lunes, 19 de junio de 2017

Summertime


A veces, simplemente pasa. Vas a Cádiz a ver un concierto después de una semana de trabajo y trabajo y trabajo... y resulta que hay gente esperandote. Pegas una llamada y cuando te das cuenta estáis de cervezas. Y aparece más gente. Y vas al concierto. Y a la playa. Y de fiesta. Y conoces más gente. Y llegas a tu casa a las seis casi, reventado, dandote igual todo. Tienes que volver a la rutina. Limpias. Ordenas. Limpias más. Lavas ropa. Entonces miras el móvil y, oh vaya. Tienes invitados. Así que acabas tu sesión de entrenamiento, te sonríes a ti mismo -estás buenisimo- y los recoges. Y el domingo, como quién no quiere la cosa, estás hablando otros idiomas con otra gente y aprendiendo y mezclandote y viendo y sintiendo.
La vida es así. De repente todo pasa muy rápido pero enseguida se vuelve a parar. Y los "problemas" siguen llamando a la puerta. Impuestos. Papeleos. El coche. No son tanto problemas como cosas que te distraen de lo verdaderamente importante, es decir, todo aquello que te hace feliz. Tu gente. Lo que te divierte. Lo que te permite crear. Entendemos que el trabajo es el peaje que pagamos por la libertad y a su vez es el equilibrio. Yo amo mi trabajo. Sé que algún día el amor se acabará, pero mientras tanto... ¡bailemos! Y aunque ese amor no es tan ciego que me impida darme cuenta de sus defectos, lo prefiero así. Si fuera demasiado perfecto sería irreal y yo quiero algo de verdad. Me merezco algo de verdad.
Pero... ¿sabéis? Eso vale para todo. Y este fin de semana me he vuelto a recordar la diferencia entre ser y estar. Yo soy feliz. Y estoy feliz. No tengo más que recordarme a mí mismo quién soy y porqué soy así. Y luego las cosas van saliendo. A veces no como me gustaría... pero ya sabéis la receta de los Rolling Stones para ello. Lo importante es seguir adelante. Con estudiar ruso. Con hacer ejercicio. Con hablar con una chica de Ulianovsk. Con vivir, en general. La mayoría de las veces no tenemos ni idea de que estamos haciendo ni que vamos a obtener de lo que hacemos... así que, como decía Dory en "Buscando a Nemo": Sigue nadando. Sigue nadando, nadando, nadando.
Y a seguir disfrutando de esto. Porque se acabará pero mientras haya música... ¡bailemos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario