsesionarse con no perder lo que tenemos en el presente. Porque al final, todo pasa. Hasta que nos morimos y, entonces, nos volvemos de un estable insoportable.

Forever alone


Me ha vuelto a pasar. Me pasa bastante. Soy un especialista en crear situaciones, animar a alguien, hacerlo feliz... y una vez conseguido, esa persona decide que ya ha obtenido todo lo que necesitaba de mi y me deja de lado. Imagino que alguna vez habré hecho lo mismo, no sé si dandome cuenta o no. No tengo un libro de contabilidad de flujos de energia y de animo.
Lo que si tengo, y llevo bastante tiempo con ello, es la sensación de que en mi vida nada permanece. De que ningún árbol crece lo suficiente para dar sombra y que, como Sísifo, estoy siempre empujando la piedra desde abajo de la cuesta.
Ojo, esto es consecuencia natural de mi forma de ser. No echo la culpa al destino (¡oh cruel hado!) ni a ninguna extraña conspiración judeo-masónica. Las reglas del juego están ahí para quién quiera jugarlas, soy yo el que se empeña en querer inventar algo distinto.
Hay dos factores que juegan muy a favor de que me encuentre en esta situación. Por un lado, mi independencia. Hay mucha gente a la que le intimida mi ritmo de vida, los viajes, la actividad constante, mi heterodoxía. El ser tan distinto que los deje a veces sin referencias. Y por otro lado, claro, mi capacidad organizativa. El que siempre esté organizando, planeando, buscando. Ambas cosas, independencia e iniciativa, son factores que facilitan el que yo empiece cosas, el que establezca relaciones, cruce puentes, haga. Pero a su vez hace que dichas relaciones estén muy vinculadas a mi capacidad para mantenerlas, al establecimiento de un dialogo en el que yo termino siendo parte subordinada. Hasta que me aburro y paso a otra cosa, o la otra persona se aburre y pasa a otra cosa. A veces tengo suerte y doy con gente como yo, con mucha iniciativa e independencia. Y esa gente y yo apenas coincidimos en tiempo y espacio. Somos barcos, a muchas millas de distancia, que llevan rumbos distintos y a veces se cruzan, se saludan por banderas y siguen camino.
No pasa nada. Hace mucho tiempo lo habría lamentado o habría intentado arreglarlo, entenderlo, justificarlo. Eso pasó. Ahora simplemente vivo el ahora. Ya vendrán tiempos mejores. Es tan fácil y, a la vez, tan difícil como eso.

lunes, 12 de junio de 2017

Me confieso pedante.


Ayer invité a mi madre a comer a casa. Era uno de mis objetivos cuando decidí tener casa propia: poder invitar a mis familiares y amigos cuando y como quieran. El caso es que hablamos de muchas cosas, y entre otra salió el tema de la soledad y la independencia. Mi madre, al igual que mi hermana, siempre han sido muy susceptibles a las opiniones y presiones de los demás. Yo, a pesar de haberme criado con ellas, siempre he ido un poco más por libre y he sido más "estanco" a las criticas y opiniones. Hace muchísimo aprendí que da igual lo que hagas, la gente pensará lo que quiera, así que no merece la pena prestarle demasiada atención a algo que no puedes controlar.

Aún así, reconozco que durante un tiempo muy amplio he intentado encajar. Orientar el mensaje al público. Hablar de temas que la gente pueda comprender.
Ya no. Quizás por la influencia de Rabanal, quizás como efecto secundario del éxito que arrastra su propia inercia, he decidido dejar de intentar adaptarme. Que cada uno mantenga la ignorancia que quiera. El primer requisito para aprender es asumir que no se sabe, y ese grado de humildad lo vamos a encontrar en muy muy poquita gente. Sobre todo en cierto entorno o a partir de cierta edad.

Así que mirad, paso. Reconozco que leo libros de filosofia, arte, historia, viajes, biografias. Que conozco detalles absurdos, que me entretengo en formarme, que hablo idiomas, que soy raro. Que no quiero sentarme a digerir opiniones ajenas como si fueran propias. Que quiero cuestiones, debates interesantes, puntos de vista originales, documentados, curiosos. Que no quiero entender la vida como una cuestión de productos a adquirir, de experiencias a tachar de una lista, de expectativas que satisfacer. Que no quiero vivir asentado en el prejuicio, sino constantemente desafiandome a mi mismo y desafiando a mi entorno.

Así que sí. Soy un pedante. Y me encanta serlo. Muchas gracias por participar de este, mi debate interior acerca de quien soy, de donde vengo y a donde voy. No tiren las palomitas por el suelo.

