viernes, 30 de junio de 2017

¿Por qué todo el mundo quiere cambiarme?


A continuación de lo escrito el otro día sobre "el heroe decisivo" planteo lo siguiente. ¿De verdad es tan difícil aceptarnos como somos? Pongamos que, tras la adolescencia, un adulto decide construir su personalidad en un determinado sentido. Y está bien. Pero su familia, sus amigos, su pareja, su entorno... constantemente presionan para moldearlo en un sentido y en otro. En muchas ocasiones mandando mensajes contradictorios. Por supuesto siempre con la mejor intención.
¿Y si hiciera caso? ¿No se da cuenta la gente de qué, siguiendo sus indicaciones, el resultado sería vivir sus vidas? ¿De verdad creen que sus vidas son tan buenas como para señalarlas y decirle a la gente "vive como yo"?
Como decía una colega el otro día, lo que Juan dice de Carlos habla más de Juan que de Carlos. Esto va a sonar un poco antisocial pero... por favor. Dejadme en paz. No es tan difícil. Yo no me meto en la vida de nadie. ¿Es mucho pedir que me den el mismo respeto que yo muestro? Al fin y al cabo, solo pido eso que según cierto texto que me tocó leer era uno de los fundamentos de la amistad. Reciprocidad. No debería ser tan difícil.
Pero creo que tenemos un concepto extraño de la amistad por ahí fuera.

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