martes, 13 de junio de 2017

Cambios y estabilidad


Los que lleváis tiempo leyendo este blog-diario sabréis que en los últimos años de mi vida ha habido de todo. La gente que dice "los años pasan volando" no se han parado a ver las fotos y los cambios de caras, de sitios, de historias. O quizás ellos tienen vidas mucho más monotonas que la mía.
En los últimos años me he independizado, he probado cosas, he tenido relaciones, he sufrido desengaños, he aprendido cosas. He rediseñado mi visión del mundo y de mi mismo varias veces. He vivido en varias ciudades, he trabajado en muchas cosas distintas. He conocido a montones de gente y he olvidado a otro montón de gente. He intentado encontrar mi lugar bajo el sol y he fracasado, he intentado otras cosas. He creado algunas historias y lugares fascinantes y luego los he olvidado. En general, he vivido muchísimo.
Y ahora, estoy bien. En cierto sentido he vuelto a la casilla de salida. El otro día comentaba que, en cierto sentido, vuelvo a estar en dos mil once. Con nuevos desafios y dispuesto a encararlos, como siempre asustado pero sin que se note. Y me he dado cuenta de que, como dijera Rali, mi estado natural es ser feliz y, si me mantengo equilibrado, seré feliz. Son los desequilibrios externos que permito que modifiquen mi calma lo que destrozan mi felicidad. Pero una vez conseguida, una vez mantenido el ritmo... solo hay que seguir. Una de las cosas que tenemos que aprender, y esto es fundamental, es que los cambios no son ni buenos ni malos. Son cambios. Y es cuestión nuestra asumirlos como algo natural en la vida, entendiendo que lo único "estable", "seguro" y "fiable" es la muerte, y que todo lo demás está sujeto a tantos factores y variables que el mero concepto resulta hasta cierto punto ridículo.
Voy con una palabra muy de moda. Resiliencia. La cuestión no es buscar una posición segura y atarse a ella pase lo que pase. Lo importante es ser capaz de adaptarse a los cambios, manteniendo una cierta coherencia narrativa. Crear un concepto de uno mismo que nos haga felices y ser fiel al concepto, mientras seguimos cambiando y adaptandonos. Estar vivos. Y equivocarnos, para luego arreglarlo y conseguir que las cosas vayan a mejor. La estabilidad "buena" no consiste en saber que, pase lo que pase, estás "a salvo" en tu fortaleza. La estabilidad "buena" consiste en saber que, pase lo que pase, te adaptarás, encontrarás una forma de disfrutar, sonreír, hacer cosas buenas, estar con gente que te haga bien. La estabilidad consiste en ver el futuro con optimismo, no en obsesionarse con no perder lo que tenemos en el presente. Porque al final, todo pasa. Hasta que nos morimos y, entonces, nos volvemos de un estable insoportable.

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