Etiquetas políticas


Una de las cosas que uno nunca debe hacer en internet es posicionarse claramente. Ni política, ni sexo, ni religión... mi abuelo, que vivió una Guerra Civil que duró tres años con su correspondiente diversión y represalias, me dijo "nunca tengas un carnet de nada". Y aunque no seamos conscientes de ello, nuestra huella digital en foros, redes sociales, espacios virtuales y demás... permanece. Y da un perfil de nosotros que hace que seamos facilmente identificables. Como un carnet. Y aunque en muchas cosas reconozco que no le he hecho ni puñetero caso, en esta en concreto sí me he mantenido fiel a lo que mi abuelo me enseñaba. Tener un carnet, una camiseta, una identidad... te debilita y te señala. Yo prefiero jugar a la confusión, guardarme mis opiniones para aquellos con los que tengo una gran confianza y un entorno lo suficientemente discreto, y dejar que cada uno piense lo que le dé la gana de mí.
Y ahí entra el tema de este artículo. Como nos identifican a poco que saquemos la patita en un sentido o en otro. Si planteas un debate ideologico desde la neutralidad, enseguida habrá quién te envuelva en una u otra bandera. En la mayoria de ocasiones, para justificar su punto de vista antagonizando con el tuyo. Pero no contra lo que tu dices, porque eso implicaría contrastar argumentos y opiniones, no no. Atacando al "simbolo" en el que te ha envuelto, por supuesto sin consultarte ni admitir tus correciones. En cierto sentido, eso dice más de la persona que te ataca que de ti mismo, pero no puedes evitar tener que corregirlo para no verte expuesto. Volvemos a lo que decía Goebbels, una mentira repetida suficientes veces se convierte en verdad. Y hoy nos reímos de que el niño ha tirado una piedra, y cuando nos queremos dar cuenta el niño es un hombre de veinte años y está en la carcel. Hay que ser consecuente. Y a veces es muy difícil, pero no por ello hay que dejar de intentarlo.

Aterrado de la homosexualidad


Hoy un amigo me ha contado que ha triunfado con una chica. De forma muy gráfica. Con entusiasmo.
Es comprensible. El colega hacía mucho que no y por lo que cuenta ha sido épico. Me alegro por él. Pero reconozco que lo hago con reticencia. Me supone un esfuerzo. Los hombres (no sé los de generaciones-pokemon, los de la mía al menos) NO hablamos de sexo con otros hombres. Para mí fue todo un descubrimiento la cantidad de detalles y la minuciosidad con que las mujeres hablaban de esas cosas. Para mí y mi grupo de amigos, la cuestión se redujo siempre a una serie de gruñidos, de acuerdo a un protocolo más o menos similar al siguiente.
- Bueno y la chica X... ¿qué?
- Bien. - sonrisa -. Bien bien.
- Pero... ¿bien?
- De categoría.
Y ahí acababa la historia. Si tal podría hablarse de la chica. De sus atributos o ausencia de ellos. Pero nunca del acto en sí.
¿Sabéis por qué? Porque a los tíos nos da mucho miedo la homosexualidad. Nos aterra. La masculinidad, en nuestra cultura, es un atributo a conquistar. Uno "se hace un hombre" y lucha día a día por mantener ese título. Cualquier rastro de incertidumbre sobre nuestra masculinidad y enseguida dudamos de todo. Por eso es un insulto tan terrible que una mujer se refiera despectivamente a su capacidad como amante o a sus atributos biologicos.
Y por eso nos da miedo la homosexualidad. ¿Y si me imagino a mi colega haciendo cosas sucias... y me gusta? ¿Y si resulta que mi identidad de macho, más o menos acentuada, se vé amenazada? ¡Dejaría de ser yo!
Pensaba en eso hace un rato, dandome cuenta de que a pesar de mi edad y experiencia, sigo evitando pensar en mi colega haciendo guarrerias con la chica. Y es que algunas cosas, a pesar de todo nuestro intelecto, savoir faire y conocimiento interior, siguen superandonos. A veces, no dejamos de ser el niño que se esconde entre las sabanas cuando suena la tormenta. Y aunque sea estúpido, reconozco que tiene su lado tierno.

domingo, 11 de junio de 2017

El camino fuera de la frustración


Hoy iba en el coche pensando, como hacer para mantenerse feliz, trabajando con las expectativas. Y me he dado cuenta que, muchos de los motivos de infelicidad, son manipulables. Iba pensando en lo agradecido que le estaré siempre a aquel que dijo eso de "este es el campo, estas son las vacas. Si fueramos americanos, si fueramos chinos, si fueramos rusos... pero no lo somos. Así que trabajamos con lo que tenemos. "
Realmente es así. El camino a la frustración es muy facil; solo hay que querer lo que no se tiene. Y quererlo mucho, de forma que tus ganas de tenerlo (tu ansia de vivir en futuro) supera tu capacidad de disfrutar de lo que tienes (tu momento presente). Volver a las vacas. Porque realmente, muchas de las cosas que necesitamos para ser felices están aquí. Solo hay que encontrar la forma de aprovecharlas.
Es dificil. Pero el truco es el siguiente: concentraros en el ahora. Y dejad que el mañana llegue. Llegará. Y quizás tendréis aquello que queréis o quizás no. Pero seguid intentandolo, sin dejar de mirar el presente. Y concentraros en conducir. Que otro día como hoy y me mato.

sábado, 10 de junio de 2017

Un cajón en el armario


Hoy he estado ordenando cosas en mi casa. Y he llegado a una conclusión interesante. Eres consciente de que algo va bien en tu vida, cuando tienes un cajón dedicado solo a cosas de la playa. Toalla. Camiseta. Bañadores. Un cajón que huele a arena y sal, un cajón para las cosas que te hacen feliz y te dan energia. También hay ahí cosas para hacer ejercicio y, en general, todo está desordenado y un poco de aquella manera. . como mi vida.
Y supongo que eso es lo importante. Que en nuestra historia haya cosas a las que podamos volver para sonreír, que nos recuerden quienes somos y las cosas que nos gustan y nos animen a seguir siendo y haciendo. Así que me alegro mucho de tener ese cajón y espero seguir asomandome a él. E ir ampliando a otros cajones y otras historias y que mi vida siga creciendo, poquito a poco.
Lo mismo os deseo, gente. Buenas noches!

lunes, 5 de junio de 2017

Madrid, ciudad cobarde

Ayer pasé el día en Madrid por un torneo. Tanto a la ida como a la vuelta me encontré montones de gente con la camiseta del Real Madrid. Ayer era la celebración del titulo, asi que todos querian ser parte de ello. Lo curioso es que, en dos años viviendo aquí, apenas habré visto medio cemtenar de camisetas. Normalmente en dia de partido y cerca del estadio.
Esto sería un detalle anecdotico, si yo no fuera aficionado a baloncesto y hubiera visto como, en un campeonato de Europa, la grada se encogía cuando el equipo iba mal. Mkentras que en Granada, Zaragoza, Coruña, Mallorca o Valencia la gente empujaba, rugia, gritaba. Era parte del equipo.
Madrid es asi. Va a ver ganar y, cuando gana, ellos son parte. Pero no quiere el esfuerzo, la lucha, la pelea. Cuando la pelota rueda uno puede perder. Y los perdedores no son madrileños.
Que poco me gusta esta ciudad. Entre otras cosas por eso. Por el egoismo, la arrogancia y, sobre todo, la cobardia. Porque ahora que el Real Madrid es campeón de Europa todos somos del Madrid. Mientras que cuando el Sevilla ganó la Uefa, el restl de aficiones andaluzas dijo "me alegro por uds. Pero nosotros no somos el Sevilla."
Como dice el refran, lanzada a moro muerto. Asi somos campeones de europa. Asi.

domingo, 4 de junio de 2017

Te gusta la gente rota

Hace un momento me han dicho eso. Y tras pensarlo un momento, he contestado que no me fio de nadie que no tenga un par de cadaveres en el armario. La vida es asi. Poco amable. Y me gusta confiar en la gente que tengo cerca y entender que compartimos un idioma.

Dejar fluir

Una de las cosas más dificiles de aprender es a dejar de preocuparse. A no querer controlar. A entender que hay cosas que se nos escapan.
Es un salto al vacio. Pero hay que hacerlo. Sobre todo con las emociones. Es absurdo querer dar un componente de racionalidad a cosas que siguen sus propias logicas internas. Celos. Soledad. Tristeza. No podemos meternos en la cabeza de otra persona y pretender que sabemos lo que está pasando ahi.
Hay que dejar ir. Y entender que todo tiene un momento y un lugar. Aunque ojalá no fuera asi pero es lo que hay. De esa forma aprendemos a disfrutar del ahora. A concentrarnos en lo que tenemos al lado y en como disfrutarlo.
Pero es dificil. A veces pensamos 'pero por que?' sin darnos cuenta de que la respuesta es la más obvia. 'Y por qué no?'.
Simple. Pero dificil.

A veces es imposible no echar de menos. Pero ese echar de menos es bonito. Hay que disfrutar de la melancolia, como dicen los pprtugueses. Teniendo cuidado de no ahogarnos en ese pozo y sabiendo cuando sacar la cabeza de las emociones. Perl aun y asi es bonito.

Soy muy poco español

Acabo de volver de un viaje al extranjero. Y como siempre me pasa, el aeropuerto me pone de muy mala leche. Odio las largas colas, las esperas ansiosas, las malas maneras. Odio el ruido y la constante chachara carente de sentido, odio la falta de control ante el comportamiento y la imagen.
Supongo que en los aeropuertos soy aleman. Pero me sorprende, porque mi comportamiento no es nada español. Aunque mi aspecto influye mucho, me doy cuenta de que no hablo a gritos, no me molesta estar callado, obedezco a las autoridades locales, no desprecio sus costumbres ni maneras. Imagino que tambien carezco de nuestra natural simpatia, espontaneidad, sentido del humor. Pero reconozco que no lo veo como grandes defectos, a la vista del comportamiento que mostramos fuera del pais. Se reconoce a un español a kilometros y pocas veces por algo bueno.
Que curioso. Como decía aquel escritor del 21, se reconoce a un español porque habla mal de España. Y a mi, en cambio, me encanta. Me gusta el pais su variedad su caracter su gente. Pero en lls aeropuertos, que Dios me perdone, prefiero que me tomen por aleman. Gracias.